Argentina agradece: el mito que se rompió el 19 de julio de 2026
La selección perdió la final del Mundial, pero ganó el cariño de millones. Las razones de un agradecimiento colectivo que desbordó las calles
Argentina fue subcampeona del mundo. En cualquier otro momento, esa habría sido la señal para que las camisetas volvieran al ropero y las banderas desaparecieran de las ventanas. Pero esta vez pasó exactamente lo contrario: miles de personas salieron a reconocer lo hecho en el Mundial 2026.
Un grupo que representa desde sus valores. Rodrigo De Paul contó que, en las charlas con Lionel Scaloni y el cuerpo técnico, a veces aquello de lo que menos hablan es de fútbol. Nos enseñó que no somos jugadores de fútbol, sino personas que juegan al fútbol. Lautaro Martínez convirtió el gol más importante de su vida para ganarle a Inglaterra y asegurar el pase a otra final del Mundial, pero lloró al recordar a su madre. Cuando me fui de Racing, jamás dejó de tender mi cama. Eso vale más que una final.
Quizás uno de los principales argumentos sea, como reza la canción, la última de Leo. La despedida de Lionel Andrés Messi, el mejor jugador de la historia, en su último Mundial. Llevó a la selección a ganar la Copa en 2022 y volvió a ilusionar a un país entero con repetir la hazaña en 2026. Si este fue el último baile, gracias, Leo: nos hiciste muy felices.
El arquitecto de un grupo inolvidable es, nada más y nada menos, Lionel Scaloni, quien, junto con Aimar, Ayala y Samuel, logró resistir las primeras turbulencias y encarrilar el rumbo de una selección que llevaba tiempo buscando una identidad. Se mostró firme ante cada gol agónico del equipo durante el Mundial, pero ayer se quebró al repasar lo vivido junto a sus jugadores. No está claro si continuará en el cargo, pero, con cuatro títulos y un subcampeonato, se convirtió en el gestor del mejor ciclo de la historia del combinado nacional.
El triunfo ante Inglaterra y la reivindicación del reclamo por Malvinas. Si algo le faltaba a esta selección era enfrentar a ese rival y eliminarlo de una Copa del Mundo. Para los argentinos, desde 1982 un partido de fútbol contra Inglaterra dejó de ser solamente un partido de fútbol, y los jugadores lo dejaron en claro con ese trapo improvisado que quedará en la historia: Las Malvinas son argentinas. Después de la final, la canción que copaba las calles de Rosario era el que no salta es un inglés, una muestra de que la victoria en semifinales dejó una huella que va mucho más allá de lo deportivo.
En el Monumento no hubo lugar para los reproches. Ni caras largas, ni enojo, ni llanto. Hubo canciones, abrazos y sonrisas. Tengo varios Mundiales encima, pero esto nunca lo viví. A este grupo no se le puede pedir más, dijo un rosarino de unos 50 años. Vivir esto es emocionante. A la selección le agradezco por todo, expresó un chico de 15 años. Grandes y chicos, familias, amigos, parejas y algún que otro loco solitario: la selección logró unir a millones de argentinos.
Del segundo nadie se acuerda, dice una frase hecha. El 19 de julio de 2026, ese mito se rompió.