¡Vamos Selección!: los fieles en San Expedito en un 19 de julio distinto por la final de Argentina y España en el Mundial 2026
Pese al viento helado y las gotas de lluvia, el fuego insiste. Las llamas de las velas verdes y rojas se reúnen frente a la Parro...
Pese al viento helado y las gotas de lluvia, el fuego insiste. Las llamas de las velas verdes y rojas se reúnen frente a la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera, custodiadas por la imagen de San Expedito, el patrono de las causas justas y urgentes.
Las manos se multiplican para encender las llamas y, en medio de algunas lágrimas y sonrisas, lo que abunda en esta esquina de Bartolomé Mitre y Azcuénaga es la unidad. Como cada 19 de mes- aunque especialmente el 19 de abril- están ahí para pedir y agradecer al mártir católico, quien fue un militar romano del siglo IV que decidió convertirse al cristianismo y fue ejecutado por su fe.
Pero este 19 es diferente y se nota en el celeste y blanco que llevan los fieles que se suman a la larga fila que se ha formado por Azcuénaga.
Quienes hablan con Clarín lo dejan en claro: vienen, como siempre, para traer su mensaje de agradecimiento por la familia, por el amor, por la salud. Pero hoy, también, por la Selección Argentina que esta tarde juega la final de la Copa del Mundo frente a España.
El día que su hija nació, Belén Punte conoció a San Expedito. Su nena había nacido con un problema en el corazón y necesitaba ser operada.
Las manos se multiplican para encender las llamas y, en medio de algunas lágrimas y sonrisas, lo que abunda en esta esquina de Bartolomé Mitre y Azcuénaga es la unidad. Como cada 19 de mes- aunque especialmente el 19 de abril- están ahí para pedir y agradecer al mártir católico, quien fue un militar romano del siglo IV que decidió convertirse al cristianismo y fue ejecutado por su fe.
Pero este 19 es diferente y se nota en el celeste y blanco que llevan los fieles que se suman a la larga fila que se ha formado por Azcuénaga.
Quienes hablan con Clarín lo dejan en claro: vienen, como siempre, para traer su mensaje de agradecimiento por la familia, por el amor, por la salud. Pero hoy, también, por la Selección Argentina que esta tarde juega la final de la Copa del Mundo frente a España.
El día que su hija nació, Belén Punte conoció a San Expedito. Su nena había nacido con un problema en el corazón y necesitaba ser operada.
Belén y su familia fueron a cumplir la promesa que hicieron para que Argentina salga campeón.
"Vino un hombre que no sabía quién era y me dijo que le pidiera a San Expedito. Me dio sus palabras ese día y desde ahí es mi santito. Nunca más me dejó", recuerda Belén mientras lleva en una mano las velas que le va a prender a San Expedito.
Dice, entre risas, que ella es la cábala de su familia para esta tarde. Y todos le creen, porque hasta su hermano Matías que no es seguidor del santo vino a acompañarla. Todos vinieron desde San Andrés de Giles, una localidad del norte de la Provincia de Buenos Aires, para cumplir la promesa de Belén, que es la que viene todos los 19.
"Vino un hombre que no sabía quién era y me dijo que le pidiera a San Expedito. Me dio sus palabras ese día y desde ahí es mi santito. Nunca más me dejó", recuerda Belén mientras lleva en una mano las velas que le va a prender a San Expedito.
Dice, entre risas, que ella es la cábala de su familia para esta tarde. Y todos le creen, porque hasta su hermano Matías que no es seguidor del santo vino a acompañarla. Todos vinieron desde San Andrés de Giles, una localidad del norte de la Provincia de Buenos Aires, para cumplir la promesa de Belén, que es la que viene todos los 19.
Con camisetas de Argentina, la gente se acercó a la parroquia de San Expedito.
"Yo había prometido que justo el día de la final, como cae 19, iba a ir a ese mismo día. Siempre supe que caía el mismo día de San Expedito. Les dije a mis familiares que tenía que llegar como fuera, en colectivo o de cualquier forma", agrega Belén, que también vino con sus hijos y su pareja hasta la parroquia.
"Yo había prometido que justo el día de la final, como cae 19, iba a ir a ese mismo día. Siempre supe que caía el mismo día de San Expedito. Les dije a mis familiares que tenía que llegar como fuera, en colectivo o de cualquier forma", agrega Belén, que también vino con sus hijos y su pareja hasta la parroquia.
