Buscan al chivito guardián del Salto del Agrio que enamoró a todos los turistas
Una visita al Salto del Agrio terminó revelando una historia inesperada. Un chivito que desde hace meses deambula solo junto al borde de la cascada fue reconocido por una familia criancera de Caviahue, que todavía intenta recuperarlo.
El invierno venía retrasado y la nieve todavía no había cubierto por completo a Caviahue. Esa fue la oportunidad que aprovechó una familia para hacer algo que casi nunca hace en esta época del año: visitar el Salto del Agrio. El estado del camino ya anticipaba que la jornada sería distinta. El barro y las huellas profundas obligaban a avanzar con extrema precaución, incluso en una camioneta alta, pero la verdadera sorpresa esperaba junto al mirador.
Sobre el cerco que protege el borde del cañadón había un pequeño chivito. Permanecía inmóvil mientras los turistas lo fotografiaban, completamente ajeno al movimiento de la gente. Cada tanto se acercaba al precipicio, desaparecía de la vista y, unos segundos después, reaparecía unos metros más adelante. La escena se repetía una y otra vez.
Verónica García de Caviahue, contó que el animal llevaba tiempo convirtiéndose en un personaje inesperado del lugar. «Había turistas que ya lo habían visto durante el fin de semana largo del 9 de Julio y después empezamos a recibir mensajes de vecinos que aseguraban que estaba ahí desde abril».
Las imágenes comenzaron a circular por las redes sociales hasta que llegó un mensaje que cambió la historia. Una mujer identificó al animal por la señal de sus orejas. Era Dina Melillán, el chivito pertenecía a su familia. «Nosotros lo buscamos», le contó a García. «Mi marido bajó hasta abajo, donde cae el agua. Cortamos huellas por toda esa zona, pero no lo encontramos». La búsqueda fue intensa, recorrieron el fondo del cañadón y siguieron rastros recientes. Incluso consultaron con choferes y guías que realizan excursiones diarias al Salto del Agrio.
«Le pregunté a uno de los choferes que trabaja llevando turistas y me dijo que el día anterior el chivito estaba ahí, pero ese día ya no apareció», relató y hace unas horas contó que volverían para buscarlo.
En esos días todavía no había nieve en el sector del Salto del Agrio. El blanco se veía únicamente sobre las laderas más altas, por lo que las huellas todavía podían distinguirse con relativa facilidad.
Desde entonces, la búsqueda continúa gracias a una red improvisada de colaboración entre vecinos y prestadores turísticos. «Les pasé los teléfonos de quienes trabajan todos los días en el lugar para que, si alguno vuelve a verlo, puedan avisarle enseguida a la familia. Ellos recorren el Salto mucho más seguido que cualquier visitante», explicó García.
Mientras tanto, el pequeño animal sigue alimentando una historia tan llamativa como conmovedora.
En uno de los paisajes más fotografiados de Neuquén, donde el río Agrio se desploma más de 45 metros entre paredes volcánicas teñidas de ocres y amarillos, un chivito se convirtió, sin buscarlo, en parte del paisaje. «Si alguien, turistas, locales, prestadores turísticos, llega a verlo, piden por favor, avisen al +54 9 2942 662602, dicen en las redes.
El invierno venía retrasado y la nieve todavía no había cubierto por completo a Caviahue. Esa fue la oportunidad que aprovechó una familia para hacer algo que casi nunca hace en esta época del año: visitar el Salto del Agrio. El estado del camino ya anticipaba que la jornada sería distinta. El barro y las huellas profundas obligaban a avanzar con extrema precaución, incluso en una camioneta alta, pero la verdadera sorpresa esperaba junto al mirador.