El avance de los viajes por apps y la crisis del colectivo: la nueva movilidad cotidiana en la Región | El Dia
Una encuesta reveló que los traslados por aplicaciones ganan terreno en el Gran La Plata mientras el colectivo pierde usuarios. Detalles de los nuevos hábitos a la hora de trasladarse por parte de los pasajeros locales
La forma en que los habitantes del Gran La Plata se trasladan por la ciudad atraviesa una transformación profunda. La combinación entre la crisis del transporte público tradicional, la pérdida de regularidad en los servicios y la expansión de las plataformas digitales modificó las decisiones diarias de miles de usuarios, que cada vez recurren con mayor frecuencia a alternativas como Uber, Cabify y DiDi. Los resultados parciales de la Encuesta de Movilidad Cotidiana 2026 elaborada por el Observatorio de Movilidad del Gran La Plata muestran un cambio de tendencia que ya impacta en la dinámica urbana de la región.
El relevamiento fue desarrollado por el Instituto de Investigaciones y Políticas del Ambiente Construido (IIPAC), perteneciente a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), con respaldo del CONICET. El Observatorio de Movilidad del Gran La Plata trabaja sobre los patrones de traslado de la población, los modos elegidos para viajar y las condiciones que influyen en las decisiones de los pasajeros. La presentación formal de la encuesta se realizó en abril, con participación de investigadores y especialistas en planificación urbana, pero los resultados fueron publicados hace unos días.
Los primeros datos difundidos muestran un fenómeno claro: dentro del universo de viajes realizados mediante servicios individuales como aplicaciones, taxis y remises, las plataformas digitales se quedaron con la mayor parte de la demanda. El 62,9% de los usuarios consultados afirmó utilizar Uber, Cabify o DiDi en la modalidad auto, mientras que el 22,8% señaló que utiliza esas mismas plataformas mediante motos.
En comparación, los servicios tradicionales quedaron relegados dentro de ese segmento. El taxi representa el 8,9% de las elecciones y el remis apenas alcanza el 5,4%. De esta manera, la encuesta expone que aproximadamente cuatro de cada cinco viajes que utilizan estas modalidades se realizan mediante aplicaciones digitales, una tendencia que refleja un cambio acelerado en los hábitos de movilidad.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la frecuencia con la que los usuarios incorporaron estas plataformas. Los datos indican que las aplicaciones ya no funcionan solamente como una solución ante una emergencia o una situación puntual, sino que forman parte de la organización cotidiana de muchas personas que viven, estudian o trabajan en el Gran La Plata.
El 13,9% de los encuestados aseguró utilizar estos servicios todos los días, mientras que el 31,7% manifestó hacerlo entre tres y cuatro veces por semana. A su vez, el 28,3% los utiliza una o dos veces por semana. En conjunto, casi la mitad de los usuarios recurre a estas plataformas con una frecuencia alta, convirtiéndolas en un componente estable dentro de sus rutinas de traslado.
El crecimiento de las apps también está vinculado con una serie de ventajas que los usuarios identifican frente a otros modos de transporte. Entre las respuestas recogidas aparecen como factores determinantes la posibilidad de conocer el precio antes de iniciar el viaje, seguir el recorrido en tiempo real mediante GPS y contar con información permanente sobre la ubicación del vehículo.
La seguridad aparece como otro elemento central. Algunos testimonios incluidos en la encuesta reflejan que las demoras del colectivo durante determinados horarios generan preocupación. A la noche muchas veces el micro no pasa o tengo que esperar mucho tiempo en lugares inseguros, explicó uno de los usuarios consultados, poniendo en evidencia cómo la percepción de riesgo influye en la elección del modo de viaje.
La voz de los pasajeros
Los testimonios recogidos por el Observatorio muestran una paradoja: muchos pasajeros consideran que las aplicaciones son caras, pero igualmente las utilizan porque sienten que el transporte público dejó de garantizar tiempos previsibles. La variable económica pierde peso cuando la necesidad principal es llegar a destino sin demoras.
A pesar de ser un servicio caro, no me queda opción al usarlo, en colectivo tardo mucho más tiempo y no puedo cumplir con mis horarios, fue una de las respuestas registradas. La frase resume una percepción repetida: el usuario acepta pagar más cuando considera que el transporte público no cumple con las condiciones necesarias para sostener su vida cotidiana.
Otra opinión incluida en el relevamiento señala: Solo uso Uber cuando el micro no pasa a horario. Este tipo de respuesta muestra que, en muchos casos, las aplicaciones no reemplazaron completamente al colectivo, sino que funcionan como una alternativa frente a fallas del sistema, especialmente cuando hay demoras o problemas de frecuencia.
Los pasajeros también realizaron comparaciones vinculadas con la calidad del servicio. Algunos destacaron que los vehículos de las plataformas suelen encontrarse en mejores condiciones de higiene y mantenimiento. Otros mencionaron situaciones en las que el taxi terminó teniendo un costo superior al de una aplicación para un mismo recorrido, una percepción que también influye en las decisiones de los usuarios.
La crisis del transporte público
El crecimiento de las plataformas digitales ocurre en un contexto de fuerte tensión para el transporte público del Gran La Plata. El sistema de colectivos, que históricamente fue el principal mecanismo de movilidad masiva en la región, atraviesa desde hace años un proceso de pérdida de pasajeros y dificultades económicas que afectan la calidad del servicio.
