El Gobierno nacional acelera su ambiciosa agenda de reformas
En el oficialismo reconocen que la demora de la reforma electoral puede ser un severo obstáculo.
Con el cierre definitivo del Mundial de fútbol, el Gobierno nacional ya delinea la estrategia para un segundo semestre que estará completamente monopolizada por su ambiciosa agenda reformista en el Congreso. Desde Balcarce 50 defienden una impronta netamente legislativa al asegurar que la principal gestión radica en las reformas que se impulsan mediante leyes. Sin embargo, en el seno del propio oficialismo advierten que el volumen de iniciativas y la demora en la reforma electoral podrían transformarse en un severo obstáculo en el recinto.
El caudal de proyectos refleja fielmente esa visión refundacional que el Poder Ejecutivo intenta plasmar en el Parlamento. La lista de propuestas es extensa e incluye iniciativas con media sanción como el súper-RIGI , la Ley Hojarasca y las modificaciones al régimen de Zona Fría , junto a textos bajo revisión como la reforma del Código Penal, el shutdown del Estado, la Ley de Inocencia Fiscal, la reforma del Banco Central y el paquete masivo de desregulación coordinado por el Ministerio de Federico Sturzenegger.
Paralelamente, el Congreso acumula un espeso listado de proyectos ya presentados que esperan el turno para iniciar su discusión formal. Entre las iniciativas que aguardan el debate en las comisiones y el recinto se destacan la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal , las reformas a las leyes de Salud Mental, de Sociedades y de Lobby , el marco regulatorio para prevenir la ludopatía y la postergada adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) .
Tres prioridades
En este escenario de saturación legislativa, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, delimitó las tres prioridades absolutas para el oficialismo: la reforma política, los cambios en Zona Fría y la Ley de Inocencia Fiscal. El eje central de la reforma electoral es la eliminación de las PASO, una jugada estratégica de la Casa Rosada para suprimir una herramienta que permitiría a la oposición agruparse en una primaria contra Javier Milei; no obstante, la resistencia de los bloques aliados a ceder este mecanismo mantiene la iniciativa totalmente frenada.
Para intentar destrabar el conflicto político, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, intensificó las negociaciones con los gobernadores provinciales, mientras que Patricia Bullrich lidera las conversaciones con las bancadas aliadas en el Senado. Frente a la firme resistencia, la conducción oficialista propuso abrir un intermedio para debatir internamente la posibilidad de incorporar listas colectoras, aunque desde bloques clave como el PRO advierten que el tema aún no está bajo análisis y que la urgencia actual del Gobierno pasa exclusivamente por la Zona Fría.
Las demoras en materia electoral amenazan con colisionar directamente con el siguiente gran hito del calendario legislativo: la presentación del Presupuesto nacional. El Poder Ejecutivo prevé enviar la denominada ley de leyes antes del 15 de septiembre, lo que fija un límite virtual y perentorio para sancionar el resto de las reformas antes de que el debate parlamentario quede completamente capturado por los previsibles tironeos de fondos entre la Nación, las provincias y los distintos sectores del Estado.
Este cuello de botella temporal se agrava por la inminente cercanía del año electoral, un factor que tiende a tensar severamente las alianzas parlamentarias construidas en el Congreso. El oficialismo es plenamente consciente de que carece de la mayoría de las propias en ambas cámaras, por lo que apurar el trámite de su paquete de leyes en el cortísimo plazo resulta vital antes de que los tiempos de la política impongan un bloqueo definitivo a la gestión.