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Perfil hace 2 horas 3 min de lectura

Del elogio a la condena mediática global tras la derrota ante España

Medios de Europa y Estados Unidos fulminaron a la Selección Argentina por los incidentes tras la derrota 1-0 ante España en el MetLife Stadium. Las acusaciones de racismo de Samuel L. Jackson y el sesgo de la mirada global.

Del elogio a la condena mediática global tras la derrota ante España
Foto: Perfil

La prensa internacional posterior a la final del Mundial fue bastante brutal. Un repaso por las principales crónicas y artículos sobre todo de la prensa española revela un tono sumamente violento y crítico hacia la Argentina. Periodistas de Francia, Inglaterra, Italia, Alemania, Suiza y Estados Unidos coincidieron en destacar el dominio futbolístico absoluto de España, catalogándolo prematuramente como "el mejor equipo del siglo XXI", pero concentraron la mayor parte de sus tintas en cuestionar la agresividad del seleccionado nacional.

La secuencia de incidentes en el campo de juego generó un rechazo generalizado en los portales más influyentes del mundo. El británico The Sun calificó la actuación argentina como un intento de "convertir el partido en una pelea callejera", mientras que The Guardian habló de "tácticas cínicas" y el Daily Mail sostuvo que los jugadores "perdieron la cabeza".

The Telegraph tituló directamente "Fútbol 1 (por España), Criminales 0 (por Argentina)". Una barbaridad semántica; si bien existieron actos violentos dentro y fuera del juego, el calificativo de "criminales" no aplica bajo ningún concepto. El diario Bild, de Alemania, consideró la final como una "gran decepción" y una "pérdida futbolística", remarcando que Argentina ni siquiera logró registrar un disparo al arco.

Y por su parte Estados Unidos, la sección deportiva de The New York Times, The Athletic, tachó al equipo de "pendenciero" y acusó a la Selección de haber convertido la definición en "un festival de empujones, picardías y protestas", concluyendo con que la Argentina "se deshonró a sí misma".

El origen de la trifulca, según revelaron imágenes no captadas por la transmisión oficial pero difundidas por el diario El País de Madrid, se dio en el pitazo final. Tras el gol de Ferran Torres en el tiempo suplementario que selló el 1-0, los futbolistas españoles salieron a celebrar. En ese trayecto, Nahuel Molina agredió a Rodri, provocando que el mediocampista español se volviera sobre sus pasos.

A partir de allí se desencadenó el caos: Leandro Paredes intervino tomando del cuello a Eric García y arrojándolo al suelo, para luego encarar a Gavi. Integrantes del cuerpo técnico y jugadores intentaron contener los desbordes. La prensa madrileña enfatizó el "mal perder" argentino y el gesto durante la entrega de la Copa, donde varios futbolistas le dieron la espalda al podio mientras España alzaba el trofeo.

Ante este panorama, el árbitro esloveno Slavko Vincic dejó asentados los reportes y la FIFA ya designó a un inspector disciplinario para evaluar sanciones formales.

Paralelamente a la controversia deportiva, surgieron afirmaciones inaceptables desde el ámbito del espectáculo. El actor norteamericano Samuel L. Jackson, presente en el estadio de Nueva Jersey junto a otras celebridades, declaró públicamente que la Argentina es "uno de los países más racistas del mundo, si no el más racista".

Se trata de un delirio absoluto que refleja una clara falta de información. Es innegable que circularon fake news y discursos preocupantes por parte de figuras públicas o allegados políticos, pero pretender definir a la Argentina como un país estructuralmente racista no tiene asidero en la realidad. El racismo y el antisemitismo son flagelos globales presentes con mayor gravedad en Estados Unidos o Europa. Lo dicho por el actor es una barbaridad que trasciende el análisis deportivo.

En definitiva, la cobertura mediática expone una perspectiva marcadamente bipolar: en cuestión de días se pasó de ponderar la épica del equipo a etiquetarlo de "criminal y mal perdedor". Una vez concluido el torneo, la prensa internacional optó por encarnizarse con el vencido, un recurso habitual cuando el espectáculo llega a su fin.

MEG/fl

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