Crisis en Cuba: el gigante hotelero español Meliá deja de operar en la isla después de más de 36 años
La empresa, que tenía 34 hoteles en el país, argumentó "notables dificultades" operativas y económicas tras el bloqueo de EE.UU. a la isla caribeña.Fue la primera compañía extranjera que estableció una compañía mixta con el gobierno comunista.
La cadena hotelera española Meliá, con 34 hoteles en Cuba, cesará este viernes toda su actividad en la isla caribeña ante las "notables dificultades" operativas, legales y económico-financieras en el país tras el bloqueo de Estados Unidos.
Según comunicó la compañía este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) -el supervisor bursátil español-, su filial en Portugal, Ilha Bela Gestao e Turismo, a través de la que opera en Cuba en régimen de gestión, tomó la decisión de concluir a partir del 24 de julio la prestación de servicios en todos los establecimientos en la isla.
Esta decisión es consecuencia de las "notables dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero que, persistentemente, han venido y vienen afectando" a Cuba, tras el embargo decretado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que imposibilitan "de hecho y de derecho" una "mínima estabilidad operativa", señala la compañía.
El cese de actividad se extiende al uso de marcas autorizadas, a la actividad receptiva de turistas y a la cadena de suministro local vinculada al abastecimiento de los establecimientos.
Impacto financiero
En su comunicado, Meliá explica que está evaluando los impactos financieros de esta decisión, incluyendo la eventual revisión del valor en libros asociado a la operativa en Cuba, que concretará cuando publique las cuentas del primer semestre.
La filial portuguesa trabaja para garantizar una transición ordenada para que la salida tenga el menor impacto posible en colaboradores, proveedores y clientes, señala la cadena hotelera.
Ya el pasado 7 de mayo, cuando presentó los resultados del primer trimestre del año, Meliá comunicó que había cerrado el 50% de su capacidad operativa en Cuba como consecuencia del bloqueo comercial de EE.UU.
Según explicó entonces, tenía en cartera 34 hoteles (algunos de ellos ya cerrados por esas fechas, aunque no precisó la cifra exacta), con 14.053 habitaciones, y otros dos en proyecto, que en principio tenía previsto abrir este año.
Fuentes de Meliá indicaron que, en conjunto, estuvieron operativos una media del 60% de los días del trimestre y que se vieron comprometidos "de forma significativa" tras la intervención de Estados Unidos en la región a principio de año.
Esa intervención generó una "dificultad sobrevenida" para la obtención de combustible, lo que, junto al estricto bloqueo comercial, afectó con fuerza al mercado turístico.
La empresa hotelera reportó una ocupación en sus establecimientos en Cuba del 34,1%, 6,5 puntos por debajo del primer trimestre del año pasado y muy por debajo de la media de su cartera (58,8%, con un alza de 1,7 puntos).
Una historia de 36 años
La relación de la hotelera española Meliá con Cuba, una de las más largas y significativas entre una empresa extranjera y la isla caribeña, se ha prolongado durante 36 años marcados primero por el auge del turismo y, en una última etapa, por la resistencia a las dificultades que han acabado con la retirada de la compañía, anunciada este martes.
El 10 de mayo de 1990, la empresa llamada entonces Sol Meliá abrió el hotel Sol Palmeras en Varadero, un paso que la convirtió en la primera firma extranjera en establecer una sociedad mixta con el gobierno comunista cubano para la administración, comercialización y gestión hotelera, en un momento en que el turismo empezaba a consolidarse como un sector estratégico para la economía del país.
Durante los años siguientes, la presencia de la cadena creció de forma sostenida. En 2005, al celebrar 15 años en Cuba, Meliá operaba 21 hoteles y 8.479 habitaciones, y aseguraba haber atendido a cerca de un tercio de los turistas que llegaban a la isla.
En 2010, al cumplirse dos décadas de actividad, medios oficiales cubanos cifraban en 3.664 millones de dólares los ingresos obtenidos por la isla por la actividad de la empresa española en esos 20 años.
Para entonces, el grupo ahora liderado por Gabriel Escarrer Jaume, en aquel tiempo dirigido por su padre, Gabriel Escarrer Juliá, gestionaba 25 hoteles, más de 10.400 habitaciones y comercializaba el 21% de la capacidad hotelera de la isla.
El golpe de Donald Trump
La expansión continuó en la década siguiente. En 2013, Meliá sumó un nuevo complejo en Varadero, su instalación número 26 en Cuba, y, en 2019 la compañía hablaba de un "profundo vínculo" con la isla y defendía que Cuba formaba parte de su ADN.
Ese año, cuando contaba con 34 hoteles y preveía cerrar el ejercicio con cuatro más, la empresa insistía en que su apuesta seguía intacta pese a la activación del título III de la ley Helms-Burton en Estados Unidos, que abría la puerta a demandas por expropiaciones derivadas de la Revolución cubana de 1959.
Sin embargo, la relación empezó a deteriorarse por la crisis del turismo derivada de la pandemia del coronavirus, que acrecentó las dificultades operativas. En 2021, Meliá dejó de gestionar tres hoteles por sus "escasas oportunidades comerciales" tras el desplome de la actividad a raíz del covid-19.
Con el inicio, en enero de 2025, del segundo mandato del presidente Donald Trump, el gobierno de Estados Unidos impuso un férreo bloqueo sobre Cuba y amenazó con sanciones a todas las empresas que operaran en la isla en colaboración con el régimen que lidera Miguel Díaz-Canel.
En este contexto, el pasado 3 de junio Meliá anunció su salida inmediata de 15 hoteles por el "contexto geopolítico, social, legal y económico", y este mismo martes comunicó el cese de toda su actividad en Cuba a partir del próximo viernes, 24 de julio.
Termina de este modo, al menos por ahora, una relación empresarial de 36 años que simbolizó la apertura del país caribeño al turismo internacional y contribuyó a situar a la compañía española en primera línea del sector hotelero mundial.
Fuente: EFE
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