El celular como "síntoma" de una sociedad desconectada
En una entrevista con el programa La Bisagra, la Licenciada Ana Marzano analizó el crecimiento de los consumos problemáticos digitales. Advirtió que la crisis económica y la falta de comunicación familiar convierten al dispositivo en un refugio pelig
La delgada línea entre la utilidad de la tecnología y la adicción parece haberse desdibujado en la cotidianidad de los santacruceños. En diálogo con Federico Muñoz y Bárbara Díaz Robles, la psicóloga especialista en adicciones Ana Marzano profundizó sobre cómo la "naturalización" de los dispositivos está ocultando problemáticas graves de salud mental.
El auge de las apuestas y la "ludopatía de bolsillo"
Uno de los puntos más críticos señalados por Marzano es la proliferación de los casinos online. A diferencia de la ludopatía tradicional, donde existen controles físicos de acceso, hoy el juego está disponible las 24 horas en el celular.
"Son negocios multimillonarios que hoy son la norma en eventos deportivos. La facilidad de acceso hace que sea una problemática muy difícil de regular, en comparación con los métodos de exclusión de los casinos físicos" expresó.
El contexto económico como detonante
La especialista vinculó directamente el uso excesivo de pantallas con la realidad socioeconómica actual. Ante la necesidad de los adultos de trabajar más horas para llegar a fin de mes, el celular aparece como un sustituto del acompañamiento.
"El uso de pantallas está ligado a veces a situaciones de vulnerabilidad, soledad y falta de apoyo familiar", explicó Marzano, aclarando que no busca culpar a los padres, sino describir una realidad donde el dinero solo alcanza para cubrir necesidades básicas como comida y vivienda.
En este escenario, actividades recreativas tradicionales como salir a tomar un helado son reemplazadas por el dispositivo, que funciona como un "elemento de diversión" gratuito pero con riesgos asociados.
Espejos rotos: El reclamo de los jóvenes
A partir de talleres realizados en la parroquia Nuestra Señora de Nazaret, surgió una revelación que interpela a los adultos: mientras los padres se quejan del uso que hacen los niños, los jóvenes denuncian sentirse desatendidos por referentes que también pasan horas frente a la pantalla.
Ciberbullying: Los adolescentes identifican este fenómeno como una de sus mayores preocupaciones, vinculado a la violencia en las instituciones.
Falta de encuentro: Se reportaron casos donde familiares se envían mensajes de WhatsApp estando en habitaciones contiguas en lugar de hablar personalmente.
Hacia un "antídoto" familiar
Consultada sobre las recomendaciones para frenar esta tendencia, Marzano fue enfática: el consumo excesivo es un síntoma de algo que no se está resolviendo en el plano personal o familiar.
Límites claros: Establecer una cantidad de horas de uso tanto para niños como para adultos.
Recuperar el diálogo: Priorizar el intercambio presencial al final del día para compartir cómo se siente cada uno.
Alternativas de bienestar: Buscar actividades que fomenten el encuentro personal por encima de la atención captada por el algoritmo.
Actualmente, la Dirección de Salud Mental del Municipio en Río Gallegos es el único dispositivo local que trabaja de manera específica con este tipo de consumos problemáticos, que ya no distinguen edades y demandan una atención urgente en la agenda pública.