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Tiempo San Juan hace 3 horas 6 min de lectura

El error con las persianas que comete casi todo el mundo cuando llega la ola de calor

Con la primera ola de calor del verano, millones de hogares repiten cada día la misma rutina con las persianas: subirlas por la mañana "para que ...

El error con las persianas que comete casi todo el mundo cuando llega la ola de calor
Foto: Tiempo San Juan

Con la primera ola de calor del verano, millones de hogares repiten cada día la misma rutina con las persianas: subirlas por la mañana "para que entre la luz" y bajarlas cuando la casa ya se ha convertido en un horno. Parece inofensivo, pero los técnicos en climatización lo señalan como el fallo número uno de la gestión térmica doméstica: cuando notas el calor, llevas horas dejándolo entrar

El error de base: actuar cuando ya es tarde

El malentendido nace de cómo percibimos el calor. Nuestra sensación va con retraso respecto a la física: el sol empieza a calentar la casa a través de los cristales desde primera hora, pero la temperatura interior no se vuelve incómoda hasta media mañana o mediodía. Y es entonces, con la incomodidad, cuando la mayoría reacciona y baja las persianas

El problema es que a esa hora la batalla está perdida. La radiación que ya entró se ha transformado en calor acumulado en paredes, suelos y muebles, y esa energía no se va por bajar una persiana: se queda dentro irradiando durante horas. Es la razón por la que tantas casas siguen asfixiantes a las once de la noche con todo cerrado desde las dos

La regla que repiten los expertos invierte la lógica habitual: la persiana no se baja cuando hace calor, se baja antes de que lo haga. El objetivo no es expulsar el calor eso es casi imposible , es impedir que entre. Una vivienda gestionada así puede mantenerse varios grados por debajo de la temperatura de la calle sin gastar un céntimo; una gestionada "a sensación", no

El reloj solar: cada ventana tiene su hora

Bajar todas las persianas de la casa a las ocho de la mañana y vivir en una cueva tampoco es la respuesta. La gestión inteligente sigue al sol, y el sol no castiga todas las ventanas a la vez

Las ventanas orientadas al este reciben el golpe a primera hora: son las primeras que conviene proteger, desde el amanecer hasta media mañana. Las del sur trabajan en el tramo central del día, aunque en pleno verano el sol va tan alto que un voladizo o un balcón ya les quita parte del castigo. Y las del oeste son las grandes traidoras del verano: reciben el sol de la tarde, el más bajo, el que entra horizontal y a plomo justo cuando la calle está en su pico térmico. La habitación que mira a poniente es, casi siempre, la más caliente de la casa, y su persiana debería estar bajada cada tarde sin excepción

Con ese mapa, la casa funciona por turnos: se protege cada fachada en su franja y se aprovecha la luz de las orientaciones que están en sombra. Luz natural y frescor dejan de ser incompatibles; solo hay que saber de qué ventana tomar cada cosa en cada momento

Media altura con sol directo: el espejismo

El segundo error clásico es el término medio mal entendido: dejar la persiana a media altura sobre una ventana con sol directo "para que entre algo de claridad". Sobre el papel suena razonable; en la práctica, la mitad descubierta del cristal sigue funcionando como una estufa, y la claridad que se gana se paga en grados

En la ventana que está recibiendo sol, la persiana rinde de verdad bajada del todo y con las lamas apoyadas, sin rendijas. La penumbra total en esa estancia durante sus horas críticas es el precio de una casa habitable. La media altura tiene su sitio, pero en otro escenario: las ventanas en sombra o con luz indirecta, donde sí permite iluminar sin coste térmico

Hay un matiz que marca diferencia y que casi nadie aplica: si la persiana es exterior, mejor que el cristal quede también protegido por fuera al completo, porque cada centímetro de vidrio expuesto es un radiador en miniatura. Quien tenga toldo en la ventana de poniente, que lo combine: sombra lejos del cristal más persiana es la pareja más eficaz que existe contra el sol de tarde.

Las ventanas: cerradas de día, abiertas de noche

La tercera pata del sistema desconcierta a mucha gente: de poco sirve una persiana bien gestionada si la ventana está abierta en las horas malas. A partir del momento en que el aire de la calle supera al de casa típicamente desde media mañana , ventilar es meter calor a paladas. La consigna durante el día es persianas bajadas en las fachadas castigadas y ventanas cerradas, por contraintuitivo que resulte en pleno julio

El momento de abrir llega cuando la calle se enfría por debajo de la casa: el anochecer, la noche y, sobre todo, la madrugada, que es cuando se produce el verdadero vaciado térmico. Abrir ventanas opuestas para crear corriente la famosa ventilación cruzada renueva el aire y descarga el calor que paredes y techos acumularon durante el día. Al amanecer, antes de que el ciclo empiece de nuevo, se cierra todo y se vuelve a la posición de defensa

Ese ritmo de apertura y cierre es exactamente el que practicaban nuestras abuelas sin haber leído un solo manual de eficiencia: casa cerrada y en penumbra durante el día, casa abierta de par en par por la noche. La llamaban simplemente "llevar la casa", y era ingeniería térmica pura

El plan completo, hora a hora

Resumido en una jornada tipo de ola de calor: al levantarse, ventilación cruzada breve y persianas abajo en la fachada este con sus ventanas cerradas. A media mañana, defensa en el sur. Después de comer, todo el esfuerzo a poniente: persiana bajada del todo, ventana cerrada, y a resistir el tramo de cuatro a ocho, el más duro. Al caer la tarde, se empieza a abrir por donde ya no da el sol. Y por la noche, la casa entera respirando con corriente hasta el amanecer

¿Y quien pasa el día fuera y no puede ir moviendo persianas? Dos soluciones: dejar la casa en posición de defensa antes de salir que es lo que la mayoría no hace, porque a las ocho de la mañana "hace fresquito" o automatizar. Las persianas motorizadas con programación horaria ejecutan este plan solas, ventana a ventana, y son la razón de que este viejo conocimiento esté volviendo a las casas por la vía de la domótica

Un termostato que no consume nada

Lo llamativo de todo esto es que no requiere comprar nada: la inmensa mayoría de las viviendas españolas ya tiene instalado uno de los sistemas de control solar más eficaces que existen. Solo lo usa al revés, guiándose por la luz cuando debería guiarse por el calor, y reaccionando cuando debería anticiparse

Las persianas bien gestionadas no compiten con el aire acondicionado: trabajan antes que él, reduciendo lo que luego habrá que enfriar. La diferencia entre una casa que las usa por instinto y una que las usa con cabeza se nota en el termómetro, en la factura y en las noches de sueño. Esta semana, cuando llegue el aviso amarillo y medio país se queje del calor en casa, haz la prueba del reloj solar y compara. ¿Cuántos veranos llevas luchando contra el calor por la tarde cuando la batalla se decidía por la mañana?

Tiempo San Juan Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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