Emigrar sin dejar la jubilación fuera de juego
Este domingo, durante noventa minutos - o quizá algunos más -, Argentina y España serán rivales. Habrá dos camisetas, dos himnos y millones de personas esperando un resultado. Pero, fuera de la cancha, existe una historia mucho más profunda que une a ambos países: la de quienes nacieron y trabajaron de un lado del océano y decidieron continuar su vida del otro.
Muchos argentinos, especialmente jóvenes y profesionales, emigraron a España en busca de estabilidad, trabajo y nuevas oportunidades. Algunos se fueron con pocos años de actividad; otros dejaron aquí quince, veinte o hasta veinticinco años de aportes. En medio de la urgencia por conseguir residencia, vivienda y empleo, la futura jubilación suele quedar relegada. Sin embargo, la historia laboral también debería formar parte del equipaje.
Emigrar no borra los aportes realizados en Argentina. Nuestro país y España cuentan con instrumentos internacionales de Seguridad Social que permiten reconocer y, cuando resulte necesario, totalizar los períodos cotizados en ambos sistemas. Esto significa que una persona que no reúne por separado los requisitos de uno de los países puede sumar años argentinos y españoles para determinar si tiene derecho a una prestación.
Pero es necesario aclarar algo que suele generar confusión: sumar años no significa trasladar aportes ni cobrar dos jubilaciones completas. Cada Estado aplica el derecho según su legislación. Si el beneficio se obtiene mediante la totalización, calcula primero una prestación teórica y luego paga la proporción correspondiente al tiempo efectivamente aportado bajo su sistema.
Por eso, el convenio es una importante red de protección, aunque no reemplaza la planificación jubilatoria. No soluciona aportes que nunca fueron registrados, actividades desarrolladas informalmente, certificaciones que no se solicitaron ni documentos que se perdieron. Protege los años acreditados; no puede reconstruir aquello que el trabajador nunca controló.
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