¿Qué pasó con Argentina en la final? Del odio colectivo a la copa en manos del rey
Lejos de buscar excusas por la derrota, sí parece necesario preguntarse cómo la selección mostró una cara tan diferente a la que había tenido hasta el día anterior.
¿Qué pasó con Argentina en la final? Del odio colectivo a la copa en manos del rey
Lejos de buscar excusas por la derrota, sí parece necesario preguntarse cómo la selección mostró una cara tan diferente a la que había tenido hasta el día anterior.
Lamine Yamal le dio la Copa del Mundo al Rey de España. Foto: Xinhua
Con la pelota en los pies, España fue mejor, no hay ni debe haber dudas al respecto. Argentina hizo un torneazo, sufrió y venció a todos los rivales que tuvo en frente hasta la final pero no fue suficiente. Adentro de la cancha era el favorito, pero afuera no.
Desde Qatar 2022 se gestó una de las mayores campañas de odio de la historia; parecía imposible deslizar en las redes sociales y no ver posteos que decían A Messile regalaron un Mundial. O peor aún "Argentina es un país racista" por no tener afro-descendientes en el equipo. Esta última afirmación ensució muchísimo la percepción de la gente sobre toda una nación.
Y así fue como en base a la repetición, 26 jugadores y un cuerpo técnico tuvieron que combatir contra el mayor enemigo: la mentira disfrazada de verdad colectiva.
En los últimos partidos hemos visto cosas que nos han extrañado muchísimo, acciones que se dejan pasar. Sobre todo con Argentina, que es un equipo que deja muchos recados.
Eso dijo Aymeric Laporte hoy campeón del mundo 48 horas antes de disputar la final contra la Scaloneta.
Si inclinar la cancha fuera un deporte, lo de Laporte merece (otra) medalla de oro.
Laporte, campeón del mundo. Foto: Xinhua
Lo curioso es que mientras el defensor español daba esa entrevista con MARCA totalmente tranquilo, tres días después de haber vencido a Francia, Argentina apenas llevaba unas horas de descanso después de la batalla frente a Inglaterra. España tuvo un día entero más de respiro y reposo en la antesala al último partido.
Hay otro dato que ayuda a entender el contexto. En las horas previas a que estas declaraciones vean la luz, la FIFA elegía al árbitro de la final. Seguro sería algún africano o asiático, ¿verdad? No. El árbitro era europeo y no sólo España tenía un record muy positivo con él, sino que además, era un tipo con polémicas que también dejó entrever en el MetLife Stadium.
El esloveno Slavko Vincic.
Tal vez algún argentino o fanático de la selección lo recordaba por aquel infame partido ante Arabia Saudita sí, la última derrota de Argentina en un Mundial hasta este domingo. Ese encuentro en el que la selección de Scaloni tuvo ¡tres! goles anulados por offside milimétricos y terminó cayendo 2-1 por dos golazos árabes.
Mientras tanto, España llegaba al domingo con tres triunfos al hilo con Vincic al mando en competencias oficiales y dos empates en amistosos.
Esos partidos oficiales no fueron cualquiera tampoco. En 2023, semifinales de UEFA Nations League contra Italia (2-1 a favor de la Roja); en 2024, fase de grupos de la Eurocopa contra Italia (1-0 ganó España); 2024 semifinales de la Eurocopa contra nada más y nada menos que Francia, donde fue vencedor por 2-1.
En este último partido, los defensores de España entre ellos Laporte se cansaron de bajar y parar los contraataques franceses y a Vincic le tembló el pulso para amonestarlos. Algo que contra Argentina se volvió a ver.
Enzo Fernández de muy mal partido, fue víctima de una de las decisiones más polémicas de todo el Mundial tal vez dos.
Primero, amarilla por protestar. La protesta del volante argentino llegó luego de una clara falta española que el árbitro, como durante los 120 minutos de juego, decidió omitir. El ex-River cayó al piso luego de ser topeteado por el Balón de Oro del Mundial, Rodri (si de decisiones polémicas hablamos, probablemente una de las más grandes).
No sólo minutos antes había cobrado esa misma falta en contra de Argentina, sino que una vez que Enzo Fernández hizo el clásico gesto de dale tirando su brazo para atrás, como pidiendo que por favor cobre una chiquita a favor de la Albiceleste, a Vincic le pareció un montón y lo amonestó.
Y la segunda amarilla fue un poco menos polémica, pero no se salvó tampoco. Faltaba poco y nada para el tiempo extra. Enzo fue a pelear una pelota contra el jugador promesa del torneo, Pau Cubarsí y este último voló. Vincic, sin dudas, corrió hacia Fernández y le sacó la segunda amarilla. Expulsado. Argentina quedaba con 10.
Los jugadores argentinos rodearon rápidamente la escena de la brutal falta que había percibido Vincic y allí se dio una situación tan pero tan clara, que hasta Messi se quejó.
Cucurella, emblema de esta selección española, se tapó la boca para hablarle al capitán argentino.
