Catalán lanzó su candidatura en Tucumán y cargó contra el peronismo - Informe Digital
El libertario prometió achicar el gasto político y bajar impuestos en una provincia que, dijo, está agotada.
Lisandro Catalán formalizó su candidatura a gobernador de Tucumán y puso en el centro de su campaña una acusación de fondo: que la provincia arrastra décadas de deterioro bajo el peronismo. En una entrevista con Infobae al Regreso, el dirigente de La Libertad Avanza presentó su programa Puntos de Partida para la Libertad de los Tucumanos, con eje en la reducción del gasto político, una reforma tributaria y una reorganización del Estado.
Catalán sostuvo que Tucumán necesita un cambio muy profundo y apuntó contra la continuidad del poder provincial. Hace 43 años que gobierna el peronismo, salvo un interregno de cuatro años. Yo veo un proceso de deterioro muy grande desde Alperovich, desde el año 2003, afirmó.
Su principal blanco fue el tamaño del aparato político. El candidato aseguró que Tucumán tiene la Legislatura más cara del país y calculó que su costo equivale a casi el 50% de lo que cuesta el servicio de seguridad entero en la provincia. También dijo que, mientras el promedio del gasto legislativo en las provincias ronda el 1,1% de sus presupuestos, en Tucumán llega al 4%.
Catalán buscó despegar su propuesta de cualquier ataque al empleo estatal. Nuestra propuesta no es ir contra el empleado público, al contrario. Los que mantienen el servicio de salud, los médicos, los policías, los maestros, van a trabajar en condiciones infrahumanas. Nosotros vamos a achicar el gasto político, planteó.
La presión fiscal, otro eje del plan
La carga impositiva ocupa otro lugar central en su programa. Catalán cuestionó el peso de Ingresos Brutos y afirmó que Tucumán tiene la segunda presión fiscal más cara del país, después de Misiones. Según dijo, esa estructura desalienta inversiones: Terminás con Ingresos Brutos que tienen una presión del 13%. Es imposible que alguien vaya a invertir a Tucumán.
En ese punto comparó a la provincia con Salta y Jujuy, a las que presentó como ejemplos de distritos que lograron desarrollar actividades ligadas al turismo, la producción y la generación de divisas. Salta pudo generar industria propia, la industria del turismo, el vino, el tabaco. Jujuy, hasta en lo más sencillo, hoteles cinco estrellas, estrellas Michelin, chef. Eso genera ingreso de divisas, señaló. En contraste, cuestionó que Tucumán tenga un turismo nada más que interno.
También cuestionó la distribución del presupuesto provincial. Aseguró que el 96% de los recursos se destina al pago de salarios y apenas el 4% a gastos de capital, una proporción que consideró insostenible frente a otras provincias. Santiago del Estero tiene el 25% a capital, Salta tiene el 20%. Es imposible vivir con un Estado así, sostuvo.
A ese diagnóstico sumó una crítica por la falta de transparencia. No hay una ley de acceso a la información pública. No sabemos si la Legislatura tiene tres mil, cinco mil, siete mil, diez mil empleados, denunció.
La pelea con Jaldo y la apuesta libertaria
El programa de reformas también le sirve como plataforma para una disputa política que Catalán imagina como una elección entre dos modelos. Descartó cualquier acuerdo con el oficialismo y apuntó contra Osvaldo Jaldo y Juan Manzur, a quienes definió como la personificación de ese deterioro.
También cuestionó a quienes ocuparon el rol de oposición en los últimos años. La oposición hizo de oposición, pero calló muchas cosas. Nadie dijo que era la Legislatura más cara del país. Nadie dijo que tenemos la segunda presión fiscal más alta del país, afirmó.
Catalán cree que ese escenario puede favorecer a La Libertad Avanza en la provincia. Estoy convencido de que se está incubando un fenómeno muy parecido al que llevó a Milei a la Presidencia, aseguró. Según su lectura, el electorado tucumano atraviesa un desgaste con la dirigencia tradicional: El tucumano no es que no se da cuenta del deterioro. Se cansaron.
Frente a los cuestionamientos de Jaldo, buscó correr el eje de su figura y presentar la elección como una disputa más amplia. El coraje no es personal mío. Hay un grupo de gente muy grande que está decidido a dar vuelta Tucumán, afirmó.
Y cerró con una definición que resume su apuesta electoral: Si voy a ganar o no el año que viene lo va a decidir la gente, no Jaldo. Hay una esperanza que se está despertando, que no tengo dudas que vamos a ganar el año que viene.