Ni una ni dos: cuántas tazas de café por día considera seguras la Asociación Americana del Corazón
Una nueva declaración científica concluyó que consumir hasta 400 miligramos de cafeína por día es seguro para la mayoría de los adultos y podría asociarse con beneficios cardiovasculares
Ni una ni dos: cuántas tazas de café por día considera seguras la Asociación Americana del Corazón
Una nueva declaración científica concluyó que consumir hasta 400 miligramos de cafeína por día es seguro para la mayoría de los adultos y podría asociarse con beneficios cardiovasculares
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Durante años el café estuvo en el centro de un debate recurrente: ¿es un hábito saludable o un riesgo para el corazón? Ahora, una nueva declaración científica de la Asociación Americana del Corazón aporta una respuesta más precisa. Tras revisar las investigaciones más recientes sobre cafeína y salud cardiovascular, los expertos concluyeron que, para la mayoría de los adultos, consumir hasta 400 miligramos de cafeína por día, equivalentes aproximadamente a entre tres y cinco tazas de café, es seguro y no aumenta el riesgo cardiovascular.
El documento fue publicado en Circulation, la revista científica de la entidad, y analiza la evidencia disponible sobre el impacto de la cafeína en enfermedades cardíacas, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, diabetes tipo 2 y alteraciones del ritmo cardíaco.
La cafeína que se consume en el café es una parte fundamental de la vida diaria de millones de personas y, según nuestra revisión de las investigaciones más recientes, para la mayoría de los adultos la ingesta de hasta 400 miligramos de cafeína al día es segura y no aumenta el riesgo cardiovascular, afirmó Gregory Marcus, profesor de medicina de la Universidad de California en San Francisco y presidente del grupo que elaboró la declaración científica.
Sin embargo, los autores advierten que el hallazgo no debe interpretarse como una invitación a consumir más café. El límite de 400 miligramos diarios representa una cantidad considerada segura para la población general, pero no una recomendación de consumo. Además, la respuesta a la cafeína puede variar sustancialmente entre una persona y otra.
La revisión encontró que el consumo habitual de café con cafeína se asoció con un menor riesgo de varias enfermedades cardiovasculares. Entre ellas figuran la enfermedad coronaria, la insuficiencia cardíaca, el accidente cerebrovascular y la diabetes tipo 2. Algunos estudios también observaron una relación con un menor riesgo de fibrilación auricular, una de las arritmias más frecuentes.
Los investigadores señalaron además que quienes consumían entre dos y cuatro tazas de café por día tendían a presentar un menor riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Sin embargo, destacaron que gran parte de la evidencia disponible proviene de estudios observacionales. En otras palabras, permite detectar asociaciones, pero no demostrar que el café sea la causa directa de esos beneficios.
De hecho, el propio documento reconoce que el café contiene numerosos compuestos además de la cafeína. Algunos estudios sugieren que ciertas sustancias con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias podrían explicar parte de los efectos observados sobre la salud cardiovascular. Por eso, todavía no está claro cuánto de ese beneficio potencial corresponde exclusivamente a la cafeína.
Otro aspecto que llamó la atención de los especialistas es que no todos los tipos de café parecen ofrecer los mismos efectos. Los estudios incluidos en la revisión analizaron principalmente café sin azúcares agregados, saborizantes, jarabes o crema. Según los autores, esos añadidos podrían modificar algunos de los posibles beneficios para la salud.
También existen diferencias vinculadas a la forma de preparación. El cafestol, una sustancia presente en el café sin filtrar, fue asociado en algunos estudios con niveles más elevados de colesterol LDL, conocido popularmente como colesterol malo. Ese compuesto está presente en preparaciones como el café turco, el de prensa francesa o algunas variedades de espresso, mientras que aparece en cantidades mucho menores en el café filtrado con papel.
Si bien los resultados fueron mayormente favorables para el café, la declaración establece una diferencia clara respecto de las bebidas energéticas. Según los investigadores, las dosis elevadas de cafeína presentes en esos productos se asociaron con un mayor riesgo de hipertensión arterial y alteraciones del ritmo cardíaco. Algunas bebidas energéticas contienen entre tres y cuatro veces más cafeína por volumen que una taza de café convencional.
Los autores remarcan además que no existe una cantidad ideal que sirva para todas las personas. Factores como la edad, la genética, determinadas enfermedades, algunos medicamentos y la velocidad con la que cada organismo metaboliza la cafeína pueden modificar la respuesta individual. Mientras algunas personas toleran varias tazas de café al día sin inconvenientes, otras pueden experimentar palpitaciones, ansiedad o trastornos del sueño con dosis considerablemente menores.
Lo que puede ser una cantidad razonable para una persona podría provocar efectos no deseados en otra, señaló Marcus. Por ese motivo, los investigadores recomiendan prestar atención a las señales del propio organismo y consultar con profesionales de la salud ante síntomas o dudas específicas.