El santuario con las velas donde la gente deja su agradecimiento y pedido a San Expedito este 19.
Ella está segura que Argentina va a ganar, pero tenía que venir para cumplir su promesa. Cuenta que en los últimos partidos, en donde la Selección sufrió mucho, ella prendió sus velas en el altar que tiene en su casa para pedirle al santo que cayeran los goles.
"Así que había que venir a agradecer y pedir para hoy a los cuatro", añade Belén, que como buena cábala lleva su camiseta celeste y blanca en el pecho.
Ella está segura que Argentina va a ganar, pero tenía que venir para cumplir su promesa. Cuenta que en los últimos partidos, en donde la Selección sufrió mucho, ella prendió sus velas en el altar que tiene en su casa para pedirle al santo que cayeran los goles.
"Así que había que venir a agradecer y pedir para hoy a los cuatro", añade Belén, que como buena cábala lleva su camiseta celeste y blanca en el pecho.
La larga fila para ver a San Expedito en la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera.
La fila de creyentes se extiende 200 metros aproximadamente. Ni el frío ni el viento frena a la fe. Algunos de los que finalmente entran a la parroquia a tocar al santo lo hacen de rodillas, con la cabeza gacha, rezando para adentro.
Julieta Mazzei sale con sus amigas luego de tener un momento de encuentro con San Expedito. Tiene 33 años, pero comenta que se hizo creyente cuando en pandemia se quedó varada.
La fila de creyentes se extiende 200 metros aproximadamente. Ni el frío ni el viento frena a la fe. Algunos de los que finalmente entran a la parroquia a tocar al santo lo hacen de rodillas, con la cabeza gacha, rezando para adentro.
Julieta Mazzei sale con sus amigas luego de tener un momento de encuentro con San Expedito. Tiene 33 años, pero comenta que se hizo creyente cuando en pandemia se quedó varada.
Los fieles ante la imagen de San Expedito en la mañana de este domingo.
Las amigas que la acompañan son las mismas que, aquella vez, tampoco le soltaron la mano y descubrieron en el santo una forma de estar más cerca de Julieta.
"Y a partir de ahí siempre venimos todos los 19 que podemos. Justo este año toca la final el 19 y una amiga me dice ¿te das cuenta que toca justo el día de San Expedito? y yo le dije amiga hay que ir. Así que cuando jugamos contra Inglaterra lo prometimos. Además de que Argentina tiene una numerología que es tremenda... justo toca 19", expresa Julieta. Tiene la bandera Argentina atada a su espalda como una capa.
Las amigas que la acompañan son las mismas que, aquella vez, tampoco le soltaron la mano y descubrieron en el santo una forma de estar más cerca de Julieta.
"Y a partir de ahí siempre venimos todos los 19 que podemos. Justo este año toca la final el 19 y una amiga me dice ¿te das cuenta que toca justo el día de San Expedito? y yo le dije amiga hay que ir. Así que cuando jugamos contra Inglaterra lo prometimos. Además de que Argentina tiene una numerología que es tremenda... justo toca 19", expresa Julieta. Tiene la bandera Argentina atada a su espalda como una capa.
Julieta y sus amigas se acercaron a cumplir su promesa a San Expedito y a pedir por el partido de Argentina.
Cuenta que su fe en el santo también se extiende a su familia. "Nos cumple todo, todo, todo. Y siempre que nos cumple algo muy fuerte tratamos de expandir la palabra, porque eso es lo que él pide en su oración, que siempre tratemos de nombrarlo. Pero me sorprende la gente. Ver la fe de la gente de la fila o cuando se juntan alrededor del sacerdote es emocionante", concluye.
Un grupo de amigas que vino desde Gregorio de Laferrere tiene las banderitas argentinas pintadas en las mejillas. Entre ellas se ayudan para encender las velitas que colocan con cuidado entre las otras que brillan incesantes, incluso contra las embestidas del viento. Están ahí por una promesa de Jésica.
"Yo hice una promesa de que si le ganábamos a Cabo Verde tenía que venir el 19 con ellas. Pero ellas no sabían de eso. Cuando terminó el partido les dije miren que prometí que veníamos todas y hay que cumplir", dice Jésica Rodríguez, mientras sus amigas sonríen con su relato.
