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Diario Epoca hace 16 horas 5 min de lectura

Milei quiere ser Irlanda o Alemania, pero no elimina el IVA a la comida

Mientras el Gobierno propone como modelos a Alemania e Irlanda, ambos países aplican una carga impositiva mucho menor sobre los bienes esenciales. Alemania grava los alimentos con un IVA del 7% e Irlanda los exime, frente al 21% que rige en

Milei quiere ser Irlanda o Alemania, pero no elimina el IVA a la comida
Foto: Diario Epoca

El presidente Javier Milei y todos los promotores del plan de saqueo oficial aseguran que tal como vamos estamos destinados a tener una economía parecida a la de Irlanda y Alemania en unos cuantos años. Ahora bien, el Gobierno libertario no implementa medidas impositivas que se parezcan a esos países. Los alemanes solo pagan 7% de Impuesto al Valor Agregado (IVA) por alimentos y bienes esenciales para la vida familiar; mientras que los irlandeses no pagan este tributo, que en Argentina es del 21% y recarga el esfuerzo de mantener los gastos del estado en los mas pobres y vulnerables.

Una rápida consulta en los sistemas impositivo revela que tanto Irlanda como Alemania les cobras escasos impuestos al consumo de alimentos y elementos básicos para la vida de los ciudadanos.

La estructura tributaria es uno de los principales instrumentos con los que los Estados financian el gasto público y, al mismo tiempo, una herramienta para promover determinadas políticas económicas y sociales. Sin embargo, no todos los países distribuyen la carga impositiva de la misma manera. Una comparación entre Argentina, Alemania e Irlanda muestra diferencias significativas, tanto en los impuestos al consumo como en la tributación sobre los ingresos personales, con un dato que sobresale: las dos economías europeas aplican una carga muy reducida, e incluso nula, sobre los alimentos básicos.

En Argentina, el sistema impositivo se divide en tributos nacionales, provinciales y municipales. En total existen alrededor de 150 impuestos, tasas y contribuciones, aunque la mayor parte de la recaudación se concentra en un pequeño grupo de gravámenes. El IVA constituye el principal impuesto al consumo y tiene una alícuota general del 21%, mientras que algunos productos y servicios tributan una tasa reducida del 10,5%.

A este se suman el Impuesto a las Ganancias, Bienes Personales, el impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios, los impuestos internos, los gravámenes sobre los combustibles y los derechos de exportación e importación. En el ámbito provincial se destacan Ingresos Brutos, el Impuesto Inmobiliario, Automotor y Sellos; mientras que los municipios financian parte de sus servicios mediante tasas por alumbrado, barrido y limpieza, recolección de residuos e inspección, entre otras.

El sistema alemán presenta una lógica diferente. El IVA general es del 19%, dos puntos inferior al argentino, pero la principal diferencia aparece en los productos esenciales. Los alimentos, los libros y el transporte público pagan una tasa reducida del 7%, una decisión fiscal orientada a facilitar el acceso de la población a bienes considerados básicos.

La tributación sobre la renta también responde al criterio de progresividad. Los ingresos anuales de hasta 12.096 euros están exentos del impuesto y, a partir de ese monto, las alícuotas aumentan desde el 14% hasta un máximo del 45%, con un recargo del 47% para las rentas más elevadas. Además, el sistema contempla numerosas deducciones por gastos laborales, capacitación, transporte y trabajo remoto, que reducen la carga efectiva de los contribuyentes.

Irlanda, por su parte, aplica un IVA general del 23%, el más elevado de los tres países comparados. Sin embargo, la carga sobre los alimentos esenciales resulta incluso más favorable que en Alemania. Los alimentos básicos, los medicamentos, los libros y la ropa infantil tienen una alícuota del 0%, es decir, están completamente exentos del impuesto al consumo. También existen tasas reducidas del 4,8%, 9% y 13,5% para distintos sectores de la economía.

En materia de ingresos personales, Irlanda mantiene un esquema progresivo con dos escalas principales: una tasa del 20% para los primeros niveles salariales y otra del 40% para quienes superan determinados umbrales. A ello se agregan el Cargo Social Universal (USC), con alícuotas que varían entre el 0,5% y el 8%, y el aporte obligatorio al Seguro Social (PRSI).

Otra diferencia importante aparece en la estructura general de los tributos. Mientras, Argentina mantiene impuestos específicos como el gravamen a los movimientos bancarios y los derechos de exportación, figuras que no existen en Alemania e Irlanda, ambos países europeos concentran una mayor parte de la recaudación en el impuesto a la renta, las contribuciones a la seguridad social y el IVA.

También existen diferencias en la distribución de los recursos. En Argentina, impuestos como el IVA, Ganancias, Bienes Personales e Impuestos Internos integran el régimen de coparticipación federal, mediante el cual la Nación reparte parte de la recaudación entre las provincias. En Alemania e Irlanda, la organización fiscal responde a modelos distintos, propios de sus sistemas institucionales y de la integración dentro de la Unión Europea.

La comparación permite advertir que, aunque Alemania e Irlanda presentan niveles de presión tributaria elevados sobre los ingresos, aplican una política claramente orientada a reducir el costo de los bienes esenciales para la población. En ambos casos, los alimentos básicos reciben un tratamiento fiscal preferencial: en Alemania tributan apenas el 7% de IVA y en Irlanda están exentos del impuesto. Argentina, en cambio, mantiene una mayor carga sobre el consumo y una estructura tributaria más amplia y compleja, con una fuerte participación de impuestos indirectos que terminan siendo afrontados por todos los consumidores, independientemente de su nivel de ingresos.

Aunque el sistema tributario argentino reúne alrededor de 150 impuestos, tasas y contribuciones entre los tres niveles del Estado, la mayor parte de los recursos públicos proviene de un número muy reducido de gravámenes. De acuerdo con datos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), el Ministerio de Economía y la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), más del 90% de la recaudación nacional se concentra en apenas seis tributos.

El principal es el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que aporta aproximadamente el 25% de la recaudación consolidada y constituye la mayor fuente de ingresos del Estado. Le siguen los aportes y contribuciones a la Seguridad Social, con el 19%, y el Impuesto a las Ganancias, que representa alrededor del 18%. En el ámbito provincial, el Impuesto sobre los Ingresos Brutos explica cerca del 14,7% de los recursos, mientras que el Impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios, conocido como impuesto al cheque, aporta alrededor del 6%. Completa el grupo la tasa municipal de Inspección, Seguridad e Higiene, con una participación cercana al 2,6%.

En conjunto, estos seis tributos generan alrededor del 85% de toda la recaudación de Nación, provincias y municipios.

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