Conceptos básicos de minería para estudiantes
Hoy, el gobierno, el sistema educativo y las empresas aúnan esfuerzos para optimizar la producción, como fuente de trabajo, desarrollo tecnológico e ingresos.
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En los últimos años distintas instituciones educativas secundarias, terciarias y universitarias comenzaron a incorporar a la minería en sus planes de formación académica. Se fueron sumando orientaciones, tecnicaturas, diplomaturas, maestrías y doctorados que tienen a la minería y a los yacimientos minerales en el centro de su atención.
El lunes 29 de junio de 2026 se llevó a cabo en el Centro Cultural de la ciudad de General Güemes un "Programa de Formación para la Minería e Industria" destinado a estudiantes de cuarto año de las escuelas técnicas. A salón completo participaron unos 200 estudiantes de las localidades de General Güemes, El Bordo y Campo Santo. Formó parte de una iniciativa impulsada por el Ministerio de Educación y Cultura de Salta, en articulación con el Ministerio de la Producción y Minería, las cámaras empresariales, empresas del sector minero e industrial y otras organizaciones. Con esta iniciativa se busca fortalecer el vínculo entre la educación y el sector productivo, promoviendo una formación específica, que favorece las oportunidades de inserción laboral de los jóvenes y acompaña el desarrollo de la minería y la industria como motores del crecimiento provincial.
Se hicieron presentes el intendente Carlos Rosso, el Ministro de Producción y Minería Dr. José Lupión, el Secretario de Minería y Energía Dr. Gustavo Carrizo, la Ministra de Educación y Cultura Dra. Cristina Fiore, el profesor Diego López Morillo, representantes de la Cámara de Proveedores de Empresas Mineras de Salta (CAPEMISA), de la Cámara de la Minería de Salta (CMS), de la Cámara de Proveedores de Servicios Mineros y Turísticos de la Puna (CAPROSEMITP), de las empresas Posco, First Quantum, Fortuna, AGV, GVH, KAIZEN Ingeniería, Ingeniería Eléctrica Salta, Ing. Ramón Russo, acompañando Marie Pierre Lucesoli, Facundo Huidobro, Diego Pestaña, Pablo Robbio, entre otros actores del sector.
Se trata de una iniciativa público-privada que busca fortalecer la capacitación de estudiantes del último año de escuelas técnicas y tecnicaturas superiores para responder a la creciente demanda de técnicos que acrediten conocimientos en áreas y procesos mineros e industriales.
Un motor de la economía
En ese marco el suscripto fue invitado a disertar sobre el panorama minero que se presenta en Salta ante el crecimiento exponencial de la actividad. Como se sabe, la minería está cambiando la matriz económica de la provincia. Hoy más del 50 % de las exportaciones con ingresos genuinos de divisas proviene del beneficio de sustancias minerales metalíferas y no metalíferas. Sin embargo y a pesar de que la minería en Salta se proyecta mucho antes de la llegada de los incas y de los conquistadores españoles es muy poco lo que se sabe sobre esta industria. Al punto que, remarcamos, es la única actividad productiva que cuenta con un código de fondo como es el Código de Minería.
Esto lo entendieron los Hombres de Mayo que en la Asamblea de 1813 sacaron un primer decreto sobre el fomento de la actividad minera que no ha sido superado en su alcance. Ello ocurrió un 7 de mayo y de allí se tomó la fecha para festejar anualmente el Día de la Minería. Aquellos Hombres de Mayo, entre ellos Juan Larrea, Hipólito Vieytes y Vicente López y Planes, comprendieron que la minería era una actividad esencial para el desarrollo económico de la nueva nación. Sin embargo, la fuerza de la Pampa Húmeda, con las vacas y el trigo, relegaron a la cordillera y sus metales. San Martín confió en la minería de Mendoza y en la metalurgia de Fray Luís Beltrán para armar los cañones de su ejército libertador.
Sarmiento fue el gran impulsor de la minería en el siglo XIX creando instituciones educativas dedicadas al tema minero y contratando a grandes sabios para estudiar las rocas y los minerales, mapear los yacimientos mineros, investigar su génesis, practicar su metalurgia y conseguir los metales finos que ellos contenían. Las grandes mentes decimonónicas configuraron el corpus original sobre el que se construyó el edificio que hoy sustenta el conocimiento metalogénico del país.
Nombres de sabios que deberían estar en el bronce son los de Alfred Stelzner, Ludwig Brackebusch, Federico Schickendantz, F. Ignacio Rickard, Alfred Marbais du Gratty, Emilio Hünicken, Henry D. Hoskold, entre un centenar de geólogos, químicos y mineros que pusieron la piedra basal de la minería argentina.
El subsuelo y la civilización
La exposición sirvió para recordar a los oyentes que todo lo que está construido sobre el suelo proviene de lo que se extrae del subsuelo. La civilización en sentido amplio se sustenta sobre la columna vertebral de la minería y de allí que ésta haya sido llamada la "Madre de Industrias".
