La Scaloneta hizo historia, más allá del resultado final
En el proceso iniciado en 2019, los números son contundentes. Esta primera final perdida no baja del podio a un equipo que puso la vara bien alta.
Argentina jugó otra Copa del Mundo para la historia. No pudo coronar con fútbol y buen desempeño en el partido final, pero no dejó lugar para los reproches y las críticas mayores, solo para estar orgullosos. A lo largo de los siete partidos, encontró su carácter y formó la personalidad para sacar adelante siete batallas y meterse en otra final del mundo.
Si bien siempre forzó el dramatismo y recurrió a la garra en situaciones límites, nunca encontró el nivel de juego que buscaba y que soñaban los argentinos. España fue superior y como lo dijo Lionel Scaloni en conferencia de prensa, "empieza otro ciclo".
Ojalá que sea con festejos inmediatos o varas a la altura. El argentino aprendió en décadas de frustraciones, que llegar a dos finales consecutivas no se da habitualmente. Pero se logró y quizás en la era pos-Messi, se pueda sostenerlo.
Ante España, dominante de principio a fin, nunca se dio por vencido. La frustración argentina finalmente estalló al sonar el pitazo final. Mientras los jugadores españoles invadían el campo para celebrar, Leandro Paredes estalló, provocando una fea trifulca que resumió una actuación profundamente conflictiva.
Y si bien, los números no favorecen bajo ningún aspecto al juego sudamericano, se remarca situaciones para la historia: Argentina cometió 25 faltas en la final, la mayor cantidad de infracciones cometidas por un equipo en un partido de la Copa del Mundo desde que la propia selección cometiera 26 en la final de 2022 contra Francia.
Si dudas que el mensaje de Lionel Messi, jugando sus últimos capítulos, condicionaron mucho el cierre de la producción de la scaloneta. No iba a ser lo mismo despedirse en octavos de final que haber llegado a una nueva final.
En un torneo repleto de superestrellas, la calidad colectiva de España fue la que finalmente brilló con luz propia. Esto también la consolida firmemente como la potencia dominante del fútbol mundial.
Fue una Copa del Mundo que dejó su huella. En 2026, por tercera vez, los cuatro semifinalistas de la Copa del Mundo eran campeones anteriores del torneo, después de 1970 y 1990. También fue el primer torneo desde la introducción del ranking FIFA (1994) en el que los cuatro semifinalistas fueron los cuatro países mejor clasificados al inicio del torneo.
Llegar a este punto para Argentina fue de sufrimiento extremo. Y en los Mundiales del Siglo XXI, solo hubo dos ocasiones en las que un equipo haya marcado primero en la semifinal, pero no haya llegado a la final de la Copa Mundial de la FIFA: ambas han sido Inglaterra (contra Croacia en 2018 y Argentina en 2026). Ambos ganadores de esas semifinales, no pudieron coronarse campeones.
Se rompieron señales y las siempre presentes coincidencias. Pero mirando a muchos desde lo alto de una final.