El llanto de Messi en modo de despedida: la ovación de los hinchas y el último Mundial del 10
El capitán aguantó la emoción durante toda la ceremonia de entrega de medallas, pero se quebró al alejarse. El estadio lo despidió con cánticos durante minutos.
El capitán aguantó la emoción durante toda la ceremonia de entrega de medallas, pero se quebró al alejarse. El estadio lo despidió con cánticos durante minutos.
Lionel Messi aguantó toda la ceremonia. Recibió la medalla de subcampeón de manos de Donald Trump, se alineó junto a sus compañeros en el podio y sostuvo la compostura mientras España empezaba a celebrar su segundo título mundial. Pero al alejarse del escenario, cuando la hinchada argentina comenzó a cantarle, las lágrimas llegaron y el capitán no pudo contenerlas. Fue el momento más desgarrador de la noche en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, en el cierre del Mundial 2026.
La derrota había llegado en el tiempo suplementario, con un gol de Ferran Torres a los 105 minutos que selló el 1-0 a favor de España. Una noche marcada por las lesiones Argentina perdió a sus dos centrales titulares en el alargue y por la expulsión de Enzo Fernández, que obligó a la Selección a afrontar parte de la prórroga con diez jugadores. El árbitro esloveno Slavko Vincic dio el pitazo final ante un estadio partido en dos: la euforia española de un lado, el silencio argentino del otro.
Tras el final del partido, Messi se quedó solo en el campo. Se sentó en el césped, se quitó los botines y las medias, y permaneció con la mirada perdida durante varios minutos. No hubo gestos visibles de emoción en ese momento. El capitán procesó la derrota en silencio, apartado de sus compañeros, como quien necesita estar consigo mismo antes de enfrentar lo que viene.
Messi en el podio: el cántico de la hinchada y las lágrimas al bajar
La entrega de medallas fue el punto de quiebre. Primero en la fila, Messi recibió la presea de subcampeón y el coro "¡Messi! ¡Messi!" que la tribuna argentina sostuvo durante toda la ceremonia lo acompañó de principio a fin. Al descender del escenario, con esos cánticos de fondo, el diez no pudo contener el llanto. A su lado estaba Rodrigo De Paul, quien también derramó lágrimas. Fue al volverse hacia el público argentino cuando Messi se quebró por completo.
La hinchada lo consoló con canciones mientras España recibía sus medallas y festejaba el título en el campo. Los cánticos de "soy argentino, es un sentimiento, no puedo parar" recorrieron el estadio durante minutos. Tras esa despedida espontánea y conmovedora, el capitán se retiró al vestuario junto al resto del plantel.
Lo que hace más dolorosa la imagen es lo que implica. De acuerdo con lo anticipado por el propio Messi en declaraciones previas al torneo, el Mundial 2026 sería su último. Su trayectoria en Copas del Mundo terminaría entonces con 21 goles y 12 asistencias en seis ediciones, desde Alemania 2006 hasta Nueva Jersey 2026, una marca acumulada a lo largo de 20 años con la camiseta de la Selección. Ningún jugador en la historia del fútbol disputó más partidos ni marcó más goles en Copas del Mundo.
Durante el partido, Messi fue la principal referencia ofensiva de Argentina pese a no tener su mejor actuación. La más clara oportunidad que tuvo llegó desde un córner ejecutado en corto para Giuliano Simeone. Fue la mayor carta de esperanza de un equipo que sufrió durante todo el encuentro y que terminó jugando con diez hombres y sin sus centrales.
Los premios individuales tampoco llegaron. Rodri se llevó el galardón al mejor jugador del torneo y Kylian Mbappé el de goleador. Cuando el volante español subió a recibir su distinción, el estadio coreó el nombre de Messi, un reconocimiento espontáneo que el público le tributó al capitán argentino incluso en la derrota. Una imagen que dice más sobre su dimensión que cualquier estadística.
España, que había llegado al torneo con el empate 0-0 ante Cabo Verde como cicatriz del debut, cerró el torneo como campeón del mundo por segunda vez en su historia, después de Sudáfrica 2010. Para Argentina, queda la medalla de plata, el orgullo de haber llegado a la final, y esa imagen de Messi llorando frente a la tribuna que gritaba su nombre. Una despedida que ningún hincha argentino va a olvidar.