El embajador de España propone una Finalissima como gran despedida para Messi
Entrevistado por los colegas de Radio Mitre, el embajador de España en la Argentina, Joaquín María de Arístegui Laborde, celebró la consagración de su selección en la final del Mundial y planteó una consecuencia deportiva ya en el horizonte: su deseo
Entrevistado por los colegas de Radio Mitre, el embajador de España en la Argentina, Joaquín María de Arístegui Laborde, celebró la consagración de su selección en la final del Mundial y planteó una consecuencia deportiva ya en el horizonte: su deseo de una nueva Finalissima entre España y la Argentina como gran despedida para Lionel Messi.
El diplomático sostuvo que el triunfo se apoyó en un partido muy serio y muy ordenado, y valoró el rendimiento colectivo del equipo campeón.
Arístegui describió una recepción multitudinaria para el plantel a su regreso desde Estados Unidos. Relató que acompañó a la selección en la celebración y destacó que había centenares de miles de personas en las calles.
Contó además que asistió con su familia y recordó que ya había presenciado las dos finales mundialistas disputadas por España: la primera cuando era embajador en Trinidad y Tobago, con 44 años, y la segunda ahora, con 60, lo que le dio un tono personal a su relato.
Una final iberoamericana y el sueño de revancha
Para el embajador, la definición en Nueva York fue una final iberoamericana en español, entre el campeón del mundo y de la Copa América, por un lado, y el campeón de Europa, por el otro.
Tras el resultado, planteó que ahora el campeón del mundo y de Europa debería esperar una revancha con la Argentina y expresó su deseo de que la Finalissima se organice pronto. Por qué no hacer una gran despedida a (Lionel) Messi con ese partido, sugirió.
Arístegui se declaró barcelonista desde niño y lamentó algunos comentarios de hinchas madridistas durante el torneo, a los que atribuyó a heridas abiertas por los años de dominio del Barcelona de Messi junto con figuras como Andrés Iniesta, Sergio Busquets, Carles Puyol, Gerard Piqué y Xavi.
El modelo España y el peso del Barcelona
Sobre la selección española, subrayó que no depende de una sola figura y la describió como un equipo coral, asociativo y con un banco muy móvil y muy dinámico.
Aunque reconoció la gravitación de Lamine Yamal y Rodri, puso el foco en Pau Cubarsí, defensor de 19 años al que consideró el mejor zaguero del Mundial.
En ese sentido, argumentó que la fuerte presencia de futbolistas del Barcelona responde a una afinidad de modelos entre el club y la selección, tanto en la idea de juego como en la formación de talentos.
La Finalissima cancelada y el cruce en el Mundial
El embajador repasó además el antecedente de la Finalissima entre Argentina y España, prevista para marzo de 2026 en Doha y finalmente cancelada tras una serie de desacuerdos y complicaciones derivadas del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que afectó a la región y obligó a replantear la organización del evento.
La UEFA y la AFA no lograron consensuar una nueva fecha ni una sede alternativa. Propuestas como Madrid, Buenos Aires o Roma no prosperaron debido a desacuerdos sobre localía y calendario.
Tras la suspensión, no se pudo reprogramar el encuentro por los compromisos de ambas selecciones y la congestión del calendario. Desde la AFA y la Conmebol se insistió en la necesidad de una sede neutral y una fecha viable, pero la UEFA descartó la opción del 31 de marzo, dejando la Finalissima definitivamente cancelada.
El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, incluso declaró a la Argentina bicampeón del certamen, mientras que desde España remarcaron que la cancelación no dependió de su federación.
Cuatro meses después, ambos equipos volvieron a cruzarse en la final del Mundial 2026, en Nueva York, donde se definió el título que hoy celebra España.
Rechazo a las teorías conspirativas
Consultado sobre las versiones que atribuían el resultado a un supuesto arreglo, Arístegui aclaró que no presta atención a ese tipo de lecturas y defendió el mérito deportivo del campeón.
Y afirmó: España tuvo un gran mérito en este partido, que fue neutralizar la capacidad absolutamente extraordinaria de Argentina de sobrevivir a cualquier cosa, remarcó.
El embajador confesó que siguió todo el Mundial con dos camisetas: la española y la argentina. En ese sentido, señaló que la Selección albiceleste había sido siempre su segundo equipo y que solo en la final dejó de lado esa simpatía porque ya no había prisioneros y uno tenía que hinchar por su equipo, explicó.
A su juicio, el cruce tenía una particularidad afectiva para ambos países. Sostuvo que españoles y argentinos podían asumir una derrota con menos rechazo que ante otros rivales, precisamente por la cercanía entre los dos pueblos.
Aunque concluyó que esa misma relación también podía alimentar, después del partido, una resaca cargada de sospechas y teorías conspirativas, a las que volvió a restar importancia frente al rendimiento mostrado por la selección española.