Todas las edades históricas del hombre llevan los nombres de rocas o minerales. Desde la primitiva Edad de la Piedra, pasando por la Edad de Cobre; la Edad del Bronce cuando el hombre a través del fuego logró fundir y mezclar los minerales; la Edad de Hierro que requiere de temperaturas de fusión más elevadas y que no se logró en América hasta la llegada de los españoles; la Edad del Acero con el hierro y sus múltiples aleaciones; la Edad del Aluminio que nació con un simple barro fósil y que hoy nos permite volar y cruzar los océanos y continentes; hasta finalmente haber penetrado en los secretos del átomo y a través de la radiactividad llegar a la Edad Nuclear.
El fuego se consiguió a través de una roca silícea como el pedernal y a su vez el óxido silíceo piezoeléctrico del cuarzo llevó al chip de las computadoras y a ese gigante tecnológico que es Silicón Valley. Y todo comenzó con los primeros humanos buscando esas rocas silíceas para hacer sus primitivas herramientas. Y ahora nos hemos adentrado en nuevas edades con las Tierras Raras y los superconductores, con los metales críticos y estratégicos, todos elementos químicos que mueven la tecnología fina del planeta a través de sus propiedades eléctricas y magnéticas.
El teléfono celular es el mejor ejemplo del uso de elementos químicos ya que un tercio de la tabla periódica entra en su composición. Una treintena de elementos que provienen de centenares de tipos distintos de minerales metalíferos y no metalíferos. Esta complejidad en el uso de los elementos llevó a que hoy ya vivamos en la "Edad de Mendeléiev", donde todos los elementos químicos encuentran su aplicación y a los que se sumaron los lantánidos o tierras raras e incluso algunos de los transuránicos.
La aeronavegación, satélites, electrónica, defensa, electromovilidad, energías renovables, robótica y otros logros de la tecnología moderna requieren de baterías especiales, turbinas, paneles fotovoltaicos, chips, impresoras 3D, drones, motores, antenas, entre muchos otros ingenios mecánicos que son imposibles de fabricar si no se cuenta con Tierras Raras Livianas y TTRR Pesadas, Platino y Platinoides (EGP), metales raros como indio, galio, germanio, hafnio, escandio, a los que hay que sumar litio, silicio, cobalto, niobio, tungsteno, titanio, telurio, vanadio, manganeso, cromo, cobre y níquel, entre otros. Muchos de estos conceptos se encuentran desarrollados en mi último libro: Alonso, R.N., 2026. Minería. Minerales críticos, estratégicos, Tierras Raras, uranio y otros (Araoz Ediciones, 128 p., Salta), ejemplares del cual fueron sorteados entre los alumnos como donación personal del autor.
Un mecanismo de relojería
La minería puede graficarse como un complejo mecanismo de relojería que arranca en la prospección de los metales y termina en su comercialización. De allí que no se pueda hacer un análisis lineal en una cuestión que reviste múltiples aristas. Albur, azar, contingencia, riesgo, casualidad, causalidad y complejidad son algunos de los elementos de la matriz que hace de la minería una actividad especial, esencial y singular.
Por ello la minería, tal como señalamos, es la única actividad productiva con un código de fondo (Código de Minería). Nuestros pueblos indígenas habían avanzado ya en aspectos esenciales de la actividad minera explotando distintos tipos de minerales. No solo obsidiana u otras rocas silíceas que les servían para las puntas de flechas, proyectiles, armas o herramientas; sal gema para intercambio comercial; "coipa" o carbonato de sodio para su uso como jabón natural, yista, o fijador de tinturas; variedad de arcillas para cerámicas; numerosos óxidos de hierro y manganeso para decoración; etcétera, sino que también habían logrado explotar metales, molerlos en los "maray", fundirlos en rústicos hornos llamados "huayras", e incluso realizar objetos metalúrgicos de gran calidad y belleza.
Piénsese en el famoso "Disco de Lafone Quevedo", ícono arqueológico del Museo de La Plata, una síntesis que reúne desde el descubrimiento y fundición de los metales hasta su orfebrería. O en los objetos de oro y plata que acompañan el ajuar de las momias incas del volcán Llullaillaco.
Tal como sostiene el intelectual boliviano Dionisio Garzón Martínez, la minería contemporánea es global, de alta tecnología, amigable con el medio ambiente, de alta gerencia para asegurar adecuadas rentabilidades y de economías de escala que permiten explotar grandes volúmenes de material mineralizado, aún de contenidos metálicos muy bajos e integrar las operaciones extractivas al circuito industrial. No se considera riqueza lo que está bajo tierra sino lo que se ha extraído, procesado, beneficiado y comercializado para generar trabajo y divisas genuinas, completando una cadena de valor que va desde el yacimiento minero hasta los centros de consumo ubicados a veces en las antípodas del planeta.