El Gobierno apuesta a que el buen clima mundialista se sostenga hasta el anuncio de la visita del Papa
En Casa Rosada no temen un bajón post euforia, sea cual sea el resultado de la final ante España. Esperan que la designación del nuevo nuncio de León XIV en el país encienda los ánimos en torno al otro gran evento internacional del 2026. El lamento,
El Gobierno mira el día después del Mundial y, ya sin Manuel Adorni en el panorama, está convencido de que el humor social estará muy arriba, sea cual sea el resultado. Lejos de temer un bajón de ánimo generalizado post euforia mundialista, están convencidos de que el bienestar se prolongará. Según especulan, hasta que el Vaticano anuncie la visita del Papa, algo que creen que ocurrirá a fin de mes o inicios de agosto.
Las elucubraciones sobre el impacto en la política de los eventos internacionales más relevantes del año nacen de la preocupación por las dificultades para recuperar la imagen perdida por el caso de corrupción del ex jefe de Gabinete, de cara al año electoral.
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Siguen de cerca las encuestas a la espera de una remontada, que por ahora no logran ubicar en los niveles que tenían antes de la debacle derivada, en parte, del manejo de la crisis del exvocero. La inflación por debajo del 2 por ciento, difundida la semana pasada, fue una apuesta a mejorar las perspectivas. Pero no funcionó como esperaban. Así como el Mundial cubre todo con un manto de rosas, también tapa todo.
Por lo pronto, analizan semana a semana los ánimos. No habrá un bajón post euforia, dicen. Al contrario, la alegría durará hasta la próxima inyección de ánimo positivo, con la visita del Papa. Por eso esperan con ansias que el Vaticano confirme al nuevo nuncio, condición previa necesaria para informar la llegada del Sumo Pontífice y empezar a diseñar el operativo.
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Las especulaciones sobre los dos eventos masivos e internacionales más importantes del año vienen de largo, con sus respectivas advertencias. En la cúpula del Gobierno temían, por un lado, que la Selección tuviera que volverse demasiado temprano de la carrera por la Copa del Mundo. Y por el otro, que León XIV suspendiera o postergara su visita. Con el primer punto superado, les queda que se confirme formalmente la visita del Papa.
¿Cuándo? Pronto, deslizan fuentes de la Cancillería. Mencionan, como mucho, fines de julio o inicios de agosto. Sólo resta, dicen, que el Vaticano designe a su primer representante de la era León XIV en el país.
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Envalentonados, en el plano del fútbol sólo se lamentan por la mala relación con la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), que le impidió a Milei participar del sorteo del Mundial. Enfrentan con soberbia el -muy probable- desaire de los jugadores ante el ofrecimiento de Milei de que vayan a la Casa Rosada y los mensajes de Messi sobre la gente que la pasa mal, que fueron interpretados por la oposición kirchnerista como una crítica a la política liberal del Gobierno. Pero están decididos a mantener, cueste lo que cueste, una buena relación con la Scaloneta. De ahí el mensaje de la Oficina de Respuesta Oficial, que en general se dedica a criticar con dureza, diciendo que acordaban a pleno con el mejor jugador de fútbol del mundo.
Están convencidos de que no pierden votos por la estrategia oficial frente al Mundial. Y de que a sus adeptos les resultan al menos naturales las reacciones del Presidente, y que no lo castigan por el intento de apropiación. Este es de siempre un gobierno muy futbolero. El Presidente defiende a Messi desde 2010. Sólo admiten un lado negativo. No tenemos buena relación con la AFA, lamentablemente, reconoció un estratega violeta.
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Es por eso que el Gobierno diseña el operativo para el regreso de la Selección con extremo cuidado de no ofender a nadie. Y, encima, a ciegas: los jugadores le transmitieron a Milei que no quieren dar definiciones hasta que esté disponible el resultado de la final contra España.
El resultado de la final, a esta altura, es indiferente para el Gobierno. Si ganamos, la alegría no nos la saca nadie. Y si caemos, nadie va a salir enojado, vamos a recibir con honores a los jugadores y vamos a estar más que agradecidos. Es una Selección única, dijo un alto referente de la diplomacia mileista.
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Hoy, festejan que, gracias al fútbol, la política esté corrida a un segundo plano. Lo cual permitió que en las filas libertarias desaparezca el clima de derrotismo que se palpó durante la primera parte del año. Pero temen que la paz sea demasiado fugaz.
Nuestro quilombo en parte viene del quilombo del peronismo, dicen. Del otro lado del espectro político ven a un Axel Kicillof débil, demasiado enfocado en la Provincia de Buenos Aires y con poca llegada nacional. No es querido, no despierta el ánimo de nadie, analizó un armador violeta. Y lo comparó con Alberto Fernández, pero en sentido negativo. Al menos, Alberto tenía el apoyo de CFK. Axel no, dijo un estratega violeta que, desconfiado, se mostró temeroso de tal escenario.
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Para ilustrar el razonamiento, al mejor estilo libertario, usó una teoría económica, la de la crisis de la abundancia, que sostiene que cuando no hay competencia, los productos pierden calidad. Cuando nos relajamos surgen los problemas, advirtió .
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