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Elterritorio 04/10/2026 08:27 6 min de lectura

Los milagros inesperados y los feroces ajustes

Materia prima hay, calidad sobra, pero los deportistas argentinos necesitan más. El gobierno nacional ahorca y los protagonistas respondieron dentro de cada recinto deportivo

Los milagros inesperados y los feroces ajustes
Foto: Elterritorio

El recorte desde 2023 fue del 66 por ciento

Los milagros inesperados y los feroces ajustes

Milagroso. Así podríamos definir al desempeño del deporte argentino en los Juegos Suramericanos que terminaron hace una semana en la provincia de Santa Fe. No por la calidad de los deportistas argentinos, al contrario, gracias a ellos es que el país se quedó con el segundo lugar del medallero detrás de Brasil, la potencia deportiva en esta parte del mundo,

Es milagroso porque Argentina tuvo muy pocas veces en su historia una política de Estado dedicada al deporte. Este es un país en el que los clubes cumplen un rol fundamental, sacan a los chicos de las calles y los ponen dentro de un equipo, de una disciplina y el talento, evidentemente, está regado a lo largo y ancho de Argentina.

Pero no alcanza. Una cosa es hacer deportes, practicarlo para el ocio y por la necesidad de hacer una actividad física y otra es competir. Es ser protagonista (que no es lo mismo que ganar) en cada competencia que haya en el mundo.

Nos encanta sacar pecho cada vez que hay un equipo que llega a una final, cada vez que un deportista deja la bandera celeste y blanca bien alto. Es uno de los nuestros, es uno que nos representa. Detrás hay miles de horas de dedicación, de frustraciones que muchas veces no tienen que ver con lo deportivo, sino con que las condiciones para soñar con una carrera en el mundo del deporte no están dadas.

A fines de 2009 se sancionó la ley N° 26.573 y el Poder Ejecutivo la reglamenta rápidamente. A partir de 2010 entra en funciones el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, el Enard. La misión era clara: darle herramientas al deporte para competir al mayor nivel posible. Estaba apuntado a los deportistas, pero también a profesionalizar los equipos, a detectar talentos y a darle continuidad a los procesos.

Se financiaba con el 1 por ciento de la telefonía celular prepaga. Sí, apenas el 1 por ciento. Pero ese mínimo aporte de las grandes empresas significaba un gran presupuesto para el deporte. A la distancia podemos decir que faltaban cosas, que había muchas por mejorar y que otras debían cambiar, por supuesto. Pero hoy no hay nada.

En 2017 y bajo la presidencia de Mauricio Macri, el Enard deja su autarquía para estar bajo el ala del Poder Ejecutivo, es decir el presupuesto será discrecional y dependerá pura y exclusivamente de lo que decida el presidente. Se corta, entonces, el gran motor que tenía el Enard: su posibilidad de contar con libertad para definir políticas en el deporte.

Si bien el gobierno de Alberto Fernández aumentó partidas para el Enard no le devolvió su autarquía y Javier Milei decidió vaciar al deporte y ponerlo contra las cuerdas. Las respuestas se dan en la cancha, en los escenarios.

Desde 2010, Argentina empezó una búsqueda que iba más allá de solamente los resultados. Buscó dar posibilidades, dentro y fuera de las canchas. Se prepararon deportistas, se profesionalizaron los equipos de trabajo, se compitió afuera y se trajeron competencias de alto nivel al país. Se mejoró la infraestructura y el país tuvo, en Río de Janeiro 2016 (213) y en Tokio 2020 (178) las dos delegaciones más grandes luego de Londres 1948 (242 atletas) en la historia de los Juegos Olímpicos. En el medio, organizó los Juegos de la Juventud 2018 en Buenos Aires y quedó 6° en el medallero.

Nada de eso fue casualidad, fue el producto de mantener sostenidamente la inversión en el deporte a lo largo de varios años, de respetar los procesos de los deportistas y de generar condiciones para que se puedan desarrollar. ¿Faltaba más? Seguro que sí. Siempre falta más, pero había una base desde la cual se podía empezar a construir.

Ajustar para vaciar

Llegó la motosierra de Milei y con ella se fueron las ilusiones de miles de deportistas, entrenadores, profesionales del deporte. En París 2024, Maligno Torres logró la medalla dorada en BMX Freestyle, pero un tiempo después salió a pedirle al gobierno que él apoyaba, que recapacite, que el deporte necesitaba más fondos.

En números y según un informe de Táctica-Laboratorio del deporte argentino, el gobierno libertario reducirá un 8 por ciento el presupuesto destinado al deporte entre 2026 y 2027, pero la brecha es aún más cruda si se toma la comparación con 2023. En ese caso, al deporte argentino le quitaron el 66 por ciento de los recursos.

Recursos que no solamente son para el deporte de alto rendimiento, sino para mejorar la infraestructura de los clubes, para invertir en las futuras generaciones, para darle posibilidades a otros. En el Excel, los números se hacen cerrar. No hay plata para el deporte, para los jubilados, para las universidades, para las personas con discapacidad. Hay plata para los amigos del poder.

En su primera etapa, durante 2024 los recortes más marcados estuvieron dados en el desfinanciamiento delos Juegos Nacionales Evita, tuvieron ediciones muy reducidas; la eliminación del programa Hay Equipo, que consistía en el financiamiento de las cuotas sociales de los clubes a los sectores más vulnerables de la sociedad; la disminución de los apoyos a clubes de barrio y pueblo; y la pérdida de financiamiento a municipios para que pongan en valor sus infraestructuras polideportivas, expresa el informe de Táctica.

Primero ajustar, después vaciar. Esa es la fórmula del gobierno. La contracara fueron los deportistas, que en cada competencia de los Juegos Suramericanos salieron a responder con resultados, pero que dejaron bien claro en cada entrevista post competencia que no alcanza. Que los ayudó la familia, que tuvieron que elegir entre el entrenamiento o trabajar, que luego de una final, de terminar un torneo, debían buscar trabajo.

El mismo informe de Táctica revela que durante el gobierno de Milei, las becas del Enard pasaron de 1.690 a 600. La formación y capacitación deportiva pasó de 155 beneficiarios a 55. La asistencia técnica a deportistas de 740 a 0. La participación de personas en las Escuelas de iniciación deportiva (claves para detectar talentos) de 32.900 a 4.620.

Es muy difícil pensarnos en una potencia en el mundo del deporte si todo el esfuerzo tiene que venir de los propios actores de ese mundo. Entra aquí una variable clave en la lógica libertaria, muchas veces difícil de entender. Si un deportista es bueno, en algún momento aparecerá el señor mercado a brindarle todo su apoyo.

Es difícil pensar que al señor mercado le sean rentable la esgrima y que el misionero Augusto Servello entre en su radar. Es complejo comprender que al señor mercado le parezca muy redituable financiar la carrera de Camila Tello en patinaje artístico o la de los luchadores Ricardo Báez y Camila Amarilla.

Por eso es clave que el deporte dé esas posibilidades que van más allá de que si una planilla contable cierra o no. Argentina seguirá teniendo, por su larga relación con el deporte, protagonistas. Siempre habrá algún compatriota dando la nota en una definición, pero el gran desafío es que sean más y que no sólo sean milagros inesperados.

Elterritorio Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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