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Política
La voz hace 16 horas 6 min de lectura

Seguiría bajando en el segundo semestre, aunque la desaceleración perdería ritmo

Los precios ingresaron en una nueva etapa tras el 1,9% registrado en junio. Consultoras y economistas coinciden en que la tendencia descendente se mantendría durante el segundo semestre, aunque advierten que reducir aún más el ritmo de aumento de los

Seguiría bajando en el segundo semestre, aunque la desaceleración perdería ritmo
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Inflación. Seguiría bajando en el segundo semestre, aunque la desaceleración perdería ritmo

Los precios ingresaron en una nueva etapa tras el 1,9% registrado en junio. Consultoras y economistas coinciden en que la tendencia descendente se mantendría durante el segundo semestre, aunque advierten que reducir aún más el ritmo de aumento de los precios será cada vez más complejo.

La inflación de junio, que se ubicó en 1,9% según el Indec, consolidó un proceso de desaceleración que ya acumula tres meses consecutivos y llevó al índice al nivel más bajo de los últimos diez meses.

El dato, celebrado en medio de la efervescencia mundialista por la "dupla" Milei-Caputo, fue interpretado como una señal positiva por el mercado y las consultoras privadas, que ahora ponen el foco en qué puede ocurrir con la inflación durante el resto del año.

Aunque existe un relativo consenso en que el proceso de desinflación continuaría, los analistas consideran que el ritmo más gradual aún que el observado durante el segundo trimestre, cuando pasó de 3,4% de marzo al 1,9% del mes pasado. En otras palabras, bajar del 2% mensual fue un paso importante, pero seguir reduciendo ese porcentaje demandará condiciones económicas más complicadas de cumplir.

En esa línea, BBVA Research mantuvo su proyección de una inflación de 29% para todo 2026, aunque con un sesgo a la baja. El informe prevé que julio vuelva a ubicarse en torno al 1,9% y que durante el segundo semestre el promedio mensual ronde el 1,7%.

Según la entidad, los relevamientos de alta frecuencia muestran una desaceleración en las primeras semanas de julio, aunque los aumentos en transporte público, medicina prepaga y comunicaciones limitarían una baja más pronunciada del índice.

Una desaceleración que pierde velocidad

El análisis de C-P Consultora también destaca que junio dejó señales alentadoras. La inflación núcleo se ubicó en 1,6%, el nivel más bajo de los últimos 12 meses, mientras que el 60% de los productos relevados registró aumentos inferiores al 2% mensual, la mayor proporción desde julio de 2025.

Para la consultora, incluso la denominada "supernúcleo", un indicador que busca captar la dinámica más persistente de los precios, continúa mostrando una desaceleración importante.

Sin embargo, advierte que la próxima etapa será más difícil. "Si el Gobierno quiere profundizar la desinflación se enfrentará a costos elevados en materia de actividad e ingresos", sostiene el informe.

La consultora también pone el foco sobre el comportamiento del tipo de cambio. A pesar de la suba del dólar registrada durante junio, los precios de los bienes siguieron desacelerándose, lo que demuestra que el traslado a precios no es automático. No obstante, considera que las tensiones cambiarias podrían volver a convertirse en un factor de presión durante los próximos meses.

Una visión similar plantea el economista Fausto Spotorno. "Nosotros estimamos que la inflación va a seguir cayendo este año, creemos que va a seguir bajando a lo largo del año suavemente", afirmó en las redes sociales. No obstante, aclaró que todavía falta para considerar superado el problema inflacionario. "Recién cuando hablemos de una inflación por debajo del 1% podemos empezar a sentir que ganamos la batalla de la inflación", señaló.

Spotorno también considera que la evolución del tipo de cambio puede moderar la velocidad de la desinflación. "El tipo de cambio moviéndose puede compensar parte de la baja de la inflación y llevar a que no baje tan rápido como nos gustaría, pero la tendencia va a seguir siendo descendente", sostuvo.

El desafío pasa por sostener la estabilidad

Más allá de la evolución mensual del IPC, distintas consultoras coinciden en que la discusión económica comienza a desplazarse hacia otro terreno.

Para Yanina Lojo, directora de Consultora Lojo, el dato de junio representa "una señal relevante para el proceso de estabilización", aunque advierte que el verdadero desafío "no será perforar ese umbral, sino sostenerlo en el tiempo y convertir esa estabilidad en crecimiento, inversión y una mejora concreta del poder adquisitivo".

La economista sostiene que desde hace décadas la inflación condiciona todas las decisiones de empresas y familias, desde las negociaciones salariales hasta los contratos y el consumo. Con una inflación más baja, sostiene, aparecen otros desafíos que habían quedado relegados.

"La estabilización era el punto de partida, no el objetivo final", afirma. Según su análisis, la economía comienza a mostrar algunos sectores dinámicos, especialmente energía, minería y actividades vinculadas a las exportaciones, pero esa recuperación todavía no se refleja plenamente en el bolsillo de los hogares.

En ese sentido, advierte que una menor inflación no implica automáticamente una mejora del poder adquisitivo. Para que eso ocurra será necesario que durante varios meses los salarios crezcan por encima de los precios.

También plantea que sostener una inflación baja requerirá algo más que equilibrio fiscal y disciplina monetaria. Será necesario consolidar la generación de divisas, atraer inversiones y aumentar la productividad para evitar que reaparezcan tensiones cambiarias.

El dólar, lugar central

El escenario cambiario aparece como uno de los principales factores que seguirán de cerca los analistas durante el segundo semestre.

Desde Invecq señalan que el programa financiero presentado por el Gobierno ofrece una hoja de ruta para afrontar las necesidades de financiamiento de los próximos años, pero también exige una fuerte capacidad para sostener el equilibrio del mercado cambiario y continuar acumulando reservas.

La consultora considera que el esquema previsto para 2026 luce alcanzable, aunque advierte que el panorama será mucho más complicado hacia 2027, cuando aumenten los vencimientos de deuda y coincidan con un año electoral.

En ese contexto, remarca que la variable crítica seguirá siendo la capacidad del Banco Central para generar los dólares necesarios para abastecer al Tesoro, afrontar los compromisos financieros y continuar acumulando reservas.

Ese análisis coincide con la mirada de Spotorno, quien considera que "empieza a haber una presión sobre el tipo de cambio a partir del segundo semestre" luego de un período en el que el dólar permaneció relativamente estable.

Las consultoras coinciden en que, mientras el mercado cambiario permanezca ordenado y el equilibrio fiscal continúe siendo uno de los principales pilares de la política económica, la inflación tendría margen para seguir descendiendo.

Sin embargo, también advierten que el recorrido hacia niveles cercanos al 1% mensual será considerablemente más lento que el observado hasta ahora y dependerá de un delicado equilibrio entre estabilidad cambiaria, recuperación económica y recomposición de los ingresos.

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