Con 43 años, lidera un grupo hospitalario con 200 dueños y 200 mil pacientes al mes
José Revigliono es el director ejecutivo del Grupo Hospital Privado. La institución, que va mucho más allá del hospital de alta complejidad que constituye su corazón, está cerca de cumplir 70 años. Desde la incorporación de un robot que opera hasta l
A poco de cumplir 70 años, el hospital Privado es una marca registrada en materia de atención médica en Córdoba. Sin embargo, detrás de ese nombre hay mucho más que un centro de salud de alta complejidad: se trata de un grupo con nueve sedes asistenciales de distinto tipo y una más en construcción, una universidad propia, un centro de investigaciones y una red de 11 farmacias más droguería.
Tamaña estructura emplea de manera directa a cuatro mil personas, en su mayoría profesionales, y atiende a un flujo de 200 mil pacientes cada mes.
Nuestro sello distintivo son los tres pilares sobre los que trabajamos: asistencia, investigación y formación. Y nuestra irrenunciable vocación de asistencia al paciente. Creo que eso tiene que ver con una característica muy única del Privado, que es una institución en manos de 200 socios, de los cuales ninguno tiene más de un 3%, analiza José Revigliono, director ejecutivo del Grupo y, al igual que muchísimos de sus médicos, también socio.
Y destaca como detalle: Los socios nunca han repartido regalías. Reciben los ingresos que generan trabajando en la institución.
Este profesional especializado en medicina interna, del dolor y cuidados paliativos puede ser citado como otro rasgo diferencial del Privado: a sus jóvenes 43 años, logró completar un camino que arrancó hace 19 años como residente, que incluyó atención de pacientes y jefatura de servicios, combinados con un temprano involucramiento en la gestión y la mejora de procesos dentro de la institución.
Eso cimentó su crecimiento hasta ponerlo en la silla de mayor responsabilidad desde 2023, cuando su antecesor, Ricardo Pieckenstainer, dejó el hospital para convertirse en ministro de Salud de la Provincia.
Con energía y acompañado de un directorio en el que asegura todos pechan para el mismo lado, Revigliono lidera el plan de crecimiento del Grupo que, a pesar del contexto económico desafiante, apuesta por la inversión en tecnología de vanguardia, como la cirugía robótica, y en infraestructura de gran escala.
En días, quedará inaugurado un nuevo edificio de dos mil metros cuadrados (m2) frente a su sede central y arrancará la construcción de una nueva sede de 10 mil m2 en el complejo Pienza, desarrollado por GNI en la zona del Concejo Deliberante, junto al río Suquía.
Lo llevo un momento al pasado reciente, cuando en la pandemia falleció el doctor Gerardo Amuchástegui, emblema de esta institución. Visto en perspectiva, ¿marcó eso una bisagra para el Grupo o el inicio de otra etapa?
El fallecimiento de Gerardo Amuchástegui fue un golpe muy duro. Fue un gran referente de la salud, tanto en la provincia como en el país, un pionero y líder. Indefectiblemente, cualquier institución se ve golpeada por una pérdida así, pero no hubo un cambio de rumbo abrupto. Diría que, en todo caso, el barco giró algunos grados, pero no hubo un giro de 180. La visión y la misión del hospital siguen siendo las mismas desde sus fundadores, con un punto de vista humanista. Nos movemos sobre tres pilares que nos diferencian: la asistencia dedicada al paciente en un 100%, la formación de profesionales y la investigación científica.
¿Qué impacto tiene el hecho de contar con una universidad?
La universidad (Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas de Córdoba) ya tiene más de una década; fue aprobada en 2012 y empezó a recibir estudiantes en 2014. Hoy tenemos carreras de medicina, enfermería, bioquímica, genética y diversas tecnicaturas y diplomaturas. Contamos con unos mil estudiantes. De medicina ya han salido seis camadas de profesionales, con un promedio de entre 50 y 60 egresados por año. Para nosotros, esto es clave porque aseguramos una formación práctica muy personalizada dentro del ámbito real, que es el hospital central y sus anexos. Aunque utilizamos también herramientas de simulación en la formación.
¿Simuladores como los de la Fórmula 1?
Exacto, del mismo estilo. En la formación utilizamos simulaciones tanto para la parte clínica como para la quirúrgica. En la clínica, con muñecos para exámenes físicos y procedimientos. Y también se utilizan ciertos navegadores con monitores para la parte quirúrgica, como si estuvieras haciendo un procedimiento quirúrgico. Como el rol de los simuladores en la Fórmula 1: parece que estás operando. Por supuesto que la simulación no va a suplantar nunca la parte práctica y real de un profesional estando al frente de un paciente, pero nos permite entrenar mejor antes de esa instancia. También en nuestros exámenes o trabajos prácticos muchas veces hay actores que van y nuestros estudiantes realizan su examen ante un actor, haciendo las veces del paciente.
Pasemos a la investigación, que es muy desafiante en medicina, ¿en qué áreas se focalizan?
