Más de 100 mil castores avanzan sobre los ecosistemas de Tierra del Fuego
La expansión del castor continúa provocando graves consecuencias ambientales en Tierra del Fuego, donde se calcula que alrededor de 30 mil.
La expansión del castor continúa provocando graves consecuencias ambientales en Tierra del Fuego, donde se calcula que alrededor de 30 mil hectáreas de bosques nativos ya fueron afectadas. La especie modifica cursos de agua, inunda grandes extensiones y transforma de manera profunda los ecosistemas fueguinos.
El mayor deterioro se origina cuando estos animales levantan diques utilizando troncos, ramas y barro. Las represas forman lagunas artificiales que mantienen los suelos bajo el agua durante largos períodos y causan la muerte de lengas y ñires, árboles que no están preparados para soportar inundaciones prolongadas.
Además, los castores derriban numerosos ejemplares para alimentarse y conseguir material con el cual construir o reforzar sus refugios. Esta actividad acelera la pérdida de vegetación, altera el paisaje y perjudica a otras especies que dependen del bosque y de los ambientes acuáticos para sobrevivir.
El problema comenzó en 1946, cuando la Armada Argentina introdujo 20 ejemplares con la intención de fomentar una industria dedicada a la comercialización de pieles. El proyecto no prosperó y, al no existir depredadores naturales capaces de controlar su reproducción, la población creció hasta superar los 100 mil animales.
El impacto no se limita a la biodiversidad. La modificación de ríos, arroyos y fuentes de agua genera consecuencias productivas y económicas. Diferentes investigaciones estiman que las pérdidas vinculadas con la presencia de esta especie invasora alcanzan aproximadamente los 66 millones de dólares por año.
Frente a este escenario, organismos nacionales e internacionales desarrollan programas de control en sectores considerados prioritarios. Los operativos combinan imágenes satelitales, relevamientos terrestres y el trabajo de especialistas y cazadores en zonas de difícil acceso. En los lugares donde se logró retirar completamente a los castores, ya se observa una recuperación gradual de la vegetación y el inicio de la regeneración natural del bosque fueguino.