Día Mundial del Perro: por qué su presencia en el hogar mejora la salud y ayuda a combatir la soledad
Más allá de la compañía, convivir con una mascota tiene múltiples beneficios. Qué dice la evidencia científica y por qué el vínculo entre humanos y perros tiene beneficios para ambos.
Cada 21 de julio se celebra el Día Mundial del Perro, una fecha que busca reconocer el lugar que estos animales ocupan en millones de hogares y, al mismo tiempo, promover la tenencia responsable y la adopción.
Pero el cariño que despiertan los perros no es solo una cuestión emocional. En los últimos años, la ciencia demostró que convivir con una mascota puede tener un impacto positivo en la salud física y mental de las personas, desde reducir el estrés hasta favorecer la actividad física y disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Un compañero que también cuida la salud
Quienes tienen un perro suelen coincidir en que la rutina cambia: aparecen los paseos diarios, los juegos, el contacto físico y una compañía constante que ayuda a enfrentar momentos difíciles.
Diversos estudios encontraron que acariciar a un perro durante algunos minutos puede disminuir los niveles de cortisol, la principal hormona del estrés, y aumentar la liberación de oxitocina, conocida como la hormona del vínculo, relacionada con las sensaciones de calma, confianza y bienestar.
Este efecto no solo beneficia a las personas: también se observó que los perros experimentan cambios hormonales similares cuando interactúan con sus dueños, fortaleciendo el lazo entre ambos.
Un aliado para el corazón
La American Heart Association sostiene que tener un perro se asocia con una mayor actividad física y podría contribuir a disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Salir a caminar varias veces por semana ayuda a controlar la presión arterial, mantener un peso saludable y mejorar la capacidad aeróbica. Incluso las personas mayores encuentran en sus mascotas un estímulo para mantenerse activas y conservar la independencia.
Algunos trabajos científicos también observaron que quienes conviven con perros presentan mejores tasas de recuperación después de eventos cardiovasculares y mayor supervivencia tras un infarto.
Menos soledad, más bienestar emocional
La compañía de un perro puede convertirse en un factor protector frente a la soledad, especialmente en adultos mayores o personas que viven solas.
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Los especialistas destacan que las mascotas ofrecen una rutina, fomentan el contacto con otras personas durante los paseos y generan una sensación de responsabilidad que favorece el bienestar emocional.
En los últimos años, incluso comenzaron a incorporarse perros de asistencia y de apoyo emocional en hospitales, centros de rehabilitación y hogares de adultos mayores, donde ayudan a reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo de los pacientes.