El realismo mágico de Las malas se desplegó sobre Córdoba
La adaptación al cine de la novela de Camila Sosa Villada tuvo su cuota local. Aquí, algunas de las perlitas que dejó el rodaje cordobés con Armando Bó a la cabeza.
Detrás de escena. El realismo mágico de Las malas se desplegó sobre Córdoba
La adaptación al cine de la novela de Camila Sosa Villada tuvo su cuota local. Aquí, algunas de las perlitas que dejó el rodaje cordobés con Armando Bó a la cabeza.
Cae la tarde en el puente Avellaneda, en plena ciudad de Córdoba. Allí un grupo de transeúntes se paran a mirar qué es lo que está ocurriendo y algunos oficiales de la Guardia Urbana Municipal les explican que es un rodaje. Más de uno se queda pasmado sin saber bien qué más preguntar; mientras que otros quieren saber de qué se trata: cuál es la película, quién es la estrella de cine que desembarcó en Córdoba y por qué está cortado el tránsito en varias cuadras a la redonda.
Es que este punto neurálgico que separa al Centro de los barrios Ducasse y Providencia, y por el que circulan a diario varias líneas de colectivos y muchos autos particulares que entran o salen de la Costanera, vio alterado su ritmo normal por un fenómeno llamado cine.
El cine es ese fenómeno que, para que despliegue su magia en una sala a oscuras habitada por gente que no se conoce entre sí, primero debe pasar varias pruebas de fuego.
Y eso fue lo que ocurrió con Las malas, película que días atrás se rodó en la provincia y promete ser un antes y un después para la cultura local, no sólo porque el filme está basado en una novela cordobesa de la escritora Camila Sosa Villada, sino porque quien dirige a una troupe de actrices trans de primer nivel internacional es el mismísimo Armando Bó, ganador de un Oscar.
Trabajo artesanal
Antes de pasar a hablar de aquel atardecer que puso a Bó a trabajar a destajo, hay que recordar que, tras el éxito internacional que cobró el libro de Sosa Villada, muchos especularon sobre el paso de la novela a la pantalla.
En un principio se corrió el rumor de que la adaptación sería para una serie hasta que, varios años después de que la escritora cediera los derechos de esa obra, se confirmó que se trataría de un largometraje y que estaría a cargo del propio Bó, reconocido por la Academia por el guion de Birdman, premio que compartió con Alejandro G. Iñárritu, Alexander Dinelaris, Jr., y el argentino Nicolás Giacobone.
Las malas, por su parte, contará con la adaptación de la novela al cine por parte del director y de la escritora Josefina Licitra. Ambos ya trabajaron juntos en la serie Cromañón. Sosa Villada no estará en escena, pero figura como productora ejecutiva.
Desde que se conoció el inicio del proyecto hasta que por fin se concretó la filmación pasaron varios años de preproducción y trabajo silencioso.
Ahora sí, pasemos a la segunda prueba de fuego: el rodaje. Durante las tardes que La Voz compartió con el equipo de Las malas pudo ver la intensidad y la minuciosidad con la que Bó dirigió a su plantel.
¡Vamos!, una más que ya la tenemos, dijo el director en un momento de la tarde en la que la escena ya había sido repetida varias veces pero necesitaba arrancar de nuevo.
Entonces, una de las tantas asistentes con handys en la mano enviaba la señal hacia el otro extremo del puente para que se frenara el paso de peatones que querían cruzar.
La primera señal era para despejar el área y la segunda para hacer andar en coordinación a los siete vehículos de los años '70 y '80 que formaban parte de la escena. Entonces, el director volvía a gritar ¡Acción! y todos en el puente se callaban a excepción de algún curioso que no perdía la oportunidad de meterse entre los técnicos para grabar un video, husmear un poco más del trabajo y preguntar alguna cosa.
¡La tengo!, gritó Bó en un momento y luego se escuchó que decía ¡Bien, bien, bien!, mientras miraba por los monitores la escena rodada y comentaba que la luz del atardecer estaba en su punto justo.
Extasiado dio por terminada esa etapa y comenzaron los aplausos. Alguien, que había estado dando vueltas por la locación con un ramo de flores en la mano, se acercó a Payuca la actriz que acababa de terminar su trabajo y se lo entregó junto a un abrazo. Se escuchó un grito de cancha: ¡Payucaaaa, Payucaaaa!. Hubo más aplausos y emoción entre los técnicos y actrices.
Como si nada, trabajadores de la industria audiovisual local e internacional, se mezclaban con algunos curiosos que empuñaban sus celulares en alto y con estrellas del nivel de Karla Sofía Gascón, quien estuvo casi todo el rodaje viendo trabajar a Payuca. Aunque ella no tenía que salir a escena en ese momento, se la notó comprometida con el trabajo de sus compañeros, siguiendo una a una las tareas del director y viendo siempre por los monitores las imágenes grabadas.
En paralelo, Bó tomó una de las cámaras y comenzó a mover la locación. Alguien se ofreció a ayudarlo y el director dijo que no era necesario y dio la orden de despejar el puente.
Arriba, las luces de escena se sumaban a las del alumbrado público y el sol caía finalmente y se perdía detrás de la silueta del río Suquía. Pero todavía quedaban muchas horas de trabajo: el rodaje de ese día se extendió hasta las 3.30 de la mañana.
Mientras se preparaba para las siguientes escenas nocturnas, el director charló con el secretario de Fortalecimiento Vecinal, Cultura y Deportes, Héctor Pichi Campana, quien se encontraba mirando el inmenso despliegue técnico que tuvo la producción.
