Cambia el consumo argentino ante la caída del poder de compra | El Dia
Aunque la inflación perdió impulso, los ingresos todavía no recuperan terreno y muchas familias siguen recortando gastos
La baja de la inflación todavía no alcanza para aliviar la economía de buena parte de los hogares argentinos. Si bien el ritmo de aumento de los precios se moderó en los últimos meses, el poder adquisitivo continúa debilitado y las familias mantienen estrategias de ajuste que afectan desde la alimentación hasta el entretenimiento, el mantenimiento de la vivienda y el pago de servicios.
Los datos oficiales respaldan ese escenario. La Secretaría de Trabajo informó que el poder de compra del salario promedio de los trabajadores registrados del sector privado cayó 2% en mayo respecto del mes anterior. A la vez, el salario conformado medio de los principales convenios colectivos retrocedió 1,4%. En la comparación interanual, las bajas llegaron a 2,4% y 5,2%, respectivamente.
En ese contexto, un relevamiento de la consultora Trespuntozero mostró que el 72,8% de los consultados redujo sus consumos durante el último tiempo. Apenas el 4,8% afirmó haber aumentado sus gastos, mientras que el 20,7% sostuvo que mantuvo sus hábitos sin cambios.
Entre quienes ajustaron sus consumos, las salidas gastronómicas, culturales y deportivas encabezaron la lista de los recortes, con el 64,6% de las respuestas. Luego aparecieron las compras de alimentos, con el 61,6%; los gastos vinculados con la vivienda, con el 49,6%; y el bienestar y cuidado personal, con el 40,7%. También crecieron los recortes en salud, productos de limpieza y transporte.
No alcanza
La directora de Trespuntozero, Shila Vilker, sostuvo que la sensación predominante entre los entrevistados es que el dinero ya no alcanza. Según explicó, esa percepción atraviesa tanto a quienes respaldan al oficialismo como a quienes se identifican con la oposición y se refleja, sobre todo, en la necesidad de reducir el consumo de carne, uno de los cambios que más impacta en la vida cotidiana.
Otro indicador que refleja las dificultades económicas surge del informe de Equilibra. La consultora detectó que, tras siete meses consecutivos de caída, el ingreso disponible de las familias registró una leve mejora de 0,8% mensual en abril. Sin embargo, el nivel todavía quedó 1% por debajo del registrado un año antes y resultó 14,5% inferior al promedio observado entre enero y septiembre de 2023.
Además, Equilibra advirtió que la insuficiencia de ingresos ya no afecta solamente el pago de préstamos bancarios. También aumentaron los atrasos en expensas, cuotas de medicina prepaga, clubes y otros compromisos habituales. Según el informe, la expansión del crédito permitió amortiguar transitoriamente esa situación, aunque no modificó el deterioro financiero de los hogares ni la debilidad de la demanda interna.
BOLSILLOS FLACOS
Las dificultades también aparecen en la capacidad para llegar a fin de mes. Un estudio de Zentrix indicó que el 61% de los consultados asegura que sus ingresos alcanzan, como máximo, hasta el día 20 de cada mes. Otro 24,3% afirmó que llega con lo justo y sin posibilidad de ahorrar. Apenas el 13% dijo que logra cubrir todos sus gastos y guardar parte de sus ingresos.
Las restricciones económicas también se reflejan dentro de los hogares. El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA informó que la principal privación registrada durante 2025 fue la imposibilidad de realizar arreglos en la vivienda, situación que afectó al 56% de los hogares y que trepó al 80,2% en los sectores más vulnerables.
El relevamiento también detectó dificultades para calefaccionar o refrigerar la vivienda, reducción en el uso del transporte público e inconvenientes para pagar servicios. A eso se sumaron atrasos en tarjetas de crédito, mudanzas por razones económicas y el temor a perder la vivienda.
El director del observatorio, Agustín Salvia, explicó que existe una fuerte desigualdad para afrontar el costo de las tarifas, aun cuando algunos indicadores sociales muestran mejoras. A su entender, esa situación deriva en un aumento de la morosidad, especialmente en tarjetas de crédito y servicios, y eleva el nivel de estrés económico de las familias.
En paralelo, otra encuesta de Casa Tres reveló que el 66% resignó algún consumo. Los principales recortes se concentraron en actividades de ocio, primeras marcas, indumentaria, vacaciones y plataformas de streaming.
Mientras tanto, las empresas de consumo detectan un fenómeno particular. Frente a la imposibilidad de acceder a bienes de mayor valor o viajes, una parte de los consumidores elige darse pequeños gustos mediante la compra de productos premium en supermercados. Esa tendencia, conocida como lujo accesible, comenzó a ganar espacio en las estrategias comerciales de las marcas, que amplían su oferta para captar a un consumidor mucho más selectivo y condicionado por un presupuesto cada vez más ajustado.