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Sociedad
TN hace 5 horas 4 min de lectura

El fenómeno detrás del boom de los bazares chinos: cuánto gastan los argentinos en los famosos locales

Cada vez más personas recorren estos negocios que ofrecen desde artículos para el hogar hasta maquillaje, juguetes y decoración. Muchos entran solo a mirar, pero terminan gastando entre $20.000 y $70.000 en una sola visita. Qué explica este fenómen

El fenómeno detrás del boom de los bazares chinos: cuánto gastan los argentinos en los famosos locales
Foto: TN

Vine a chusmear, solo buscaba una lapicera, entré por un regalo o quería una sola cosa para la casa. Las respuestas cambian, pero el desenlace suele ser el mismo: salir con una bolsa llena. En los últimos meses, los bazares chinos de gran tamaño, conocidos popularmente como locales de bolucompras, se transformaron en un verdadero fenómeno de consumo.

Con miles de productos exhibidos en largas góndolas y precios que parecen accesibles, se convirtieron para muchos argentinos en una mezcla entre paseo, entretenimiento y oportunidad de compra.

Durante una recorrida realizada por TN en uno de estos comercios, una escena se repitió una y otra vez. Casi nadie había llegado con la intención de hacer una compra importante, aunque muchos terminaron llenando el canasto.

Uno entra a chusmear un poquito, contó una mujer mientras recorría el local con una amiga. Su acompañante completó la idea entre risas: Pero después te querés llevar todo. Ante la pregunta por cuánto pensaban gastar, respondieron que habían llevado alrededor de $50.000 para la salida.

La misma lógica apareció en otros clientes. Dos jóvenes que buscaban insumos para manicura reconocieron que estos negocios son una tentación difícil de esquivar. Me encantan las bolucompras, la verdad. Vengo a buscar unas lapiceras y después agarro cincuenta cosas más, admitió una de ellas. Según contaron, una compra habitual ronda entre $20.000 y $30.000, aunque recordaron una visita junto a la abuela en la que terminaron gastando $180.000 entre artículos de papelería, maquillaje, paraguas, stickers y hasta ramen.

La variedad parece ser una de las claves del éxito. En un mismo recorrido conviven organizadores para la cocina, perfumes, maquillaje, herramientas, juguetes, productos de librería, decoración, textiles, artículos para mascotas y pequeños electrodomésticos. Esa oferta hace que muchas personas lleguen buscando algo puntual y descubran, sobre la marcha, otros productos que no tenían pensado comprar.

Si empezás a mirar, te comprás todo, resumió una clienta que había ido por un masajeador portátil y terminó agregando una agenda y pinceles para maquillaje. Calculaba que esa visita le costaría entre $60.000 y $70.000.

Otros admitieron que el paseo también forma parte de la experiencia. Es un lugar para venir a recorrer. Hay de todo para ver, explicó una familia que había viajado desde Olivos. Mientras la hija elegía productos, el padre reconocía que había perdido de vista a su esposa entre las góndolas. Ella ya debe tener el canasto lleno, bromeó.

El fenómeno también se refleja en las cajas. Una joven mostró orgullosa una compra de $53.000, integrada por pulseras, resaltadores, mascarillas, accesorios y distintos artículos de librería. Otra clienta resumió el atractivo de estos negocios con una frase sencilla: Con $15.000 acá te llevás bastante. En otros lugares comprás una o dos cosas.

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Quienes trabajan todos los días en estos comercios también observan ese comportamiento. Un empleado explicó que la mayoría de los clientes busca artículos para el hogar, bazar, decoración o regalos y estimó que el gasto promedio suele rondar los $100.000. Sin embargo, aseguró que no son raras las compras mucho más grandes. La más alta que vi fue de unos $600.000 o $700.000. Se llevaban un poco de todo: bazar, baño, decoración, ropa y regalos, contó.

Detrás de este comportamiento aparece un concepto conocido en las finanzas personales: los llamados gastos hormiga. Se trata de compras de bajo monto que, por parecer pequeñas, muchas veces pasan inadvertidas en el presupuesto mensual.

Para María Soledad Iturbe, consultora especialista en Finanzas de ICG Group, la explicación está ligada al componente emocional de estas decisiones. Los gastos hormiga obedecen a las emociones del momento. No son gastos conscientes. Ves algo rico y lo comprás; ves algo lindo y, si lo podés pagar, también. Es el llamado del placer inmediato, explicó.

La especialista remarcó que el verdadero impacto aparece cuando esos desembolsos se analizan en el largo plazo. Esos gastos dejan de ser insignificantes cuando uno los anualiza y descubre que con ese dinero podría acceder a algo que hoy cree que no puede comprar, señaló.

Como ejemplo, indicó que una persona que destina $500.000 por mes a comer afuera desembolsa $6 millones al año, una suma que podría financiar unas vacaciones. Lo mismo ocurre con hábitos más pequeños: Un café o una compra diaria en el bazar representa alrededor de $120.000 por mes, es decir, más de $1.4 millones al año.

Sin embargo, Iturbe aclara que no se trata de eliminar todos esos consumos. Si ese gasto realmente forma parte de tu satisfacción y de tu estilo de vida, no hay problema. Pero si lo hacés por costumbre, quizás convenga transformarlo en ahorro, sostuvo. Y concluyó con una idea que resume su visión sobre las finanzas personales: La base del ahorro es el hábito. Cuantos más hábitos de ahorro tengas, más fácil va a ser alcanzar tus objetivos.

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