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Cadena Entrerriana hace 14 horas 2 min de lectura

León XIV: La palabra de Dios transforma el corazón cuando encuentra una tierra fertil - Cadena Entrerriana 96.5MHz LRS 798

Durante el rezo del Ángelus el Papa invitó a los fieles a abrir el corazón a la acción de Dios, quien "conoce mejor que nosotros mismos lo que podemos llegar a ser", manifestó el pontífice. En la reflexión previa al rezo del Ángelus de este domingo 1

León XIV: La palabra de Dios transforma el corazón cuando encuentra una tierra fertil - Cadena Entrerriana 96.5MHz LRS 798
Foto: Cadena Entrerriana

En la reflexión previa al rezo del Ángelus de este domingo 19 de julio, el papa León XIV centró su mensaje en la parábola del sembrador y exhortó a los cristianos a disponerse a recibir la Palabra de Dios con un corazón abierto y fértil. Desde la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo, donde permanece durante su período de descanso estival, el pontífice destacó que Dios nunca deja de sembrar su amor y su esperanza en la vida de cada persona.

Dios nunca deja de sembrar

Al comentar el Evangelio dominical, el Santo Padre explicó que Cristo es la semilla que el Padre continúa esparciendo sobre la humanidad y recordó que el Señor «no deja de creer en nosotros», aun cuando el terreno del corazón humano presente dificultades para acoger su gracia. «Dios conoce mejor que nosotros mismos lo que podemos llegar a ser», subrayó el Papa, al destacar que la confianza divina siempre precede a la respuesta del hombre.

León XIV señaló además que los frutos del Evangelio nacen cuando la persona se deja transformar por la acción de Dios. «Hay momentos en que la Palabra encuentra una tierra receptiva y fértil, y entonces se producen milagros de amor capaces de cambiarlo todo», afirmó, invitando a los fieles a renovar su disponibilidad interior para que el Reino de Dios crezca en sus vidas.

Reconocer a Dios en la pequeñez de lo cotidiano

El obispo de Roma aseguró que el «Reino de Dios se extiende aún en medio de la cizaña y nos pide una mirada capaz de percibir el bien que brota incluso en la oscuridad del mal, sin juzgarlo todo de inmediato».

«Estamos llamados -afirmó- a adoptar un estilo evangélico, sin oponernos precipitadamente con juicios arrogantes, sin imponernos con el poder y la fuerza, sin perder la confianza en la obra de Dios».

«Viene como la más pequeña de las semillas y, por eso, exige la paciencia de saber acompañar los procesos, reconociéndolo en la pequeñez de lo cotidiano y en la sencillez de la vida ordinaria; crece de manera invisible, como la levadura en la harina, y así nos libera del desánimo y nos invita a tener confianza incluso cuando nos parece que Dios está ausente. Porque, en realidad, Él siempre nos acompaña y su amor siempre está actuando en nuestro favor», continuó.

León XIV concluyó su reflexión invocando a María Santísima, «que supo acoger la semilla de la Palabra en su humildad, para que nos sostenga en nuestro camino e interceda por nosotros».

AICA

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