Rompió la conocida Ley Vinícius-Prestianni. En los libros es VAR y expulsión inmediata pero Vincic y su cuerpo arbitral demostraron que esa regla que dejó a Paraguay (contra Turquía) y Ecuador (contra México) sin sus estrellas, sólo se cobra si el culpable es latinoamericano.
Ya que ante Inglaterra el ejemplar volante Declan Rice hizo lo mismo contra Messi (que aquella vez no le prestó tanta atención) y pudo jugar hasta que su técnico lo cambió.
España en la final hizo 21 faltas y tuvo 0 tarjetas. Argentina en la final hizo 24 faltas y tuvo 5 tarjetas amarillas y 1 roja.
Vincic y la expulsión de Enzo, ya forma parte de la memoria de todos los argentinos. Foto: Reuters
Las palabras de Laporte parecieran haber ayudado en esa percepción de que Argentina estaba robando, de que no merecía ganar el bicampeonato porque no jugaba limpio y durante 120 minutos La Roja no paró de simular. No sólo hicieron casi la misma cantidad de faltas, sino que cada empujoncito argentino era una pirueta o actuación en el piso.
Fue una final dura de ver, donde Argentina futbolísticamente no dio mucho y tuvo muchas lesiones que requirieron cambios impensados.
Pero España ya la había ganado antes de que comience y eso se notó mucho.
La campaña de odio llegó a un punto donde lo que parecía un consenso en las casas argentinas sobre las decisiones de Vincic, en otros lados era justicia divina. Países latinoamericanos festejaron el triunfo español. Países que en sus camisetas está la historia que hace siglos la corona española intentó borrar salieron a las calles para celebrar.
La otra cara de Vincic
En mayo de 2020, el árbitro fue detenido temporalmente durante un enorme operativo policial en una cabaña de Bijeljina. Las autoridades desbarataron allí una red vinculada al narcotráfico, tráfico de armas y la prostitución VIP. En el lugar se secuestraron cocaína, armas de fuego y gran cantidad de dinero en efectivo.
Vincic declaró que se encontraba en el lugar meramente por una reunión de negocios y que aceptó una invitación a almorzar sin conocer las actividades ilícitas que allí sucedían. Al comprobarse que no tenía vinculación directa con los delitos, fue liberado sin cargos. Tanto la Federación Eslovena de Fútbol como la UEFA respaldaron su versión catalogando el hecho como un "malentendido".
¿Qué pasó con Argentina?
Aunque en la cancha España dominó y bien a la selección de Scaloni, hay detalles que eran imposibles de omitir.
La mayoría de las veces que se cortó el partido (ya sea por las pausas de hidratación y/o el final del tiempo), en estadio sonaba La Macarena, del grupo español Los del Río.
Antes de ingresar a la cancha, la transmisión oficial dejó ver la arenga de Messi a su equipo. Lejos de aquellos registros audiovisuales de las finales anteriores, esta vez había otras caras, otros humores en el rostro de los jugadores y de la propia voz del 10.
El mensaje fue vamos muchachos, vamos a jugar, no importa todo lo que pasó...
Vamos para adelante, adelante, los c*gones van para atrás dijo Dibu Martínez entrando al segundo tiempo.
Pero ¿qué pasó? ¿La mentira globalizada del robo argentino cayó mal? o ¿Alguien les pidió que vayan para atrás?
Probablemente no haya respuestas.
Lo que sí parece raro es cómo Argentina no apeló la elección de un árbitro UEFA con polémicas y un récord desfavorable teniendo en cuenta que sí hubo quejas cuando UEFA intentó que se juegue la Finalissima contra España en Madrid.
Esa Argentina que dependía del corazón y las ganas de ganar desapareció en la final. Parecían un conjunto totalmente desconocido. Aquellas cabezas gachas y miradas de reojo del 2014-2018 inundaron a la selección que parecía menos propensa a caer en eso.
Algo tiene que haber pasado.
Entre tanta especulación y teorización, hay una realidad.
A la UEFA no le está(ba) gustando la presidencia de Infantino en FIFA (entre acercamientos muy amistosos con Trump y una fijación con los países árabes y Latinoamérica) y anticiparon que no votarían a su favor en las elecciones del 2027.
¿La respuesta? Árbitro UEFA con excelente récord para España, historial polémico con Argentina y al final, la frutillita del postre:
La Copa que levantó España fue entregada por el rey Felipe VI, uno de los líderes europeos que en los últimos años protagonizó fuertes diferencias públicas con Donald Trump.
¿Cómo sería la reacción del mundo si Argentina ganaba y Javier Milei levantaba la copa con Donald Trump al lado?
Si la Argentina de Messi podía ganar finales, esta parecía no ser una de ellas.
La canción que acompañó a la selección durante la conquista del bicampeonato recuperó un verso que, luego de esta final, volvió a resonar entre muchos hinchas:
"La Scaloneta va a vengar / la copa que le robaron al Diez / la que no lo dejaron levantar".
Después de lo ocurrido este domingo, los Mundiales de 1990 y 2026 se parecen, para muchos argentinos, un poco más de lo que ya se parecían.