Cómo se prepara el cuñapé, el tradicional pan boliviano que se hace sin harina y 6 ingredientes
Se hace muy fácilmente y se distingue por ser muy esponjoso y elástico.
El cuñapé es un tradicional pan boliviano que se distingue por estar hecho sin harina y con solo 6 ingredientes. Tiene una textura elástica y esponjosa y se prepara siguiendo un simple paso a paso.
A simple vista puede parecer un pan común, pero dista mucho de serlo: no se hace con harina de trigo sino con un almidón de yuca. Eso hace que sea muy liviano y apto para personas celíacas o con intolerancia al gluten.
La yuca también es conocida con el nombre de mandioca y se puede conseguir en Argentina, tanto en verdulerías como supermercados.
El cuñapé forma parte de la cocina boliviana de todos los días y se come en el desayuno o en la merienda acompañando un café o té. También puede usarse en las comidas, humedeciéndolo en salsas, una costumbre muy arraigada en las mesas argentinas.
Su forma es redonda, luce dorado por fuera y tiene un interior húmedo y aireado, bien esponjoso. Uno de sus grandes protagonistas es el queso, que le da un sabor intenso y aporta una cremosidad especial.
El secreto del cuñapé
Los expertos en gastronomía aseguran que uno de los secretos del cuñapé radica en que se hace con almidón de yuca o mandioca y no con su harina. Pese a que provienen de la misma raíz, el primero es un polvo mucho más fino, parecido a la maicena. Por eso este pan queda tan elástico y tierno.
La receta tradicional del pan boliviano requiere de 6 ingredientes:
- 300 gramos de almidón de yuca o mandioca
- 250 gramos de queso mozzarella rallado
- dos cucharadas de manteca
- un huevo
- media taza de leche
- una cucharadita de polvo para hornear
La preparación de este pan boliviano sin harina se inicia precalentando el horno a 180 grados mientras se pone manteca en la base de una placa. Después hay que mezclar la manteca derretida, el huevo, la leche y agregar una pizca de sal.
Luego se suma el almidón junto con el polvo para hornear. En este punto se aconseja echarlo en forma de lluvia suave, para evitar que se formen grumos. Una vez que la preparación está integrada, llega el momento de añadir queso rallado y comenzar el amasado.
La masa tiene que quedar como una plastilina blanda: bien suave, lisa y flexible. Atención con este detalle: no debe pegarse en las manos. Si se la nota demasiado seca, se le puede agregar una cucharada más de leche y si quedó muy húmeda será necesario incorporar más almidón.
El paso siguiente es armar bolitas de entre 40 y 60 gramos, dependiendo del tamaño que se desee obtener (si se va a consumir en desayunos debe ser más chica y para comidas, más grande). Luego se ponen sobre la bandeja dejando algunos espacios de separación porque aumentan un poco su volumen en el horneado.
Al cabo de unos 20 minutos ya se apreciará que los panes están dorados y se pueden retirar del horno para disfrutarlos calientes, con el queso todavía fundido y ese interior bien esponjoso. En desayunos o meriendas son ideales para untar con mermelada, queso o manteca.
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El cuñapé tiene siglos de historia, porque forma parte de la alimentación de la zona desde tiempos precolombinos. Su origen es una mezcla de la tradición de los pueblos indígenas con la influencia europea. A la yuca, los colonizadores le sumaron el queso y la leche.
En cuanto a los valores nutricionales de este pan boliviano, aporta hidratos de carbono provenientes del almidón de yuca, por lo que es una excelente fuente de energía para arrancar el día. El queso, la leche y el huevo suman proteínas de buena calidad, además de calcio, fósforo y vitaminas del grupo B, fundamentales para la salud ósea y muscular.
Además, el tradicional pan boliviano es naturalmente libre de gluten, por lo que resulta apto para personas con celiaquía, controlando que todos los ingredientes que se utilicen estén certificados como libres de contaminación cruzada.