Patagonia minera: La oportunidad que se abre a los mineros de bitcoin gracias a la inteligencia artificial
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Las regiones con energía (relativamente) barata y clima frío, como el extremo sur argentino, vuelven a estar en la palestra por ser el entorno perfecto para el procesamiento de datos a gran escala.
A continuación, la oportunidad que grandes mineras de criptomonedas ya están viendo y que podrían aprovechar las empresas tecnológicas en el sur de la Argentina.
El entorno que hace posible la minería y que también sirve para procesar datos de inteligencia artificial
Durante años, las granjas de minería en la Patagonia construyeron su negocio sobre la base del acceso a electricidad barata, subsidiada en parte por el Estado. Cuando se eliminaron progresivamente los subsidios, el costo de la minería subió y, aunque el precio bitcoin dolar se fue a las nubes, la "fiebre" desapareció.
Sin embargo, el entorno refrigerado que hace posible la minería, también sirve para otra modalidad de granja tecnológica. La refrigeración eficiente, el hardware especializado y la energía relativamente barata son la base de los centros de datos que alimentan los modelos de inteligencia artificial.
La diferencia es que la IA lo necesita a una escala y con una urgencia que el mercado cripto nunca había generado. Es en este punto donde Tierra del Fuego podría entrar en escena con oportunidades propias.
Por qué el sur importa
La refrigeración es uno de los costos operativos más elevados en cualquier centro de datos. Los procesadores que entrenan modelos de lenguaje o ejecutan inferencia a gran escala generan calor de manera constante e intensa.
Mantenerlos a temperatura operativa en climas cálidos requiere sistemas de aire acondicionado que consumen cantidades masivas de electricidad. En el extremo sur del continente, el clima hace ese trabajo de manera natural durante gran parte del año, reduciendo de forma estructural uno de los principales gastos del negocio.
A esto se suma la disponibilidad de energía hidroeléctrica en la región, una fuente limpia y relativamente estable que encaja con los compromisos de sostenibilidad que las grandes tecnológicas exhiben ante sus inversores.
Microsoft, Google y Amazon compiten hoy no solo por capacidad de cómputo, sino por poder decir que esa capacidad es verde. Un centro de datos en el sur de Argentina, alimentado por energía renovable y enfriado por el clima patagónico, tiene un argumento que vender.
Por qué el modelo es el alquiler y no la reconversión total
En Estados Unidos ya hay grandes mineras que se han reconvertido como centros de datos de IA. El caso más ilustrativo es el de Core Scientific, que empezó a adaptar sus instalaciones para alojar cargas de inteligencia artificial mucho antes de que, en julio de 2025, se anunciara su adquisición por parte de CoreWeave, una de las principales plataformas de computación en la nube para IA.
El concepto es sencillo, aunque no así su ejecución. En lugar de minar criptomonedas, estas empresas alquilan su infraestructura a grandes tecnológicas que instalan sus propias GPU para entrenar y ejecutar modelos de IA.
A cambio, reciben contratos a largo plazo con ingresos previsibles y contrapartes financieramente sólidas. Ya no trabajan por descifrar algoritmos, sino que alquilan el espacio a terceros.
Sin embargo, el proceso también tiene sus dificultades técnicas. Pasar de alojar máquinas ASIC para minar bitcoin a soportar racks de GPU para inteligencia artificial no es un cambio de chip, sino una transformación profunda de la infraestructura eléctrica interna que requiere reformas edilicias.
Además, a todo lo anterior se suma la dificultad para encontrar a los socios adecuados, dispuestos a trabajar con tecnología de punta en la Patagonia y en un país cambiante como es Argentina.
¿ASIC o GPU?: En ambos casos, el futuro es más demanda
Hay una lógica que atraviesa tanto la minería de bitcoin como el procesamiento de inteligencia artificial, y es simple: el mundo digital consume cada vez más energía de cómputo, y esa curva no tiene señales de aplanarse.
Del lado de los ASIC, la red de bitcoin se vuelve más difícil de minar con cada bloque. Más competencia significa más máquinas, más hashrate y, por lo tanto, más demanda de hardware especializado y electricidad. El negocio se contrae en márgenes, pero se expande en escala.
Del lado de las GPU, el uso creciente de la inteligencia artificial está creando una presión sobre la infraestructura computacional sin precedentes en la historia de la industria tecnológica. Comparten un mismo cuello de botella, centrado en la capacidad instalada de procesamiento de datos.
Catherine Chen, directora de VIP e Institucional de Binance, resume bien el espíritu del momento. Según ella, la infraestructura nativa del mundo cripto (disponibilidad permanente, liquidación en stablecoins, liquidez profunda) está resolviendo problemas concretos que los mercados tradicionales no fueron diseñados para atender en un entorno que nunca cierra.
La misma lógica aplica a la computación: el mundo no tiene horario de cierre, y la infraestructura que lo sostiene tampoco puede tenerlo.