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Mdzol hace 11 horas 5 min de lectura

La final que todos soñamos y el adiós que nadie está preparado para vivir

Argentina vuelve a soñar con una final, pero también enfrenta el momento más difícil: despedir a Lionel Messi de los Mundiales.

La final que todos soñamos y el adiós que nadie está preparado para vivir
Foto: Mdzol

Hay días que uno espera durante años. Días que imagina una y otra vez, soñando con volver a sentirse el mejor del mundo, aunque sea por un rato. Y sí, ese día finalmente llegó. Argentina vuelve a jugar una final del Mundial con la ilusión intacta de escribir otra página dorada de su historia. Pero esta vez el corazón no late solamente por la Copa. También late porque sabe que está a punto de despedir al futbolista que marcó para siempre la vida de millones de personas: Lionel Messi.

Durante noventa minutos, o quizás ciento veinte, el país entero vivirá una montaña rusa de emociones. Estará la ansiedad de volver a tocar la gloria, el deseo de abrazarse con un desconocido cuando llegue un gol, la ilusión de volver a gritar campeón. Pero, al mismo tiempo, habrá una sensación imposible de esconder. Esa tristeza silenciosa que aparece cuando entendemos que estamos por ver, por última vez, al mejor futbolista de todos los tiempos disputar un partido en una Copa del Mundo. Porque las finales pueden volver. Los mundiales también. Lo que nunca volverá será este momento.

Más que el mejor futbolista del mundo

Hablar de Lionel Andrés Messi ya no es hablar solamente de fútbol. Es hablar de una historia de vida que trascendió cualquier deporte. Es hablar de un chico que dejó su casa siendo apenas un niño para perseguir un sueño que parecía imposible. Es hablar de alguien que conoció la derrota, que soportó críticas, que escuchó cómo ponían en duda su amor por la camiseta y que, aun así, nunca dejó de intentarlo. Nos enseñó que los sueños no se alcanzan de un día para el otro, que hay que saber caer para después levantarse y que, aunque la vida golpee una, diez o mil veces, siempre existe una razón para seguir adelante.

Dentro de una cancha ganó prácticamente todo lo que un futbolista puede ganar. Levantó las copas más importantes, rompió récords que parecían inalcanzables y terminó ocupando un lugar que será imposible de igualar. Pero su grandeza nunca estuvo solamente en los títulos. Estuvo en la perseverancia, en la humildad, en la forma en que eligió responder siempre jugando al fútbol. Por eso, para muchos, y me incluyo, Lionel Messi dejó hace tiempo de ser únicamente el mejor futbolista de la historia. Se convirtió en el deportista más grande que haya visto el mundo.

Elegí bien con quién vas a ver este partido

En los últimos días, una frase recorrió las redes sociales y emocionó a millones de personas: "Elegí bien con quién vas a ver el último partido de Lionel Messi en un Mundial". Y tiene sentido. Porque este domingo no será un partido más. Será el cierre de una historia que acompañó a generaciones enteras. Muchos crecimos viendo a Messi ponerse la camiseta de la Selección argentina. Lo vimos llorar después de las derrotas más dolorosas, soportar críticas injustas y levantarse una y otra vez cuando parecía que ya no quedaban fuerzas. También lo vimos cumplir el sueño que había imaginado cuando apenas era un chico con una pelota en los pies. Ese sueño terminó convirtiéndose en el de todo un país.

Por eso, más allá del resultado, todos tenemos el mismo deseo. Que el fútbol le regale el final que merece. Que pueda despedirse de los Mundiales con una sonrisa. Que vuelva a levantar una Copa. Que termine su último baile como lo que siempre fue: el mejor. Porque hay historias que necesitan un final a la altura de todo lo que hicieron sentir, y pocas personas en la historia del deporte hicieron sentir tanto como Lionel Messi.

Gracias por hacernos creer

Aunque cueste decirlo y mucho más aceptarlo, esta historia está llegando a su última página. Ese ser que muchas veces pareció hacer cosas imposibles con una pelota, ese jugador que nos hizo creer cuando parecía que ya no había razones para hacerlo, está por jugar su último partido en una Copa del Mundo. Y quizás por eso esta final sea diferente a todas las demás. Porque no solo se juega un título. También se despide una parte de nuestra historia.

Solo queda decir gracias. Gracias por cada gambeta, por cada gol, por cada asistencia y por cada abrazo que nos regalaste. Gracias por enseñarnos que los sueños no tienen fecha de vencimiento y que nunca hay que dejar de luchar por aquello que uno ama. Gracias por hacernos sentir los mejores del mundo, aunque fuera por un rato. Gracias por devolvernos la ilusión en los momentos más difíciles y por demostrar que el esfuerzo, el amor y la pasión siempre terminan encontrando su recompensa. Pase lo que pase cuando el árbitro marque el final, habrá algo que nunca cambiará. Lionel Messi ya ganó el partido más importante de todos: quedarse para siempre en el corazón de millones de personas. Y aunque el fútbol siga, aunque vuelvan otros Mundiales y aparezcan nuevas estrellas, habrá una imagen que jamás volveremos a ver. La de Lionel Messi entrando a una cancha para jugar un Mundial. Ese vacío será imposible de llenar. Porque las Copas pueden volver. Pero futbolistas como Lionel Andrés Messi nacen una sola vez.

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