Nuestra investigación científica abarca desde lo básico hasta lo avanzado a través del centro de Medicina Traslacional. Trabajamos con profesionales del Conicet en diversas líneas que combinan laboratorio con la aplicación en pacientes. Hoy, además de trabajar con la industria farmacéutica en el desarrollo de nuevos medicamentos, estamos incursionando en terapias celulares avanzadas y de células madre. El foco es en tratamientos para enfermedades onco-hematológicas y autoinmunitarias, como las terapias CAR T-cells, que son tendencia a nivel mundial. Todo este desarrollo nos permite tener profesionales altamente capacitados y que nuestros pacientes sientan que están siendo atendidos con estándares del primer mundo.
En materia de tecnología, generaron una novedad llamativa cuando adquirieron el robot Toumai para cirugías. ¿A cuántos pacientes operó ya?
Es importante aclarar que el robot es un dispositivo con brazos quirúrgicos manejados por un cirujano desde una consola; no opera solo. Invertimos cerca de dos millones de dólares en esta tecnología de origen chino. Los beneficios son múltiples: disminuye el tiempo quirúrgico, reduce complicaciones por su precisión y mejora drásticamente los tiempos de recuperación. En cirugías complejas de abdomen, tórax o urología, hemos logrado reducir la internación de siete u ocho días a solo tres o cuatro. Desde febrero ya hemos superado los 100 procedimientos, lo cual está por encima de nuestras expectativas iniciales. Y claro, vamos ampliando la gama de intervenciones que pueden hacerse con esta tecnología.
¿Se amortiza una inversión de U$S 2 millones en el contexto actual de la salud argentina?
Es muy dificultoso desde el punto de vista financiero directo amortizar esa cifra en la salud de hoy. Sin embargo, lo hacemos porque nuestra misión es el cuidado del paciente y estar en la cresta de la ola tecnológica. Indirectamente, nos beneficia en volumen. Al reducir los días de estancia de cada paciente, multiplicamos las camas disponibles, algo crítico en Córdoba donde siempre hay déficit de plazas, especialmente en picos estacionales. Creemos que, en unos años, la cirugía robótica será el estándar, tal como pasó con la laparoscopia.
Estuvieron entre los primeros en sumar esta tecnología en 2025. ¿Se ha generalizado?
Hoy debe haber entre 15 y 20 robots en Argentina. Pero el hospital Privado es uno de los pocos del interior del país que cuenta con uno.
En esa línea, son un centro de referencia más allá de Córdoba. ¿Una inversión así también busca captar pacientes de otras plazas?
Córdoba tiene un nivel de salud muy elevado, incluso superior a Buenos Aires en muchos servicios. Esto atrae a pacientes de muchas provincias y también del extranjero, de Bolivia, Perú, Uruguay y Paraguay. Somos referentes en alta complejidad, especialmente en onco-hematología, cirugía cardiovascular y trasplantes. Por ejemplo, tenemos equipos que se formaron en Corea del Sur para realizar trasplantes hepáticos de donante vivo adulto, algo que antes no se hacía aquí.
Más infraestructura
En materia de infraestructura también tienen un plan de expansión ambicioso. ¿Qué están construyendo y para qué?
Nuestra nave insignia es el hospital central en calle Naciones Unidas (barrio Parque Vélez Sársfield de la capital provincial), que se dedica a la alta complejidad. En agosto inauguramos al frente un nuevo edificio de 2.000 m2 para consultas ambulatorias. Esto nos permitirá liberar espacio en el hospital central, generar nuevas habitaciones individuales y ampliar la capacidad para trasplantes de médula ósea.
¿A cuántas camas de internación se irán con ese cambio?
Hoy tenemos unas 650 camas en todo el Grupo y proyectamos llegar a las 700. En ese número incluyo la capacidad que tiene el hospital Raúl Ferreyra y su anexo, instituciones que gestionamos en el marco de un vínculo muy virtuoso público-privado con la obra social provincial Apross. Allí atendemos exclusivamente a sus afiliados. Fuera de eso, también estamos ampliando el hospital Privado Núñez con 9.000 m2 adicionales que estarán listos para finales de 2027, incluyendo nuevos quirófanos y estacionamiento.
Además, proyectan otra nueva sede desde cero. ¿Arranca?
En el complejo Pienza (de GNI, junto al río Suquía) iniciaremos la construcción el próximo mes de un centro de alta resolución de 10.000 m2 con guardia externa, consultorios, imágenes y quirófanos para cirugías ambulatorias o de corta estancia (24 a 48 horas). La estrategia es clara: concentramos la alta complejidad en el hospital central porque requiere un recurso humano sumamente especializado y difícil de replicar, mientras que en los anexos como Núñez, Pienza o Villa Allende resolvemos la baja y mediana complejidad.
Además del equipamiento robótico, ¿qué otras tecnologías están incorporando?
Resonadores de última tecnología, tomógrafos, mamógrafos y ecógrafos. También sumamos un SPECT-CT para medicina nuclear y, en un mes, llegará un PET-CT digital de última generación, que será el único de su tipo en la provincia. Esto es fundamental para los pacientes oncológicos, ya que permite definir con precisión las líneas de tratamiento. Todo esto se alinea con la tendencia de preparar el sistema para una población con mayor promedio de vida y enfermedades crónicas que requieren seguimiento prolongado.
