El Mundial y el surgimiento de teorías conspirativas
El Mundial 2026 volvió a estar acompañado por una gran cantidad de teorías conspirativas en redes sociales y plataformas digitales.
Gabriel León, doctor en Biología Molecular, divulgador científico chileno y autor del libro "Teorías Conspirativas. La Ciencia detrás de la creencia", dialogó con el equipo de Korol en el aire y analizó por qué estas narrativas suelen ganar fuerza durante acontecimientos de gran impacto emocional, tras señalar que estos relatos surgen como explicaciones alternativas ante eventos que causan gran conmoción social.
El especialista señaló que una teoría conspirativa presupone que un evento ocurre porque un grupo de personas poderosas actúa en las sombras para su beneficio. "Esa es la definición de estudio de una teoría conspirativa", afirmó León sobre estas narrativas que buscan perjudicar a un grupo en particular.
Manifestó que durante gran parte del torneo la teoría conspirativa predominante en el exterior sugería que Argentina había comprado el mundial. Sin embargo, indicó que tras la derrota en la final, el relato se invirtió rápidamente para intentar justificar el inesperado resultado negativo del equipo nacional.
León sostuvo que, aunque la estadística mostraba que España jugó mejor, esa explicación no resultaba satisfactoria para muchos hinchas apasionados. "Para muchas personas la selección de Argentina es la mejor selección del mundo", expresó sobre el choque entre las creencias y la realidad del campo de juego.
El doctor concluyó que, ante el derrumbe de la épica deportiva, apareció la necesidad de una explicación alternativa que circuló fuertemente en redes sociales. Señaló que en estos casos se recurre a historias de conspiración para evitar aceptar que la derrota es una posibilidad real del deporte.
El profesional destacó que las teorías conspirativas aparecen justamente cuando lo que uno creía que iba a ocurrir finalmente no sucede. Aseguró que culpar a un "plan malvado para perjudicarnos" resulta emocionalmente más reconfortante que admitir la superioridad circunstancial del rival.
El entrevistado además enfatizó que aceptar que el otro jugó mejor es un proceso difícil cuando se rompe una lógica de triunfos constantes. Sostuvo que, en la rotura de esas expectativas, la conspiración surge como un refugio ante el desconfort emocional que genera la pérdida.