Día del Amigo: ¿se puede ser amigo de los compañeros de trabajo?
Pasamos más horas con nuestros compañeros que con muchos de nuestros afectos, y sin embargo la amistad en el trabajo sigue siendo un territorio incómodo para las organizaciones y el punto más crítico llega cuando uno de los dos asciende: ¿puede algui
El Día del Amigo es una de las celebraciones más arraigadas de la cultura argentina, y el ámbito laboral no queda afuera: brindis de oficina, sorteos internos y salidas de equipo se multiplican cada 20 de julio.
No es casual
La jornada laboral concentra buena parte de nuestras horas del día, y es en ese contexto donde se forjan muchos de los vínculos más cercanos de la vida adulta. Pero la amistad en el trabajo convive con una tensión que las empresas rara vez nombran: la que aparece cuando la estructura jerárquica se cruza con el afecto. El escenario más delicado tiene fecha y nombre: el ascenso. Cuando una persona pasa de compañera a jefa de quienes hasta ayer eran sus pares y en muchos casos, sus amigos, el vínculo entra en una zona que pocas organizaciones preparan y casi nadie sabe transitar. Si te ascendieron y pretendés ser el mismo de antes, perdés autoridad, porque ascender es cambiar el juego. Tus relaciones pasadas ahora tienen otro nombre: límites. Lo peor que podés hacer en tu nuevo rol es robarte coherencia intentando ser jefe y amigo a la vez.
Lejos de proponer la frialdad como salida, el primer paso es poner el cambio sobre la mesa. Hay que nombrar el cambio: hablar con el que ahora es tu equipo, reconocer lo raro que se siente y pedirles a los demás que expresen cómo se sienten al respecto. El segundo movimiento es acordar nuevas reglas: qué cambia y por qué. Marcar límites no es frialdad, es algo más que necesario. Bien explicado, puede ser entendido por vos y por tu equipo como una señal de mucho respeto.
Ser jefe y amigo a la vez
El tercer desafío es reconstruir la confianza, ahora desde el rol de líder, y sin importar cómo era la relación previa con cada integrante del equipo: delegar con expectativas claras y sin resentimientos. La confianza se construye c cómo usás ese título para cuidar a tu equipo. Antes de tomar una decisión, pregúntate, ¿esto que estoy por decidir lo hago desde mi nuevo rol o desde quien yo era antes?. La respuesta a la pregunta del Día del Amigo, entonces, no es un sí o un no.
La amistad en el trabajo es posible y valiosa, pero exige algo que también piden los buenos equipos: conversaciones honestas, acuerdos claros y la madurez de entender que los vínculos, como los roles, cambian.
* Vero Salatino. Licenciada en Comunicación, Coach Ejecutiva y CEO & Founder de Makana Comunicación.