Contacto

Volver a la portada
Sociedad
La Nacion hace 12 horas 7 min de lectura

Microplásticos en el corazón: un estudio detectó partículas en las arterias de pacientes que sufrieron infartos

La investigación detectó micro y nanoplásticos en el 84,2% de los corazones de personas que tuvieron un infarto agudo; el plástico puede ser un factor emergente de enfermedades cardiovasculares, concluyeron los autores, quienes evitaron establecer

Microplásticos en el corazón: un estudio detectó partículas en las arterias de pacientes que sufrieron infartos
Foto: La Nacion

Microplásticos en el corazón: un estudio detectó partículas en las arterias de pacientes que sufrieron infartos

La investigación detectó micro y nanoplásticos en el 84,2% de los corazones de personas que tuvieron un infarto agudo; el plástico puede ser un factor emergente de enfermedades cardiovasculares, concluyeron los autores, quienes evitaron establecer una causalidad

- 7 minutos de lectura'

Ya es un lugar común la analogía de que, en proporción, las personas tenemos dentro una tarjeta de crédito, debido a la infinidad de pequeñas partículas de micro y nanoplásticos que habitan en cada cuerpo. Lo que no se sabe tanto es que hay tejidos en donde estos pequeños materiales se acumulan con mayor facilidad: en el cerebro, en el hígado, en el corazón y en una multiplicidad de órganos más.

Un estudio publicado el martes pasado en el European Heart Journal examinó la sangre coronaria de 61 corazones, separados en tres grupos de acuerdo a su estado de salud. Entre los casos estudiados había 19 pacientes con infartos agudos, 20 con síndrome coronario agudo y 22 sin enfermedades ni deficiencias coronarias. En conjunto, esta investigación reveló que el 84,2% del primer grupo tenía microplásticos en sus arterias, mientras que un 40% y un 31% del segundo y tercer grupo los tenían, respectivamente.

La enfermedad coronaria se produce cuando las arterias que irrigan el corazón se estrechan o bloquean, lo que la convierte en una de las principales causas de muerte a nivel mundial. El estudio de los efectos del plástico es relativamente reciente; no obstante, son cada vez más las investigaciones que asocian enfermedades a la presencia de componentes plásticos.

Posibles efectos

En modelos animales y celulares provocan inflamación, estrés oxidativo, disfunción endotelial y alteraciones inmunológicas. Sin embargo, su presencia no implica que automáticamente produzcan enfermedad. En humanos, la evidencia todavía es principalmente observacional. Podemos establecer asociación, pero no causalidad, describió Iñaki Álvarez Amuchástegui, cardiólogo del Hospital Británico y miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología.

En su mayoría, el plástico que se encontró en el estudio publicado en el European Heart Journal fue polietileno, el plástico más producido en el mundo, que se utiliza para la elaboración de un amplio abanico de envases, materiales de construcción y también implementos médicos e industriales.

El trabajo fue liderado por Pasquale Paolisso y Lucia Scisciola, de la Universidad de Campania Luigi Vanvitelli, junto a investigadores del Hospital Universitario SantAndrea de la Universidad Sapienza de Roma, del Hospital Universitario Integrado de Verona, del IRCCS MultiMedica de Milán y de la Universidad de Bolonia en Italia, con la ayuda de otras instituciones.

De acuerdo con lo justificado en el propio trabajo, el plástico puede ser un factor emergente de enfermedades cardiovasculares. Álvarez Amuchástegui advirtió que el estudio revela un hallazgo importante. Sin embargo, insistió: No demuestra causalidad: podría haber factores de confusión (como tabaquismo o contaminación ambiental).

El plástico en el cuerpo

Entre el 2020 y el 2025, varios estudios han detectado micro y nanoplásticos en sangre, pulmones, hígado, placenta, leche materna, testículos y tejido cardíaco de personas de todo el mundo. Su presencia ya no es un riesgo hipotético: es una realidad documentada en las principales revistas científicas del mundo, explican en un comunicado Salud Sin Daño y la Red de Hospitales Verdes y Saludables, dos organizaciones que trabajan el tema desde hace años.

