Más de mil familias viven en bordes de lagunas y se busca frenar nuevas ocupaciones
La Municipalidad y la APA remarcaron que el objetivo es impedir el avance de rellenos ilegales. Advirtieron que el 75% de estos espacios ya están ocupados y qu
El retiro de construcciones precarias iniciado sobre un sector de la laguna del barrio La Liguria volvió a poner en agenda una problemática que se profundizó durante décadas en Resistencia: el avance de los asentamientos y los rellenos ilegales sobre espacios lacustres.
Desde la Municipalidad y la Administración Provincial del Agua (APA) aseguraron que la prioridad es actuar de manera preventiva para evitar nuevas ocupaciones, ya que la relocalización de familias asentadas desde hace años representa un desafío social de gran magnitud.
El subsecretario de Recursos Hídricos del Municipio, Sergio Vich, aclaró que las intervenciones apuntan principalmente a frenar ocupaciones recientes. "Estas eran viviendas que recién se estaban construyendo. Estaban en los cimientos y un poco más. Como se detectaron a tiempo fuimos y las retiramos. Estaban bien adentro de la laguna", explicó.
El funcionario remarcó que la situación es diferente cuando existen familias radicadas desde hace tiempo. "Hay otras viviendas que están consolidadas, con varios años y habitadas. Eso no se toca por ahora, porque para desalojarlas primero hay que garantizar un lugar donde puedan ir, sobre todo cuando hay chicos", sostuvo.
Más de mil familias asentadas
Uno de los datos más significativos surge del relevamiento realizado por el Municipio al inicio de la gestión. Según Vich, el 75% de los bordes de las lagunas de Resistencia ya se encuentra ocupado, una situación que dificulta tanto la preservación ambiental como las tareas de mantenimiento.
"Estamos hablando de más de mil familias asentadas alrededor de las lagunas. Para recuperar esos espacios primero habría que relocalizarlas, y eso requiere recursos y una planificación muy compleja", indicó.
Como ejemplo, mencionó una pequeña laguna ubicada detrás del supermercado Carrefour. "Parece poco comparado con otros lugares, pero reubicar a 30 familias ya implica una enorme complejidad, porque muchas están viviendo prácticamente en el centro de la ciudad y trasladarlas genera múltiples conflictos sociales", explicó.
Por ese motivo, el objetivo inmediato es impedir que la ocupación continúe avanzando. "Lo que nos pidió el intendente fue congelar este 75% para que no siga creciendo el problema. Después, cuando existan los recursos, habrá que avanzar en la recuperación de esos espacios públicos", afirmó.
"Las lagunas funcionan como un pulmón durante las precipitaciones. Son las primeras que reciben el agua de toda la cuenca. Cada metro cúbico que se rellena es un metro cúbico de agua que después queda desparramado por la ciudad buscando dónde escurrir", explicó Vich.
Operativos casi todos los días
Desde la APA, el inspector José Escalante indicó que las intervenciones surgen, en la mayoría de los casos, a partir de denuncias anónimas realizadas por vecinos y que actualmente se concretan entre cuatro y cinco operativos semanales junto al Municipio.
"Cuando encontramos solamente el relleno o una construcción que recién empieza, coordinamos con la Municipalidad, ellos llevan las máquinas y retiramos todo. En realidad, a una casa donde ya vive una familia no se la saca", explicó.
Escalante aseguró que el objetivo es impedir que las ocupaciones se consoliden antes de que sea necesario intervenir con familias instaladas. "No vamos de prepo. Primero hay conversaciones, se les explican las normas y recién después se analiza cada situación. Si hay chicos, mucho menos se actúa de manera inmediata", señaló.
El referente de la APA recordó que Resistencia experimentó una transformación profunda de su sistema natural de reservorios. "Originalmente la ciudad tenía 72 lagunas. Hoy quedan apenas 27. Muchas fueron rellenadas antes de que existiera la legislación vigente y sobre esos terrenos después se construyeron viviendas, edificios y hasta torres", afirmó.
Según explicó, actualmente la prioridad es preservar los cuerpos de agua que aún permanecen y evitar nuevas pérdidas. "Con el Código de Aguas y las normativas actuales ya no podemos permitir que se siga rellenando. Si dejamos que eso ocurra, el agua de lluvia termina dentro de la ciudad", advirtió.