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La voz hace 19 horas 4 min de lectura

Crítica de Dos pianos, de Arnaud Desplechin: las notas sueltas de los solitarios

El filme del realizador francés es un drama amoroso y filial, bastante anodino y sin matices. Calificación: Buena.

Crítica de Dos pianos, de Arnaud Desplechin: las notas sueltas de los solitarios
Foto: La voz

Cine. Crítica de Dos pianos, de Arnaud Desplechin: las notas sueltas de los solitarios

El filme del realizador francés es un drama amoroso y filial, bastante anodino y sin matices. Calificación: Buena.

Un pianista hermoso y todavía joven regresa a Lyon, su ciudad natal, después de alcanzar el éxito y ser reconocido entre los intérpretes más destacados de su tiempo. La vuelta al nido supone también el reencuentro con su maestra, otra criatura entregada al sacrificio que exige una carrera musical semejante. En vidas como estas no hay lugar para el afecto, ni siquiera para el de las mascotas. Y, sin embargo, el deseo existe. En este retorno al pasado, además, los viejos amores siguen vivos; con ellos siempre quedan cuestiones pendientes. El relato se circunscribe a un breve momento de revisión. ¿Cómo seguir? ¿Qué hacer?

En el cine de Arnaud Desplechin, el trauma es un tópico frecuente; basta recordar La vie des morts, Jimmy P y su obra maestra Reyes y reina para cerciorarse de una obsesión que se repite película tras película. Esa fijación temática suele contar con buenos intérpretes y algunos pasajes cinematográficamente vertiginosos.

En ocasiones, la percepción y el psiquismo de los protagonistas, como en casi todas las películas de Desplechin, se vuelven palpables, y Dos pianistas tiene una secuencia enigmática y elocuente en la que la memoria de la infancia irrumpe y vierte su angustia en el presente. No es la única escena de esa índole, pero sí la más convincente.

¿Por qué detenerse en señalarlo? Cuando se destacan los rasgos de un cineasta, se vindica justamente lo que es: un autor. Desplechin tiene un estilo y ciertas cuestiones que le preocupan resultan ubicuas a lo largo de toda su obra. Pero ¿qué pasa con Dos pianistas? ¿Por qué no resplandece como antaño?

Charlotte Rampling, excepcional

La presencia de Charlotte Rampling, en el papel de la solitaria pianista que siente que su tiempo ha pasado, era una promesa mayor; es una actriz magnífica. Como Marta Argerich, su personaje rehúsa leer partituras durante la ejecución de una obra; el día en que la memoria deje de asistirla será el momento de abandonar. Es un tema apasionante, como también lo es la relación con su discípulo, que en algún momento parece convertirse en el centro de gravedad narrativo de la película.

Pero ese rumbo del relato se desvanece paulatinamente y es sustituido por un drama amoroso y filial, bastante anodino y sin matices.

Más allá de que las particularidades de esos vínculos representan muy bien la neurosis de una clase social y la idiosincrasia de un país, los vericuetos del sufrimiento de los involucrados son poca cosa.

En este sentido, el título es una confesión involuntaria: hay dos películas; por un lado, un melodrama afrancesado; por el otro, un potencial estudio de carácter sobre los artistas en el umbral de la madurez y la senectud. A veces funciona el contrapunto, pero no lo suficiente como para conjurar el desbalance entre ambos núcleos narrativos.

Pasan los años y las películas de Desplechin tienen algo de remedo de una película de Desplechin. Dos pianos, comparada con otros estrenos recientes, beneficia a una cartelera cada año más insustancial; confrontada con Reyes y reina, por ejemplo, permite entrever un período menos feliz en la trayectoria del cineasta. Eso no impide el placer de ver a Rampling en pantalla y escuchar algunos pasajes musicales de Béla Bartók, Max Bruch y el inigualable J. S. Bach.

Para ver

Dos pianos. Dirección: Arnaud Desplechin. Guion: Arnaud Desplechin, Kamen Velkovsky, Ondine Lauriot dit Prévost. Fotografía: Paul Guilhaume. Montaje: Laurence Briaud. Música: Grégoire Hetzel. País: Francia. Año: 2025. Duración: 115 minutos. Idioma original: Francés. Género: Drama. Intérpretes: François Civil (Mathias Vogler), Nadia Tereszkiewicz (Claude), Charlotte Rampling (Elena), Hippolyte Girardot (Max), Alba Gaïa Bellugi (Judith), Anne Kessler (Anna) y Jérémy Lewin (Pierre). Calificación: Buena.

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