Entre las investigaciones publicadas en los últimos tres años se comprobó que estos pedacitos de plástico se concentran con particular recurrencia en el cerebro, hígado, pulmones, sangre e incluso en la placenta materna. Entre los síntomas asociados a la presencia de plástico en el cuerpo se han registrado inflamación crónica, estrés oxidativo, trombosis y fibrosis miocárdica.

Estos plásticos entran sobre todo por la boca y por la nariz, aunque, en algunos casos, también pueden entrar al organismo a través de la piel. Sabemos que los micro y nanoplásticos ingresan al organismo por la alimentación y la inhalación, pueden pasar a la sangre y se han detectado en tejidos como cerebro, riñón, corazón, placenta y arterias, resaltó Álvarez Amuchástegui.

De dónde salen

Estas pequeñas partículas plásticas se van formando por la degradación ambiental de las botellas, empaques o envases con plástico. De acuerdo con una multiplicidad de registros, el plástico del mundo no se trata bien o no se trata. Poco a poco, el viento y el agua lo transportan y lo fragmentan en pedazos cada vez más pequeños.

Los plásticos contienen miles de sustancias químicas, muchas de ellas disruptores endocrinos, y falta transparencia sobre su composición. Es fundamental abogar por información clara para tomar decisiones informadas, ya que solo una parte de estas sustancias está regulada o identificada, explicó Jaquelin Tapia, gerente técnica de Salud sin Daño en América Latina.

De acuerdo con un informe de esta organización, entre 52.000 y 142.000 partículas de microplásticos son ingeridas por persona vía alimentos y agua. Detallaron que las vías principales son el agua de grifo y embotellada, los mariscos, la sal, la miel, la cerveza y los alimentos ultraprocesados. La OMS identificó la presencia de microplásticos en el agua potable global desde 2019.

El plástico en la Argentina y Latinoamérica

La Argentina es el tercer país con más tiraderos de la región, concentrados en especial en el centro y noreste del territorio nacional. Varios de ellos se encuentran cerca de ríos. Un estudio de 2021 publicado en la revista Science concluyó que más de 1000 ríos acarrean el 80% de los plásticos que llegan al océano.

Por las corrientes marinas, todos los residuos plásticos que terminan en el mar y que no decantan se concentran en cinco grandes islas de basura que se distribuyen en todos los océanos del planeta. La más grande se encuentra sobre el Pacífico, entre América del Norte y el este asiático, y su extensión es tres veces el tamaño de Francia. Según el reporte de la revista Science, en 2019 la Argentina vertió 4137 toneladas de plástico al mar.

Según un reporte elaborado por las organizaciones internacionales Gaia y Free from Plastics, cada argentino utiliza un promedio de 42,7 kilogramos de plástico por año. El país es el tercer mayor productor de plástico de la región, aunque se encuentra muy por debajo de Brasil y de México. Para 2019, la Argentina tenía el 10% de la capacidad instalada en América Latina, mientras que las otras dos potencias de la región sumaban, en conjunto, casi el 80%.

De acuerdo con Tapia, en América Latina no hay políticas desarrolladas respecto al vínculo entre el plástico y la salud. Creo que todavía estamos en una etapa incipiente. Muchas de estas problemáticas vinculadas a la generación de plásticos o al descarte de productos plásticos se abordan más desde la gestión de residuos, señaló y agregó: La OMS participa activamente en el Tratado Global de Plásticos, enfatizando que la salud debe ser central y considerando el ciclo de vida completo del plástico. Hay avances regulatorios en algunos países sobre microplásticos, especialmente en productos masivos, pero falta analizar en detalle el impacto y alcance en el sector salud.

La Argentina envió una comisión a la última reunión multilateral sobre aquel Tratado Global de Plásticos, aunque todavía no ha habido definiciones concretas sobre el abordaje desde la salud pública. La exposición es prácticamente universal y creciente. Aunque aún no podemos cuantificar cuánto contribuyen a enfermedades específicas, existe preocupación porque podrían actuar como un nuevo factor ambiental de riesgo, comentó Álvarez Amuchástegui y concluyó: La pregunta clave para hacerse es cómo lo tratamos.

La Nacion Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por La Nacion y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026