Las dos décadas de Messi en las Copas
Desde su prematuro e impactante debut en 2006 hasta la melancólica final de 2026, un repaso por los momentos cumbres y las estadísticas más fabulosas
La historia de Lionel Messi en las Copas del Mundo comenzó con un debut impactante, prosiguió por un camino tortuoso hasta alcanzar una cima inolvidable en Qatar y ha cerrado su ciclo en las instancias decisivas de Norteamérica.
A lo largo de un relato único que se ha alargado durante exactamente 20 años, el astro argentino ha firmado páginas doradas de resiliencia, liderazgo y puro talento, consolidándose como la figura más trascendental en la historia de este torneo.
Cómo inició
El punto de partida tuvo lugar el 16 de junio de 2006 en Gelsenkirchen. Aquel día, un jovencísimo Messi tuvo el debut soñado en el Mundial de Alemania ante Serbia y Montenegro.
Tras compartir 75 minutos en el banco de suplentes junto a Lionel Scaloni y Pablo Aimar quienes 16 años después lo guiarían desde el cuerpo técnico hacia la gloria, ingresó por Maxi Rodríguez. Su impacto fue inmediato: asistió a Hernán Crespo para el cuarto gol y, en el minuto 88, firmó el seis a cero final.
Sin embargo, la ilusión inicial chocó contra la impotencia en los cuartos de final ante el combinado anfitrión. Con el partido empatado uno a uno y las modificaciones agotadas, debió observar con los brazos cruzados desde el banco cómo su selección quedaba eliminada en los penaltis, una decisión de José Pekerman que generó fuertes críticas.
Cuatro años más tarde, en Sudáfrica 2010, se produjo la unión de dos genios con Diego Maradona en el banco y Messi en el campo. Ante Grecia, debido al descanso otorgado a Javier Mascherano, Maradona le entregó el brazalete, convirtiéndolo en el capitán más joven de Argentina con apenas 22 años. Pese a gozar de libertad absoluta y llegar con el Balón de Oro, el rendimiento colectivo no fue el esperado y este certamen quedó como el único en el que se marchó sin marcar goles.
Su primera final
La revancha llegó en Brasil 2014, donde alcanzó su primera final en el Maracaná. Lamentablemente, aquel sueño terminó en llanto por un gol de Mario Götze en la prórroga. Aunque fue elegido el Mejor Jugador del Torneo, el premio resultó agridulce y no encontró consuelo, iniciando una etapa oscura que incluyó dos finales perdidas de la Copa América y una renuncia temporal a la camiseta nacional.
El recambio generacional pareció materializarse en Rusia 2018, cuando un imparable Kylian Mbappé le cerró el camino en los octavos de final al liquidar a la Albiceleste por cuatro a tres con dos goles fulminantes en apenas cuatro minutos. Pero la resiliencia del capitán tuvo su premio mayor en Qatar 2022.
La Copa que levantó
La aventura comenzó bajo extrema presión tras la sorpresiva derrota ante Arabia Saudita, lo que obligó a una reacción heroica frente a México, donde un latigazo suyo desde fuera del área abrió la victoria en el segundo tiempo.
El camino culminó el 18 de diciembre en Doha con la consagración absoluta y el fin de las críticas: en una final espectacular que terminó tres a tres y se resolvió por cuatro a dos en los penaltis, Messi venció a Mbappé y conquistó el título que le había sido esquivo durante dieciséis años.
La mística continuó en el Mundial de Norteamérica 2026. El 16 de junio, al cumplirse dos décadas exactas de su debut, regaló una actuación memorable frente a Argelia anotando su primer hat-trick en mundiales, logrando igualar al alemán Miroslav Klose en la tabla histórica de artilleros.
En las fases eliminatorias, lideró épicas remontadas desde la lona: primero en los octavos de final ante Egipto, donde a falta de 11 minutos perdían cero a dos y el equipo reaccionó con los tantos de Cristian Romero, el propio Messi y Enzo Fernández. La emoción desbordó al capitán, quien rompió a llorar abrazado por sus compañeros. Ocho días después, ante Inglaterra, el equipo volvió a creer en su guía y revirtió la ventaja inicial británica gracias a las conquistas de Enzo Fernández y Lautaro Martínez en tiempo de descuento.
¿Su último...?
La última función tuvo lugar el 19 de julio de 2026 en Nueva York/Nueva Jersey, en el mismo escenario del MetLife, donde diez años antes había arrojado la toalla.
Esta vez, en una nueva final contra España, no hubo un cierre de película. Un gol de Ferran Torres en el minuto 106 de la prórroga dejó a la Argentina sin el bicabezal mundial y decretó la triste despedida del ídolo de la máxima cita futbolística.
Más allá del trago amargo del cierre, los registros que deja el astro rosarino en la Copa del Mundo son sencillamente inalcanzables y reconfirman su estatus de leyenda entre más de seis mil futbolistas que compitieron desde 1966.
Lionel Messi se despide siendo el futbolista con más partidos jugados en la historia de los mundiales con un total de 34 encuentros, además de ostentar el récord absoluto de más minutos disputados en la cancha con 3054.
Su peso ofensivo ha sido colosal, liderando el registro de más goles y asistencias combinadas con 33 participaciones directas, desglosadas en 12 asistencias de gol y un total de 21 anotaciones, lo que lo ubica como el segundo máximo goleador histórico del certamen.
El desglose de su juego ofensivo ratifica que fue el corazón de la selección durante cinco ediciones. Messi se retira como el jugador con más grandes ocasiones de gol creadas con un total de 24, el dueño de más pases clave con 101 pases precisos y el atacante con más regates completos con 140 jugadas individuales exitosas.
Asimismo, su ambición frente al arco rival quedó plasmada al registrar más tiros totales con 140 intentos y más tiros con dirección al arco con 64 disparos, complementado por un despliegue físico extenuante que lo sitúa como el segundo jugador con más duelos individuales ganados con 283 victorias en el terreno de juego.
Queda para la posteridad un legado numérico y emocional que difícilmente el fútbol mundial vuelva a presenciar.