Los estudios sobre movilidad urbana realizados por instituciones académicas de la región muestran que el transporte público sufrió una caída importante en la cantidad de usuarios. En 1993, el sistema movilizaba alrededor de 600 mil pasajeros diarios, mientras que con el paso de los años esa cifra comenzó a descender. Hacia 2015 se ubicaba cerca de los 550 mil viajes diarios, aunque la pandemia produjo una alteración profunda del esquema.
Tras la emergencia sanitaria, la recuperación fue parcial. Entre 2022 y 2025 el sistema se mantuvo en niveles inferiores a los históricos y, según datos difundidos por distintos actores del sector, llegó a ubicarse alrededor de los 300 mil viajes diarios en un escenario marcado por menores ingresos, aumento de costos y cambios en los hábitos de movilidad.
Las empresas de transporte explicaron que la situación económica se volvió cada vez más compleja por el incremento del combustible, los costos de mantenimiento, la inflación y las dificultades del financiamiento del sistema.
En ese contexto, comenzaron a reducir frecuencias y advertir sobre problemas para sostener la totalidad de los recorridos.
Menos frecuencias, más espera y una demanda que busca nuevas soluciones
El impacto de la crisis del transporte público se percibe especialmente en los horarios de mayor demanda y en los recorridos donde las frecuencias disminuyeron. Para muchos pasajeros, la pérdida de previsibilidad del colectivo se convirtió en el principal motivo para buscar otras opciones de traslado.
Líneas importantes del sistema platense enfrentaron problemas operativos vinculados con la caída de pasajeros y el aumento de los costos. Empresas del sector señalaron que el esquema económico actual dificulta mantener los niveles habituales de servicio y reclamaron respuestas para evitar nuevos recortes.
El 62,9% de los usuarios consultados afirmó utilizar apps de viajes en auto
La reducción de frecuencias genera consecuencias que van más allá del tiempo de espera. La movilidad urbana afecta la posibilidad de llegar al trabajo, asistir a clases, cumplir turnos médicos o realizar actividades familiares. Por eso, los especialistas sostienen que el transporte no debe analizarse únicamente como un servicio, sino como una pieza fundamental del funcionamiento social y económico de una ciudad.
En ese escenario, las aplicaciones encontraron un mercado dispuesto a utilizarlas. La encuesta del IIPAC-CONICET funciona como un indicador de una transformación más amplia: cuando el transporte público pierde confiabilidad, una parte de los usuarios busca soluciones individuales aunque representen un mayor esfuerzo económico.
La regulación de Uber, Cabify y DiDi: el desafío de ordenar un mercado en expansión
El crecimiento de las plataformas abrió también una discusión política sobre la necesidad de establecer un marco regulatorio. En el Concejo Deliberante de La Plata comenzó a avanzar un proyecto destinado a ordenar la actividad de las aplicaciones de transporte, que durante años funcionaron en una situación de debate legal.
La iniciativa plantea la creación de un registro municipal para las plataformas, los conductores y los vehículos habilitados. Además, contempla mecanismos de control, requisitos administrativos, sistemas de monitoreo y sanciones ante incumplimientos, con el objetivo de establecer reglas claras para todos los actores involucrados.
El debate también alcanzó al sector del taxi, que históricamente cuestionó la expansión de estas empresas por considerar que competían sin las mismas obligaciones. Sin embargo, desde el Sindicato Unión Conductores de Taxímetros, su titular Juan Carlos Berón consideró que una regulación permitiría establecer condiciones más equilibradas y exigir que las plataformas cumplan con obligaciones similares.
La discusión refleja un cambio de escenario: las aplicaciones ya forman parte de la movilidad diaria de miles de platenses y el desafío de las políticas públicas es definir cómo integrarlas sin abandonar la necesidad de fortalecer el transporte público colectivo.
Una transformación que recién comienza
Los resultados parciales de la Encuesta de Movilidad Cotidiana 2026 permiten observar que el fenómeno no se limita a una moda tecnológica. La expansión de las aplicaciones responde a una combinación de factores: la necesidad de ahorrar tiempo, la búsqueda de mayor seguridad, la posibilidad de conocer el costo del viaje y la pérdida de confianza en algunos servicios tradicionales.
El dato más fuerte del estudio es que los usuarios no necesariamente abandonan el transporte público por preferencia, sino porque evalúan permanentemente qué alternativa les permite cumplir con sus obligaciones diarias. La movilidad se volvió una decisión estratégica donde pesan tanto el bolsillo como la certeza de llegar a destino.
Para los especialistas en planificación urbana, el desafío será evitar que la crisis del transporte colectivo profundice una dependencia creciente de soluciones individuales. Las aplicaciones pueden resolver necesidades inmediatas, pero no reemplazan la capacidad de un sistema público masivo para garantizar accesibilidad a toda la población.
La investigación del Observatorio de Movilidad del Gran La Plata, junto con los estudios del IIPAC, la UNLP y el CONICET, aporta una fotografía precisa de un momento de transición. El futuro de la movilidad platense dependerá de cómo se combinen la innovación tecnológica, la regulación estatal y la recuperación de un transporte público confiable.