A 6 años del crimen de Blas Correas, la peor mancha de la Policía en democracia, la causa no terminó
El joven fue fusilado por la espalda en 2020 en un retén policial en la Capital. Sus amigos sobrevivieron. Tras matarlo, le plantaron un arma. Once uniformados fueron condenados por el gatillo fácil, dos a perpetua. Fue caso de violencia instituciona
Córdoba. A 6 años del crimen de Blas Correas, la peor mancha de la Policía en democracia, la causa no terminó
El joven fue fusilado por la espalda en 2020 en un retén policial en la Capital. Sus amigos sobrevivieron. Tras matarlo, le plantaron un arma. Once uniformados fueron condenados por el gatillo fácil, dos a perpetua. Fue caso de violencia institucional. Se espera ahora el juicio contra Mosquera, Cumplido y otros siete uniformados.
En lo que constituye la peor mancha para la Policía de Córdoba en casi 43 años de democracia y un caso de inusitada violencia institucional, este 6 de agosto se cumplen 6 años del brutal asesinato de Valentino Blas Correas (17), asesinado por efectivos en un control policial en la zona sur de la Capital. Tras matarlo, y con la intención de querer desviar la causa, se le plantó un arma de fuego trucha.
Por el gatillo fácil, 11 policías de distintos rangos fueron condenados por la Cámara 8ª del Crimen de Córdoba. Dos de ellos fueron sentenciados a prisión perpetua: Lucas Gómez, autor material del asesinato, y Javier Alarcón, su compañero.
En paralelo, otros nueve uniformados fueron sentenciados por la cadena de encubrimiento al plantar el arma, entre agentes y comisarios de alto rango. Recibieron penas de no más de 5 años.
Todas las condenas fueron confirmadas por el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba. Los policías están presos, en su mayoría.
La causa por el crimen de Blas lejos está de haber quedado concluida, ya que se espera que se haga otro juicio contra otros varios policías que intervinieron en el tramo final de aquella infausta madrugada y, en paralelo, el exministro de Seguridad Alfonso Mosquera y el excomisario mayor Gonzalo Cumplido.
Esta parte de la causa fue investigada por el fuero penal y económico.
Mosquera y Cumplido fueron enviados a juicio por presuntas dádivas. El exministro le habría otorgado un Toyota Corolla secuestrado al excomisario para fines particulares como un presunto agradecimiento por su actuar en las horas posteriores al crimen. En ese marco, se señaló al comisario de haber enfrentado a la prensa y haber sido la única autoridad que habló con periodistas en las primeras horas tras el crimen.
También fue acusado por presuntas dádivas el exsecretario de Mosquera, Lucas Mezzano.
En paralelo, hay siete policías que fueron enviados a juicio por no haber auxiliado a Blas cuando aún vivía y era llevado de urgencia por sus amigos a un hospital. Estos uniformados, lejos de activar el socorro, incluso golpearon y maltrataron a los amigos de Blas, según la causa.
Recién en 2022, el por entonces gobernador Juan Schiaretti recibió y habló con la mamá de Blas.
Policías cesanteados
Días atrás, se conoció la cesantía contra esos siete efectivos de la Policía de Córdoba. Lo dispuso el Tribunal de Conducta Policial.
Soledad Laciar, la mamá de Blas y quien llevó adelante una ardua lucha por justicia con su familia, valoró la decisión administrativa, pero cuestionó que haya llegado tan tarde.
Soledad reclamó que la Justicia avance sobre quienes ocupaban, por aquel entonces, los máximos cargos de poder en Córdoba.
En una nota con La Voz, Soledad remarcó que la cesantía resulta extemporánea y reclamó que se investigue y juzgue a quienes estaban por encima de esos policías.
Ya no sé cómo pedirle a la Justicia que alguna vez vaya contra los que, teniendo la potestad de tomar decisiones, las tomaron mal. No solamente en el caso Blas, sino en muchos otros, expresó.
