Desde Ravenna, una gualeya vive con orgullo el sueño mundialista: Argentina siempre encuentra la forma de unirnos
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Desde Ravenna, una gualeya vive con orgullo el sueño mundialista: Argentina siempre encuentra la forma de unirnos
Carina González compartió cómo se vive la pasión por la Selección Argentina desde Italia. Rodeada de compatriotas e italianos que alientan a la Albiceleste, relató una experiencia marcada por la emoción, el sentido de pertenencia y el orgullo de representar a su país lejos de casa.
Mientras miles de argentinos cuentan las horas para la gran final del Mundial 2026 frente a España, una gualeya también se prepara para vivir ese momento histórico desde el otro lado del océano. Se trata de Carina González, quien se encuentra de vacaciones en Ravenna, Italia, ciudad donde trabajó durante muchos años y que, según sus propias palabras, se convirtió en su "segunda casa".
Acompañada por su pareja, Adán Taborda, y reencontrándose con familiares y amigos argentinos que residen en distintas ciudades italianas, Carina aseguró que la ilusión por una nueva final del mundo se vive con la misma intensidad que en Argentina.
"Chicos argentinos e italianos juntos por un mismo sueño. Vamos Argentina", expresó con entusiasmo al comenzar su relato.
Una historia construida entre Gualeguay e Italia
Su vínculo con Italia comenzó en 2002, cuando llegó por primera vez para trabajar durante la temporada con una familia de Ravenna. Desde entonces regresó en numerosas oportunidades, consolidando una relación que trascendió lo laboral.
Recordó que también tuvo la oportunidad de realizar una suplencia para la familia Ponte, vinculada a la empresa MSC Cruceros, y destacó especialmente el afecto recibido durante todos estos años.
"A pesar de ser una familia muy importante económicamente, siempre fueron muy humildes y me hicieron sentir como una integrante más de la familia", contó con emoción.
Hoy, después de más de dos décadas de idas y vueltas, reconoce que pasó gran parte de su vida en ese país.
"Yo acá me siento como en mi segundo país, mi segunda casa. No tengo raíces italianas, pero la verdad es que es un lugar muy especial para mí."
El Mundial, una emoción multiplicada
Carina explicó que vivir un Mundial fuera de Argentina tiene un significado diferente.
En Ravenna existe una comunidad de alrededor de 200 argentinos, según le comentaron otros compatriotas que fue conociendo durante los últimos días. Muchos llegaron desde distintas provincias como Salta, Tucumán y Buenos Aires, pero todos comparten un mismo objetivo: acompañar a la Selección.
"Lo más lindo es que te abrazás con personas que nunca viste en tu vida. Llorás, gritás, sufrís los partidos como si fueran amigos de toda la vida."
Además, destacó el cariño que reciben por parte de muchos italianos.
"Hay italianos que también hinchan por Argentina. Ellos saben el vínculo que existe entre nuestros países y nos hacen sentir muy acompañados."
La Piazza del Popolo, el punto de encuentro
Cada partido tiene su ritual.
La comunidad argentina suele reunirse en la histórica Piazza del Popolo, donde varios bares transmiten los encuentros del Mundial.
Con el correr de los días eligieron uno de ellos como su "cábala", lugar donde esperan volver a reunirse este domingo para alentar a la Selección en la final frente a España.
Carina adelantó que continuará enviando imágenes del color que aportan los argentinos en las calles italianas, convencida de que ese sentimiento merece ser compartido.
Una bandera, mucha fe y una historia inolvidable
Entre las anécdotas que más la marcaron durante este Mundial recordó el partido frente a Egipto.
En aquel encuentro todavía no conocía a otros argentinos y terminó rodeada por simpatizantes egipcios que festejaban cada incidencia del partido.
Lejos de intimidarse, desplegó su bandera argentina sobre la mesa del bar y permaneció allí durante todo el encuentro.
"Me miraban, se reían y me cargaban, pero yo les decía que no se rieran tanto porque quien ríe último ríe mejor."
La confianza nunca desapareció.
"Yo estaba convencida de que hasta que el partido no terminara no había que dar nada por perdido."
Cuando Argentina logró el tercer gol, el clima cambió por completo.
Los hinchas rivales dejaron el lugar y, minutos después, regresaron únicamente para estrecharle la mano y felicitarla por el triunfo.
"Fue una experiencia fuerte, pero muy linda. Nunca perdí la fe."
El orgullo de representar a la Argentina
Mientras espera la definición del Mundial, Carina disfruta de recorrer distintas ciudades italianas junto a su pareja y visitar a amigos argentinos radicados en localidades como Fiorenzuola di Focara, donde también compartió jornadas frente al mar rodeada de banderas celestes y blancas.
Su historia refleja el sentimiento de miles de argentinos que, aun viviendo o viajando lejos del país, encuentran en la Selección un motivo para reencontrarse, emocionarse y fortalecer los lazos con sus raíces.
Porque, más allá de las distancias, la camiseta argentina vuelve a demostrar que es capaz de unir generaciones, provincias y continentes bajo un mismo sueño: ver a la Albiceleste levantar una nueva Copa del Mundo.