Ryan Fox conquista el Abierto Británico tras una final trepidante
El neozelandés conquistó contra todo pronosticó y después de la última ronda la 154º edición del Abierto Británico, lo que lo convierte en el tercer golfista del país oceánico en consagrarse y en conseguir su primer major de su carrera.
Golf. Ryan Fox conquista el Abierto Británico tras una final trepidante
El neozelandés conquistó contra todo pronosticó y después de la última ronda la 154º edición del Abierto Británico, lo que lo convierte en el tercer golfista del país oceánico en consagrarse y en conseguir su primer major de su carrera.
Ryan Fox conquistó este domingo la 154º edición del Abierto Británico, lo que supone el primer major de su carrera y el tercero de un golfista del país oceánico.
Fox, de 39 años y número 56 en la clasificación mundial, tuvo que esperar al último hoyo para desbancar al estadounidense Cameron Young, quien había terminado como líder provisional tras una vuelta soberbia cuando aún le faltaba la mitad de la suya al de Auckland.
Después de igualar el sábado la ronda más baja en los Grand Slam con 62 golpes, Fox encaró la última jornada a dos de la cabeza y, tras una actuación llena de altibajos, remató la victoria con un birdie en el 18 que le dejaba con -10, con uno de diferencia respecto a Young.
Fox, quien sucede al estadounidense Scottie Scheffler como poseedor de la Jarra de Clarete, suma el título más importante de su palmarés, donde lucían dos triunfos en el PGA Tour, ambos el pasado año, y cuatro en el DP World Tour, entre 2019 y 2023, sin haber estado nunca en el top diez de un grande.
Pasa a ser el tercer golfista de Nueva Zelanda en adjudicarse un major, después de que lo hicieran Bob Charles, en el Abierto Británico en 1963, y Michael Campbell, en el de Estados Unidos en 2005.
Fox no pudo contener las lágrimas tras embocar el putt de dos metros con el que tocó la gloria, después de que no estuviera en ninguna de las quinielas como favorito al comienzo del torneo disputado en el campo inglés de Royal Birkdale, al norte de Liverpool.
La definición
Fox se consolidó en la parte alta de la tabla al comienzo de su recorrido, con un birdie en el segundo hoyo, pero luego entró en una fase anodina que se complicó con dos bogeys en el nueve y el 11.
Con la presión del -9 de Young, testigo desde el vestuario, el del Auckland no se amilanó y encadenó dos birdies consecutivos que para empatar en la cabeza y reducir a dos el duelo por el torneo, después de que flojearan Burns, el australiano Lucas Herbert y el surcoreano Si Woo Kim.
En el 16, Fox se complicó la vida al enviar la bola al lateral del búnker, pero limitó los daños a un bogey, con lo que disponía de tres hoyos para hacer un -2.
Con el público en el bolsillo como reconocimiento a su campechanía y tras salvar otro búnker en el 17 con el que dio más emoción al desenlace, el neozelandés no se arrugó y remató con el birdie final una victoria sorprendente.
Tras Young, Burns acabó tercero, con -8, por lo que volvió a quedarse a las puertas de la victoria en un major tras ser subcampeón hace un mes en el Abierto de Estados Unidos.
Cuartos, con -7, fueron Scheffler y el inglés Tommy Fleetwood, nacido en la localidad donde se encuentra Royal Birkdale, quien no pudo culminar la gesta de que un inglés venciera de nuevo en un campo de Inglaterra desde 1969, cuando lo hizo Tony Jacklin.
Scheffler, que partió a seis golpes del líder, no estuvo lejos de repetir título después de colocarse a uno de Young a falta de un hoyo, pero no pudo completar el birdie que le hubiera dado la opción al menos del desempate.
Quien inició la ronda necesitado de un milagro fue el norirlandés Rory McIlroy, número dos del mundo, pero volvió a rendir de forma muy irregular, por lo que en ningún momento pudo soñar con el doblete después de ganar este año su segundo Masters de Augusta.
El español Jon Rahm tuvo una última ronda fatídica, con un doble bogey en el primer hoyo, tras repetir el mismo error de la jornada anterior al enviar la bola desde la salida a una zona de arbustos, y otro en el 18.
Tampoco estuvo afortunado el colombiano Nico Echavarría, que firmó una tarjeta de +7 sobre el par del campo, con cinco bogeys y un doble bogey, para concluir en la clasificación con un total de +4.