Lo golpeaba, le retenía el DNI y le cobraba el sueldo: quién es la mujer acusada de matar a su pareja en Esquel
La pareja de un jubilado rural de 68 años permanecerá en prisión preventiva por seis meses. La Fiscalía imputó a la mujer por homicidio doblemente agravado y presentó pruebas contundentes que descartaron un presunto suicidio como la imputada sosten
La mujer que era pareja de Nelson Walter Ayilef Millapán - el hombre de 68 años hallado muerto en su vivienda del Barrio Suelco - permanecerá en prisión preventiva durante los próximos seis meses.
Así lo resolvió el juez interviniente tras la audiencia de formalización de la investigación en la que el Ministerio Público Fiscal imputó a la acusada por el delito de 'homicidio doblemente agravado'.
La calificación legal incluye dos agravantes: el vínculo de pareja que unía a ambos y la alevosía, es decir, la utilización de un contexto de indefensión de la víctima para cometer el ataque.
La Fiscalía solicitó la medida más severa porque alertó sobre el riesgo de fuga y el peligro de entorpecimiento de la investigación.
El trágico episodio ocurrió el pasado 10 de julio de 2026 en un lapso estimado entre las 03 hs. y las 04 hs. de la madrugada. Fue en ese momento cuando - tras recibir una alerta - el personal policial arribó al domicilio del barrio Suelco en la ciudad de Esquel.
Al llegar, los efectivos policiales fueron recibidos por la mujer que convivía junto a Millapán. En un primer momento, la imputada afirmó que su pareja se había quitado la vida para desviar la atención de los investigadores.
Sin embargo, la Policía se encontró con una escena que contradijo la versión inicial. Allí hallaron a Nelson Walter Ayilef Millapán - sentado e inmóvil en una silla - con muy bajos signos vitales y una fuerte hemorragia provocada por un profundo corte en el cuello.
Minutos después, el personal de salud de la ambulancia confirmó el fallecimiento del hombre quien ya no presentaba signos de vida.
La investigación quedó entonces en manos del fiscal Ezequiel Forti y del funcionario Julián Forti, quienes comenzaron a recolectar las pruebas en la escena del crimen.
El análisis de la evidencia fue determinante para descartar la teoría del suicidio. El fiscal Forti expuso en la audiencia que el arma homicida fue encontrada a quince metros de donde estaba el cuerpo de Millapán sin indicios de arrastre que indicaran que la víctima se hubiera desplazado hasta ese lugar.
La ubicación del arma - tan lejos del cuerpo y sin un rastro lógico de movimiento - fue uno de los primeros elementos que generaron fuertes dudas sobre la versión de la imputada. Pero no fue el único.
El fiscal también hizo hincapié en otro dato objetivo que complejizaba a hipótesis de la autolesión. La víctima poseía una severa limitación motriz en su brazo derecho por una afección cervical previa.
Esta condición física tornaba imposible que pudiera infligirse una herida de semejante magnitud en la zona posterior derecha de su cuello. Los fiscales detallaron esta imposibilidad ante el juez para fundamentar la acusación.
La reconstrucción del entorno expuso un escenario de extrema vulnerabilidad para la víctima. Nelson Walter Ayilef Millapan era un jubilado rural de 68 años, de contextura física pequeña y descripto por sus allegados como una persona sumisa, pacífica y ajena a cualquier comportamiento violento.
El hombre padecía problemas de alcoholismo y severas dificultades para trasladarse que conformaban condicionantes que la imputada se habría aprovechado de manera inescrupulosa según los testimonios recabados por los investigadores.
Los testigos confirmaron que la mujer ejercía maltrato físico constante sobre él quien se negaba a defenderse por cuestiones personales.
Además, solía retener sus documentos de identidad y disponer de sus haberes jubilatorios que le permitía ejercer un control absoluto sobre su vida.
Los vecinos aportaron datos relevantes indicando que la mujer tenía antecedentes de conductas agresivas y procesos previos ante los tribunales. Su perfil violento era conocido en el barrio.
El comportamiento de la acusada durante las horas posteriores al crimen terminó por consolidar las sospechas en su contra. De acuerdo con las declaraciones de los investigadores y de personas que transitaban por la vía pública, la mujer se mostró completamente distante y reticente a colaborar.
Incluso, se negó a proveer toallas u otros elementos de auxilio mientras el hombre se desangraba. Esta actitud - caracterizada como fría y desinteresada - fue incorporada como parte del conjunto de elementos probatorios que serán evaluados durante el proceso.
El fiscal Ezequiel Forti argumentó con contundencia la necesidad de aplicar la prisión preventiva. Basó su pedido en el evidente peligro de fuga que se sustenta en la altísima pena en expectativa para el delito imputado: la prisión perpetua.
Del mismo modo, el fiscal dio por acreditado el peligro de entorpecimiento de la investigación. Consideró las maniobras iniciales tendientes a ocultar el arma homicida y el riesgo latente que - en libertad - la mujer pudiera ejercer influencia o amedrentar a los testigos del barrio.
Tras escuchar los argumentos de la Fiscalía, el juez ratificó la legalidad de la detención. Hizo lugar al pedido del fiscal Forti y dispuso el traslado de la acusada al Instituto Penitenciario Provincial (IPP).
Durante la audiencia, la defensa de la imputada intentó cuestionar la evidencia pero no logró revertir la decisión del juez. La solidez de los argumentos fiscales fue determinante para la medida.
El caso provocó una fuerte conmoción en la comunidad de Esquel donde Walter Millapan era conocido por su carácter amable. Los vecinos esperan que la investigación avance y que se haga justicia por el jubilado rural.
Con la prisión preventiva dictada, el Ministerio Público Fiscal continuará profundizando la investigación durante los próximos meses. El objetivo es determinar con precisión la mecánica del homicidio y reunir todas las pruebas necesarias para llevar el caso a juicio oral. La próxima etapa del proceso será fundamental para definir el destino de la acusada.