Me da el pie justo para preguntarle por el servicio de internación domiciliaria, ¿a cuántos pacientes llega?
Es un brazo muy importante que nos permite liberar camas hospitalarias. Hoy tenemos alrededor de 120 pacientes en internación domiciliaria y cuidados paliativos. Brindamos atención con equipos multidisciplinarios (médicos, enfermeros, trabajadores sociales) para que el paciente reciba tratamiento en su hogar, lo cual mejora su calidad de vida y la de su familia. Es una satisfacción decir que la mayor parte de las cartas de agradecimiento que recibimos de nuestros pacientes vienen de quienes están en internación domiciliaria.
Este servicio debe tener particular vínculo con otra de sus unidades, la de emergencias y traslados...
Sí, coordina con nuestra unidad de emergencias, Código Rojo, que presta servicios en general y puede contratarse como cobertura. Incluye telemedicina, traslado de adultos y traslados neonatológicos de alta complejidad. En estos últimos somos los únicos privados en el interior.
En el sector salud se escucha mucho el reclamo de clínicas que aseguran tener muchas dificultades para cubrir los costos que tiene la medicina con lo que pagan obras sociales y prepagas. ¿Existe esa brecha?
Es un desafío constante. Cobramos en pesos y nuestros insumos están dolarizados. En 2022 y 2023 tuvimos una época muy compleja por la inflación. Ahora que está más contenida hay un poco más de certidumbre en los precios de los insumos y en la cadena de financiación con proveedores. No obstante, los precios que pagan los financiadores siguen atrasados para cubrir los costos reales.
Lleva 19 años en el hospital, ¿cómo fue ese camino hasta llegar a la dirección ejecutiva?
El hospital es mi casa. Entré como residente y me formé en Medicina Interna y luego en Cuidados Paliativos y Dolor. Pasé por distintas áreas, trabajé en nuestra empresa de tecnología, sobre la organización los consultorios externos; entre muchas tareas. Fui director médico y cuando Ricardo (Pieckenstainer) dejó el hospital, asumí este rol.
Mencionó a la tecnológica del Privado, es una unidad de negocios importante...
Tips, es muy importante nuestra empresa de tecnología e informática aplicada a la salud. Sus productos dan la posibilidad de gestionar de punta a punta la atención de pacientes con historias clínicas digitalizadas. Más de 90 clientes de primera línea utilizan nuestros productos en Argentina y otros países. Tips tiene 120 empleados.
Con una estructura tan amplia y diversa, ¿cuál siente que es su principal reto como director?
El reto es que la institución sea sustentable. Tenemos que poder pagar costos y salarios sin perder el ADN humanista. Atendemos personas que vienen angustiadas y necesitan contención. Estamos brindando medicina tope de gama en un sector donde siempre hay que estar remando, pero nuestra apuesta es no quedarnos quietos, seguir formando profesionales y mejorando la calidad de vida de la gente.
"Pupi", el apodo con el que muchos lo conocen
Nombre. José Ignacio Revigliono (43 años).
Casado con. Marcela, tienen a Emilia (14), Juan Cruz (11) y Pilar (8).
Formación. Médico egresado de la Universidad Católica Argentina. Especializado en medicina interna, se formó también en medicina del dolor y cuidados paliativos. Hizo su residencia en el Hospital Privado Universitario.
Hobby. Le gustan mucho los deportes, hace tenis y pádel.
Cargo. Director ejecutivo en Grupo Hospital Privado Universitario de Córdoba.
El Grupo. Incluye una red asistencial y una universidad (Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas de Córdoba). La red se articula en torno al epicentro del hospital madre de alta complejidad ubicado sobre Naciones Unidas. Abarca a las sedes Villa Allende, Patio Olmos e Híper Libertad (Rodríguez del Busto); con consultorios externos, diagnóstico por imágenes y otras prestaciones. El Hospital Privado Nuñez y tres centros de rehabilitación en barrio Jardín y las calles Finochietto y Recta Martinolli.
Nuevo hospital. En breve se inicia la construcción de un hospital de alta resolución de 10.000 m2 como parte del proyecto Pienza, de GNI. Insumirá entre infraestructura y equipamiento una inversión de U$S 50 millones.
Más unidades. El Grupo también cuenta con una empresa de tecnología que desarrolla y vende productos de gestión digital para prestadores de salud (Tips), un servicio de emergencia y traslados (Código Rojo, Infantus) y la red de 11 farmacias HP Pharna con droguería. A la vez, en convenio con Apross, gestiona el Hospital Ferreyra y su anexo (para afiliados de la obra social).
Empleados. Trabajan en el Grupo de manera directa unas cuatro mil personas, más otras dos mil de manera indirecta. Los centros asistenciales reciben unos 200 mil pacientes mensuales.
Web. https://hospitalprivado.com.ar/.
LinkedIn. https://www.linkedin.com/company/hospitalprivado/