Iowa bajo estrés: el maíz espera el veredicto del clima - Informe Digital
Un productor contó que el tornado y la sequía aún pueden mover el rinde; en dos semanas se sabrá cuánto resistió.
En el corazón agrícola de Iowa, la campaña de maíz quedó otra vez atada al clima. Jerry Seuntjens, productor de Kingsley, dijo que el tornado de mayo y la sequía de estas semanas todavía pueden alterar el rinde, y que el resultado final recién se conocerá dentro de unas semanas.
Seuntjens habló ante un auditorio en el Bayer Innovation Showcase de Huxley, donde la compañía alemana exhibe tecnologías agrícolas y estrategias para amortiguar el impacto de las adversidades. El productor, que trabaja unas 1050 hectáreas entre soja y maíz, resumió el problema con una frase simple: La madre naturaleza es la que siempre tiene el control.
Según publicó La Nación, el agricultor contó que este año sufrió un tornado que golpeó su establecimiento y dejó daños en la zona. En mayo, además, el fenómeno coincidió con una etapa crítica de la siembra de maíz en Estados Unidos, cuando buena parte del cultivo ya está implantado y cualquier golpe climático puede dejar secuelas.
La charla derivó en una discusión más amplia sobre cómo producir más sin quedar tan expuesto a los vaivenes del tiempo. En ese marco, Bayer presentó Preceon, un sistema de maíz de menor altura, con tallos más robustos y mejor tolerancia al vuelco, pensado también para facilitar aplicaciones y mejorar la calidad del silo en planteos lecheros.
La empresa aseguró que el producto fue pensado para condiciones de viento fuerte y clima difícil. En la Argentina, este año lo sembrarán unos 20 productores con 1000 bolsas.
Seuntjens dijo que viene trabajando con Preceon desde hace cinco años y que, en esta campaña, el material mostró mejor densidad, emergencia más rápida y mayor resiliencia. Con el clima siendo siempre un desafío y algo que no puedo controlar, es bueno tener esa herramienta que te respalda, afirmó.
Sobre el impacto concreto del tornado, explicó que el maíz estaba todavía bajo cuando llegó el golpe, pero que logró salir con más fuerza. El tiempo dirá cuál será la diferencia de rendimiento, señaló, aunque admitió que hoy el lote se ve mejor que su maíz convencional.
Mientras tanto, Iowa atraviesa temperaturas sofocantes y los lotes muestran señales de estrés. En el último tour del Pro Farmer, el recorte proyectado para el maíz estadounidense fue de 17 millones de toneladas respecto de las 406,75 millones estimadas por el USDA. Iowa e Illinois concentran más del 30% de la producción del país, y el 56,61% del territorio estadounidense está bajo condiciones de sequía.
Consultado por la sequía, el productor volvió a apoyarse en la tecnología. Dijo que las plantas con rasgos genéticos actuales son muy defensivas y que el juego pasa por optimizar humedad y fertilización para exprimir cada lote. Está por verse, cerró. Eso se sabrá en un par de semanas cuando entremos al campo y vea qué es lo que realmente hay allí.
En el fondo, la escena resume una tensión cada vez más visible en el agro estadounidense: cuando el clima aprieta, la apuesta vuelve a ser cuánto puede ayudar la tecnología a sostener el rinde.