Quiero saber cuáles son los silencios que se pagan en el poder, dijo.
¿Qué silencios se pagaron con ese auto? Estamos hablando del asesinato de mi hijo. Tan barata era su vida que se pagó con un auto. ¿Los que llegaron al poder no tienen que dar explicaciones?.
Para Soledad, mientras los funcionarios continúen sin responder ante la Justicia, el proceso seguirá siendo incompleto.
Cómo fue el crimen de Blas
Valentino Blas Correas fue ultimado de un balazo que le dio en la espalda mientras iba en un auto con amigos durante un retén policial frente al Complejo Pablo Pizzurno, en la avenida Vélez Sársfield de la Capital, en la madrugada del 6 de agosto de 2020.
Los cinco jóvenes regresaban de comer unos lomitos a bordo de un Fiat Argo blanco. Al ver el control policial, el conductor del auto se asustó, comenzó a frenar, pero al final aceleró.
Los policías habían montado ese retén porque, por frecuencia radial interna, se había alertado sobre la presencia de sospechosos en un auto blanco.
Desde atrás, sin ninguna justificación y contra toda normativa, los cabos Lucas Gómez y Cristian Alarcón abrieron fuego contra el vehículo. Ninguno de esos policías debió haber estado trabajando ya que tenían causas penales pendientes.
Uno de los plomos dio en la espalda de Blas, quien iba sentado en la parte trasera. Otros balazos por poco no alcanzan a los otros adolescentes.
Desesperados, los jóvenes llevaron a Blas hasta una clínica Aconcagua, en Nueva Córdoba, pero no se les brindó atención médica. Mientras se dirigían en el auto hacia el Hospital de Urgencias, otras patrullas los interceptaron en avenida Chacabuco.
Blas aún respiraba en el auto. Lejos de brindar ayuda de inmediato, esos otros policías se quedaron dialogando y avisando a sus superiores. Blas finalmente murió.
Arma plantada
Mientras tanto, en la zona de Plaza España se iniciaba y llevaba adelante la otra parte terrible de esta historia: un viejo revólver era plantado. La intención de varios policías fue la de hacer pasar a Blas y a sus amigos como delincuentes que se habían desprendido de un arma.
A su vez, había una serie de comunicaciones internas por celular entre jefes policiales, ya fuera de la frecuencia policial.
Todo se descubrió porque la mamá de Blas y sus seres queridos, al enterarse del crimen y de esa arma, salieron a reclamar viva voz por justicia y a denunciar lo que estaba pasando.
La causa fue investigada y descubierta por el fiscal José Mana y su equipo de trabajo. Mana trabajó con personal del Departamento Homicidios de la propia Policía.
A las horas del gatillo fácil, ya había policías presos.
Juicio y condenas
El juicio por el crimen se realizó en 2022 en la Cámara 8ª y terminó en abril de 2023.
Once policías fueron condenados a penas de entre 1 y casi 5 años de cárcel por maniobras de encubrimiento.
Con la participación del jurado popular, que falló de manera unánime, el tribunal condenó a prisión perpetua a los dos principales acusados: Lucas Gómez y Javier Alarcón. Son los que abrieron fuego contra el auto en el que iba a Blas. Si bien Gómez fue el autor material del asesinato, ambos fueron responsabilizados por igual por homicidio calificado y tentativa de homicidio (por los disparos que pusieron en peligro a los otros jóvenes).
En paralelo, el tribunal condenó a nueve policías por la otra gravísima parte del caso: plantar el arma y las maniobras de encubrimiento. Entre los condenados, hubo varios jefes.
Sobresalían los comisarios Sergio Alejandro González, Walter Eduardo Soria, Jorge Ariel Galleguillo y Juan Antonio Gatica.
El fallo fue dictado por los jueces Marcelo Jaime, Mario Centeno y Juan Manuel Ugarte, quienes calificaron el crimen de Blas como un caso de violencia institucional.