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Adnsur hace 5 horas 3 min de lectura

Frío extremo: por qué se congelan los caños de agua y cómo evitar problemas en casa

Qué medidas recomiendan para prevenir inconvenientes y cómo actuar si el sistema ya se congeló.

Frío extremo: por qué se congelan los caños de agua y cómo evitar problemas en casa
Foto: Adnsur

Las jornadas con temperaturas bajo cero no solo representan un riesgo para la salud de las personas, sino que también pueden generar inconvenientes en los servicios básicos. Durante los episodios de frío extremo, uno de los problemas más habituales es el congelamiento de las cañerías de agua, una situación que puede provocar desde baja presión hasta la rotura de las instalaciones domiciliarias.

El fenómeno ocurre cuando el agua que circula por el interior de los caños alcanza temperaturas inferiores a los 0°. Al congelarse, aumenta su volumen y ejerce presión sobre las paredes de la cañería, lo que puede provocar fisuras o incluso la rotura del conducto. En muchos casos, el daño recién se detecta cuando el hielo comienza a derretirse y aparecen pérdidas de agua.

Las situaciones de congelamiento suelen registrarse con mayor frecuencia en cañerías exteriores o con poco aislamiento térmico, medidores expuestos a las bajas temperaturas, viviendas deshabitadas donde el agua permanece estancada durante largos períodos y sectores de las casas que permanecen a la sombra durante todo el día.

Entre las consecuencias más comunes figuran la falta de suministro o la disminución de la presión de agua en los hogares, pérdidas ocultas que incrementan el consumo y daños en las instalaciones que, en algunos casos, requieren reparaciones importantes.

Para reducir el riesgo, los especialistas recomiendan mantener una leve circulación de agua durante la noche dejando una canilla apenas abierta, especialmente cuando se anuncian temperaturas extremas. También aconsejan aislar los caños expuestos con materiales térmicos, goma espuma o incluso trapos secos, además de proteger el medidor sin cubrirlo por completo para evitar problemas de ventilación.

Otra medida preventiva consiste en vaciar las mangueras que permanezcan en el exterior y, en el caso de viviendas desocupadas durante varios días, drenar el sistema de agua siempre que sea posible para evitar que el líquido permanezca inmóvil dentro de las cañerías.

Si el caño ya se congeló, la recomendación es no utilizar fuego directo ni verter agua hirviendo sobre la instalación, ya que el cambio brusco de temperatura puede romper el material. En esos casos, lo aconsejable es aplicar calor de forma gradual mediante paños tibios o un secador de pelo y mantener una canilla abierta para facilitar la liberación de la presión cuando el hielo comience a derretirse.

En caso de detectar una pérdida de agua, es importante cerrar la llave de paso para evitar mayores daños y solicitar la intervención de un plomero.

Durante los días con alerta roja por frío extremo, los organismos de servicios públicos suelen advertir que este tipo de inconvenientes puede incrementarse debido a las bajas temperaturas sostenidas. Por ese motivo, recomiendan tomar medidas preventivas con anticipación para proteger las instalaciones domiciliarias y evitar reparaciones que suelen resultar más costosas una vez que la cañería se rompe.

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