Contacto

Volver a la portada
Deportes - Fútbol
La voz 10/08/2026 22:40 5 min de lectura

¿El Haaland sudamericano? Passerini fue el Passerini que Belgrano necesitaba en el 2-0 a Banfield

El "9" fue clave volviendo a hacer un "gol de jugada" después de casi dos años. Fue clave en el equipo celeste, que volvió a ganar después de dos partidos.

¿El Haaland sudamericano? Passerini fue el Passerini que Belgrano necesitaba en el 2-0 a Banfield
Foto: La voz

La rompió. ¿El Haaland sudamericano? Passerini fue el Passerini que Belgrano necesitaba en el 2-0 a Banfield

El "9" fue clave volviendo a hacer un "gol de jugada" después de casi dos años. Fue clave en el equipo celeste, que volvió a ganar después de dos partidos.

Que Lucas Passerini era el Haaland sudamericano había sido una exageración de Luis Fabián Artime, presidente de Belgrano, en una de las entrevistas que dio semanas atrás, cuando Boca buscaba al delantero para llevárselo. Pero había algo que sí necesitaba el Pirata en ese momento: que Passerini volviera a ser Passerini.

Y si en el intento aparecía algo del Haaland noruego, el goleador que brilló en el Mundial 2026, mucho mejor.

Este lunes, en Banfield, Passerini fue Passerini. Hizo lo que tenía que hacer. Lo que Belgrano necesitaba que hiciera. Marcó un gol, jugó un partidazo y volvió a ofrecer señales del delantero que había sido antes de aquella lesión de rodilla que, literalmente, le complicó la vida futbolística.

Belgrano ganó 2-0 en el Florencio Sola, por la cuarta fecha de la Zona B del Torneo Clausura. El otro gol lo hizo Lisandro López, de cabeza, ambos en el segundo tiempo. Pero la victoria tuvo una explicación que se llamó Lucas Passerini.

Porque había dudas. Muchas. Belgrano había arrancado el campeonato ganándole 2-1 a Rosario Central, pero después había perdido 0-1 con Argentinos en Alberdi y empatado 0-0 con Tigre como visitante. Y en ese recorrido había aparecido una preocupación concreta: la falta de eficacia.

Nicolás Uvita Fernández no viajó a Buenos Aires por un cuadro gripal y la oportunidad apareció para Passerini. El delantero que había sido decisivo en la conquista del Apertura tenía otra vez la camiseta de titular. Y también tenía una cuenta pendiente que ya se había vuelto demasiado larga.

Llevaba 17 partidos de Liga Profesional sin convertir. Habían pasado 295 días desde su último gol en la competencia doméstica. Más de mil minutos de fútbol 1.036, para ser precisos sin encontrar la red. Siete veces había sido titular y diez había ingresado desde el banco.

Demasiado para un delantero que alguna vez hizo del gol una costumbre. En el segundo semestre de 2023, cuando llegó desde Unión La Calera de Chile para reemplazar a Pablo Vegetti, que había emigrado a Vasco da Gama, Passerini había respondido con 10 goles en la Copa de la Liga.

En 2024 alcanzó a marcar seis antes de la rotura de ligamentos que lo sacó del camino. Después fueron apenas dos goles en 2025 y uno en este año, de penal y por Copa Argentina.

Su último grito en la Liga Profesional había sido el 18 de octubre del año pasado, en la Bombonera. Aquella tarde convirtió de penal el 1-0 parcial en el triunfo 2-1 de Belgrano.

Después hubo otro penal, ante Atlético de Rafaela, por los 16avos. de final de la Copa Argentina, el 27 de marzo de este año.

Pero de jugada, de esos goles que un delantero siente como propios, había que retroceder hasta marzo de 2024. Fue ante Tigre, en Buenos Aires, en aquel 4-1 del Pirata. Apenas unos días después, el 2 de abril, llegó la lesión contra Inter de Brasil por la Copa Sudamericana.

Desde entonces, Passerini buscó volver. Y en Banfield, por fin, pareció encontrar una puerta. No fue un gol de goleador pasivo. Fue un gol de estar ahí, atento al rebote, oliendo la jugada. A los dos minutos del segundo tiempo, Passerini apareció donde tenía que aparecer y empujó la pelota para quebrar el cero.

Antes ya había avisado. En el primer tiempo tuvo una clarísima con un zurdazo que terminó contra el palo. Después no consiguió aprovechar un pase genial de Velázquez. El gol se le negaba, pero el delantero insistía. Y cuando apareció la oportunidad, no perdonó.

Después siguió jugando. Peleó, presionó, incomodó, participó. Y tuvo tiempo para regalar otra acción que explica su partido: un gran pase para Rigoni que dejó al equipo lanzado hacia adelante.

Passerini no solamente convirtió. Fue una referencia ofensiva. Y eso es lo que Belgrano necesitaba recuperar. Porque el Pirata tiene un plantel que todavía busca su mejor versión y un ataque que necesitaba certezas. El regreso de Uvita Fernández seguramente volverá a abrir la competencia, pero ahora Passerini tendrá algo que le estaba faltando: confianza.

También habrá que mirar de reojo su futuro. El delantero tiene una cláusula de salida anticipada de 4,5 millones de dólares, que bajará a 3,5 millones desde el 1 de enero. La posibilidad de una nueva mudanza sigue latente.

Pero por una noche, al menos, el futuro quedó en segundo plano. Passerini tenía otra urgencia. Volver a ser él. Y lo fue.

Artime había hablado de Haaland. El presidente había exagerado, claro. Pero este Passerini, el que peleó cada pelota, buscó el gol, lo encontró y después asistió, se pareció bastante más al delantero que Belgrano conoció antes de aquella rodilla rota.

Quizás no haga falta que sea Haaland. A Belgrano le alcanza, y le sobra, con que Passerini vuelva a ser Passerini.

La voz Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por La voz y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia® © 2026