Cuenta que su fe en el santo también se extiende a su familia. "Nos cumple todo, todo, todo. Y siempre que nos cumple algo muy fuerte tratamos de expandir la palabra, porque eso es lo que él pide en su oración, que siempre tratemos de nombrarlo. Pero me sorprende la gente. Ver la fe de la gente de la fila o cuando se juntan alrededor del sacerdote es emocionante", concluye.
Un grupo de amigas que vino desde Gregorio de Laferrere tiene las banderitas argentinas pintadas en las mejillas. Entre ellas se ayudan para encender las velitas que colocan con cuidado entre las otras que brillan incesantes, incluso contra las embestidas del viento. Están ahí por una promesa de Jésica.
"Yo hice una promesa de que si le ganábamos a Cabo Verde tenía que venir el 19 con ellas. Pero ellas no sabían de eso. Cuando terminó el partido les dije miren que prometí que veníamos todas y hay que cumplir", dice Jésica Rodríguez, mientras sus amigas sonríen con su relato.
Jésica y sus amigas cumplieron su promesa a San Expedito y hoy se juntan a ver el partido por la final.
La anécdota de las chicas se completa con un detalle curioso. Jésica dice que contra Cabo Verde encendió la vela para pedir cuando ésta estaba por la mitad, en la parte roja. En los demás partidos las prendía cuando la vela estaba verde (completa), pero hasta que no se consumía la parte verde los goles no llegaban.
"Seriamente estamos pensando en cortarla y prenderla cuanto esté en rojo", bromea otra de las chicas. Pasarán el partido todas juntas comiendo guiso de lentejas y sabiendo que "si ganamos hay que volver el próximo 19".
La anécdota de las chicas se completa con un detalle curioso. Jésica dice que contra Cabo Verde encendió la vela para pedir cuando ésta estaba por la mitad, en la parte roja. En los demás partidos las prendía cuando la vela estaba verde (completa), pero hasta que no se consumía la parte verde los goles no llegaban.
"Seriamente estamos pensando en cortarla y prenderla cuanto esté en rojo", bromea otra de las chicas. Pasarán el partido todas juntas comiendo guiso de lentejas y sabiendo que "si ganamos hay que volver el próximo 19".
Fieles e hinchas de la Selección con San Expedito.
Cada quince minutos, el sacerdote bendice a los fieles que con sus velas se acercan hasta un costado de la parroquia, en la parte externa.
Cada quince minutos, el sacerdote bendice a los fieles que con sus velas se acercan hasta un costado de la parroquia, en la parte externa.
El sacerdote bendice a los fieles que se acercan a un costado de la parroquia.
"¡Glorioso San Expedito! Que intercedes por las causas justas y urgentes. Ayúdame en este momento de aflicción. Intercede por mi pedido ante nuestro Señor Jesucristo. Tú, que eres el Santo de la Fidelidad y el Coraje, atiende mi pedido", reza el sacerdote en voz alta.
"¡Glorioso San Expedito! Que intercedes por las causas justas y urgentes. Ayúdame en este momento de aflicción. Intercede por mi pedido ante nuestro Señor Jesucristo. Tú, que eres el Santo de la Fidelidad y el Coraje, atiende mi pedido", reza el sacerdote en voz alta.
Los fieles en la parroquia de San Expedito van a cumplir sus promesas de cara a la final del Mundial.
Algunos levantan sus llaves, otros a sus mascotas enfermas, otros las banderas argentinas. Cada quien con sus propios deseos, luchas, sueños, necesidades, agradecimientos.
Algunos levantan sus llaves, otros a sus mascotas enfermas, otros las banderas argentinas. Cada quien con sus propios deseos, luchas, sueños, necesidades, agradecimientos.
Dos mujeres se abrazan y dan su aliento a la Selección.
"¡Vamos Selección! ¡Vamos!", exclama una mujer que va junto a otra. Se abrazan y las dos llevan sus cabezas hasta el centro del gran cartel que expone la imagen de San Expedito. Piden en su corazón por otras cosas que nadie más sabe. Así descansan ambas por un tiempo que no se puede precisar, en medio de algunas gotas de agua bendita y otras de lluvia. /Clarín
"¡Vamos Selección! ¡Vamos!", exclama una mujer que va junto a otra. Se abrazan y las dos llevan sus cabezas hasta el centro del gran cartel que expone la imagen de San Expedito. Piden en su corazón por otras cosas que nadie más sabe. Así descansan ambas por un tiempo que no se puede precisar, en medio de algunas gotas de agua bendita y otras de lluvia. /Clarín