Para repasar: del operativo en el que colaboró la Municipalidad participaron en trabajo articulado equipos de las unidades de Tránsito, Transporte, Fiscalización y Control, BioCba, la Unidad Ejecutora del Río, Alumbrado Público, Tribunal de Faltas y la Policía Municipal de Tránsito. Ese solo día hubo que despejar la zona para que varios motorhomes y equipos generadores de energía pudieran trabajar en el sector.
En la charla, Bó destacó que una localidad como Córdoba tiene las virtudes de una ciudad grande y, por otro lado, la cercanía de un lugar en el que por ejemplo se puede cortar un puente para rodar.
La Docta no fue la única locación, de hecho los principales sets se montaron en Montevideo, Uruguay, lugar en el que se están rodando gran parte de las series y películas argentinas debido a los incentivos que tiene el país oriental. El desmantelamiento del Incaa fue bien aprovechado por el país vecino que se ha transformado en un polo para la industria audiovisual de la región.
Algo de esto le comentó Bó a Campana durante la charla en la que se habló del trabajo que genera una producción como ésta. Cuando empecé hace 20 años en Uruguay no había cámaras y hoy ya se pusieron a tono, se va entrenando a la gente, dijo el director y agregó que en todos sus últimos trabajos fue a rodar a Uruguay y que Córdoba bien podría ocupar un espacio relevante en la industria.
De hecho este proyecto lo confirma porque aplica al cash rebate que ofrece nuestra Provincia a través de su ley de Fomento y producción para la actividad cinematográfica cuyo objetivo es posicionar a Córdoba como set de filmación para proyectar la actividad a nivel internacional.
Además de Montevideo (en el que hubo seis semanas de rodaje) el resto de la filmación se dividió entre Alta Gracia (cinco días) y la ciudad de Córdoba (otros cinco días).
Entre las locaciones también se encontraban el Parque Sarmiento con su Superpark y su zoológico, ahora refundado como Parque de la Biodiversidad.
Hasta allí fue La Voz a compartir otra de las jornadas de filmación en la que la noche y un pequeño lago montado adentro de uno de los estanques del parque fueron los protagonistas.
A diferencia de las escenas del puente, en las que personas en situación de calle, vecinos y hasta un perro callejero se quedaron para observar el trabajo de decenas de personas, el rodaje dentro del Parque de la Biodiversidad estuvo más controlado.
Personas yendo y viniendo con escenografías, vestuarios y vasos de café caliente para la noche fría se mezclaron con actores, camarógrafos y productores.
Para rodar adentro del estanque Bó y el resto de los cameraman se colocaron botas y trajes de neoprene de los que usan los pescadores para permanecer en el agua.
Sin spoilear, y según pudo saber La Voz, las escenas nocturnas del parque contarán con una intensa posproducción para darle al filme la pátina de realismo mágico que cuenta el libro.
"Las malas", del libro al cine
La multipremiada novela de Camila Sosa Villada, cuenta la historia de un grupo de chicas trans que transcurren sus días en el parque Sarmiento y descubren a un bebé abandonado y lo nombran El Brillo de los Ojos.
En palabras de la producción, la adaptación de Las malas será una fábula moderna de realismo mágico, en la que coexisten la belleza y la brutalidad.
Su mundo transcurre entre una casona en la cima de una colina, el Bosque rojo, y el Zoológico. Todo se siente táctil y vivo: colores vibrantes, con vegetación desbordada, marcos de puertas torcidos, dice la información oficial que se completa de la siguiente manera: Habrá una estética onírica que, sin embargo, permanece emocionalmente verdadera. En tono y visualmente, la película se inspira en La forma del agua, Pobres criaturas y El gran pez, obras que convierten la fantasía en una revelación personal más que en una vía de escape. Cada personaje está cargado visualmente: el vestuario, el maquillaje y el diseño de producción se fusionan para expresar en quiénes se están convirtiendo.
En Las malas lo fantástico se convierte en la forma más honesta de expresar la transformación interior, creando un mundo cinematográfico que deberá sentirse a la vez íntimo y místico; terrenal y trascendente.
La película está protagonizada por un dream team de actrices trans encabezado por Karla Sofía Gascón, quien fue galardonada como mejor actriz en el Festival de Cine de Cannes y en los Premios del Cine Europeo en 2024 por su interpretación en Emilia Pérez.
Gascón interpretará a Tía Encarna, la matriarca de Las malas y estará secundada por Adela Buendía (como Camila); Lola Rodríguez (como La Muda); Daniela Vega (como Nadina); la mencionada Payuca (como Natalí), entre otros actores y actrices como Louta, Luis Machín y Ángela Torres.
Producción sin precedentes
Por si no quedó claro con todo lo expuesto, Las malas desembarcó en Córdoba con una producción sin precedentes para una obra que tiene una pata local: decenas de técnicos, tecnología de alta calidad y artistas de diferentes partes del mundo frente a cámara y detrás de ella.
El filme es una coproducción entre About Entertainment (Argentina y Uruguay), en asociación con Infinity Hill, Suma Content (España) y MGM/Amazon (Latinoamérica/ Estados Unidos) y Prisma Cine como coproductora cordobesa, con Antonio Pita como productor ejecutivo y Daniela Bestard Pou como directora de Producción.
El trabajo en Las malas contó con más de 80 técnicos locales que se sumaron al equipo internacional de uruguayos, chilenos y españoles.
Así, luego de terminar las grabaciones en Córdoba, la película pasará la última prueba de fuego: la posproducción en Uruguay.
Bromeando, y con humildad, Bó le dijo a Campana durante el rodaje: Espero que les guste la película ya veo que la ven y piensan ¡para que los ayudamos a hacer esto!.
Para poder verla habrá que esperar al año que viene.