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Perfil hace 16 horas 2 min de lectura

Gracias totales

No alcanzó. No estuvo en la final Argentina. No pudo. No le dio. No daba más. Llegó con el tanque vacío prácticamente. Ya está. No pudo ser.

Gracias totales
Foto: Perfil

Esta selección no hizo pie en la final ni desde el arranque. El adversario es un justo campeón. Pasó por encima a Francia y lo dejó casi sin patear al arco a Argentina. El arbitraje fue muy malo en las chiquitas. Pero no se perdió con el árbitro. El rival fue más. Listo.

Esta Selección ha sacado lo mejor de los argentinos en general. El equipo fue despedido con gloria y ovación. Los hinchas se sacaron la camiseta y gritaron por Argentina. Los nenes más chicos lloraron de dolor. Los más grandes los consolaron. Todos se fueron con la frente en alto.

La premiación fue dolorosa porque a nadie le gusta perder. Pero alimentó la argentinidad y la ovación a este equipo que fue el mejor del mundo durante 6/7 años. Y que hoy sigue en el podio.

Habrá que ver cómo sigue la historia. Messi no pudo más en esta final y la tocó poco y nada. Se desgastó demasiado antes y ya a esta altura todo costaba el doble. La Scaloneta se reinventará o tendrá que refundarse otra historia. En AFA quieren que sigan todos. Se verá. Scaloni ya dijo que lo va a pensar. Ojalá siga. Dejó demasiadas buenas enseñanzas y vale que siga. No siempre se gana.

Lo cierto es que se ha sido testigo del mejor equipo argentino de la historia. De una selección que jugaba como equipo. Y comandada por el ídolo de un montón de estos futbolistas, que es quizás el más grande futbolista de todos los tiempos.

Argentina sigue siendo gigante. Messi aportará lo suyo desde el juego o desde el otro lugar. Algunos se irán de la Selección. Otros pasarán a ser más generales que lugartenientes. Es normal. La sensación es que se abre otro proceso porque todo indica que sin Messi hay que reinventarse. Y al fin y al cabo esa es la argentinidad en su máxima expresión.

La última imagen es la de una nena de unos 10 años que no paraba de llorar tras la derrota. Su papá intentaba consolarla sin lograrlo. Ahí nomás se empezó a despedir el equipo tras la premiación. Y los dos estallaron con el Argentina, Argentina. Se emocionaron. Y se fueron. Con la camiseta puesta y cantando. Con la argentinidad al palo. Esa que no se negocia y nos hace únicos.

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