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La voz hace 11 horas 3 min de lectura

Lágrimas que dejan huella: otra mirada sobre Messi y Argentina en el Mundial 2026

Las lágrimas de Lionel Messi frente a su gente luego de recibir la medalla de subcampeón y las de Lionel Scaloni en la conferencia de prensa tienen un enorme valor para las futuras generaciones.

Lágrimas que dejan huella: otra mirada sobre Messi y Argentina en el Mundial 2026
Foto: La voz

Pulso Mundial. Lágrimas que dejan huella: otra mirada sobre Messi y Argentina en el Mundial 2026

Las lágrimas de Lionel Messi frente a su gente luego de recibir la medalla de subcampeón y las de Lionel Scaloni en la conferencia de prensa tienen un enorme valor para las futuras generaciones.

Todas las lágrimas valen. Las de alegría, las de tristeza, más de emoción. Durante estos 40 días que duró la Copa del Mundo, la selección argentina generó lágrimas de alegría y emoción total hasta llegar al final. En esa instancia, luego de perder con España, florecieron las otras lágrimas, las de una tristeza infinita por la derrota sufrida que les impidió regalarse y regalarle a la gente otro título.

Las lágrimas de Lionel Messi frente a su gente luego de recibir la medalla de subcampeón y las de Lionel Scaloni en la conferencia de prensa tienen un enorme valor para las futuras generaciones.

El significado que tiene que a Messi, el mejor de todos, a los 39 años, todavía le duelan las caídas, es tremendo. Y que lo manifieste así, ante las cámaras del mundo, más.

Que Scaloni, quien dirigió un ciclo brillante, lleno de logros deportivos, de enseñanzas y de valores, se haya quebrado como se quebró en la conferencia, también deja una connotación única. El DT y sus colaboradores le dieron un empuje refundacional a la selección desde que asumieron en 2018. Eso es de un valor impresionante.

Que ese grupo de jugadores se haya quedado ante la gente, en señal de agradecimiento pero con el corazón partido y el alma destrozada, también cuenta. Y luego, que se hayan ido sin hablar, es otra señal del dolor y la desazón.

Esta selección deja un legado enorme y uno de esos será que nunca fue indiferente ante la adversidad, que pese al dolor la afrontó y la contrarrestó. Le pasó dentro de un partido, como varias veces en este Mundial. Le pasó de partido a partido, como sucedió en Qatar tras perder con Arabia. Y seguro le pasará de competencia en competencia, porque esta herida que le deja la caída con España será energía para las eliminatorias, la próxima Copa América y el Mundial 2030.

El conformismo está lejos de figurar en el diccionario de este seleccionado argentino que regaló momentos inolvidables, con todo a favor y también con todo en contra.

Ahora vendrán otros tiempos, sin algunos de los líderes de este grupo, pero con el mismo fuego interior que los llevó a ganar todo en este ciclo excepcional que tuvo quizá su capitulo final el domingo.

La vara quedó muy alta, tan alta que esas lágrimas de dolor harán el ruido necesario para el futuro. Porque dejaron en claro que, por más títulos y medallas que tengas, las derrotas deben doler y que nunca será igual ganar que perder. Ni para Messi, una leyenda del fútbol que en Nueva Jersey le avisó al mundo una de los principios básicos de la competencia. Nunca es suficiente y siempre vale la pena intentarlo. Y si se frustra y duele, vale llorar con lágrimas que marcan caminos.

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