MSCI define si Argentina puede salir del fondo del ranking - Informe Digital
Mañana y el 23 de junio se conocen dos revisiones clave que pueden abrir la puerta a una reclasificación.
Los próximos días serán decisivos para la recalificación de Argentina por parte de Morgan Stanley Capital International (MSCI), con dos hitos que pueden marcar el rumbo del país en los índices globales: el 18 de junio se publicará el resultado del Market Accessibility Review y el 23 de junio tendrá lugar el Market Classification Review. Ambos pasos son determinantes para una eventual mejora de categoría, según las estimaciones de MSCI.
La economía argentina sigue hoy en el escalón más bajo de la clasificación: Standalone Market, una categoría que comparte con países en crisis o de baja visibilidad financiera como Panamá, Jamaica y Trinidad y Tobago, en la región, y también Malta, Bosnia, Palestina, Nigeria, Zimbabue, Líbano y Ucrania.
Desde mañana se evaluarán los avances en accesibilidad al mercado y el 23 se definirá si corresponde avanzar con la consulta pública para un eventual cambio de estatus. Si Argentina cumple los criterios técnicos y recibe una señal favorable de la comunidad inversora, podría abrirse el camino a una reclasificación con impacto en inversiones y en la percepción de riesgo sobre el país.
Cómo funciona el proceso de recalificación de MSCI
El procedimiento que aplica MSCI para revisar la categoría de un mercado es exhaustivo y se basa en criterios técnicos y de accesibilidad. El objetivo es que Argentina vuelva a ser mercado emergente como Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, en la región, pero para eso debe acreditar mejoras en el acceso para inversores extranjeros, el marco regulatorio, la liquidez y la capitalización de sus empresas. El país aún mantiene el cepo a las empresas y, además, en el medio hay otra calificación: mercado de frontera.
El análisis de accesibilidad contempla cinco pilares: apertura a la propiedad extranjera, libertad de flujos de capital, solidez del marco normativo, infraestructura y estabilidad institucional. La opinión de la comunidad inversora global resulta clave en la decisión de un eventual ascenso de categoría.
El Market Accessibility Review, programado para mañana, mostrará qué limitaciones regulatorias persisten y dónde hubo avances recientes. Por su parte, el Market Classification Review, de la semana que viene, podría dar inicio al proceso formal de consulta, habitual antes de cualquier cambio de clasificación, que suele extenderse entre 12 y 18 meses.
La posibilidad de una reclasificación, o al menos de avanzar hacia ella, implicaría que una gran cantidad de fondos de inversión empezarían a adaptar su portafolio a la presencia de Argentina en los índices. Por ejemplo, como destacó Infobae días atrás, se estima que en una posible reclasificación como mercado fronterizo el mercado local ocuparía cerca de un 5% del total a invertir.
Avances y desafíos de Argentina
Desde 2021, la Argentina mantiene la categoría de mercado aislado tras las medidas de control cambiario y de capital adoptadas al final de la gestión anterior, situación que motivó la degradación por parte de MSCI. Según Morgan Stanley Research, en 2025 el organismo reconoció avances destacados, como la liberalización parcial del tipo de cambio y la posibilidad de repatriar dividendos obtenidos desde el 1 de enero de 2025.
Pese a las reformas, Morgan Stanley Research advierte que persisten restricciones relevantes para los grandes fondos: límites a la propiedad extranjera, obstáculos regulatorios, problemas de acceso a la información y a la documentación del mercado, y la ausencia de un mercado eficiente de divisas offshore. También se mantienen dificultades para transferir y liquidar acciones fuera del mercado oficial, lo que afecta la operatividad de inversores internacionales.
Una eventual reclasificación del país, como ocurrió con Fitch Ratings y Standard & Poors en las últimas semanas, podría derivar en flujos de inversión hacia acciones argentinas, lo que daría mayor liquidez y visibilidad a empresas locales.
A la vez, esta decisión sería interpretada como una señal de confianza internacional en la estabilidad y las reformas económicas del país, facilitando el acceso a financiamiento y mejorando la percepción de riesgo argentino frente a los mercados globales.