De Malvinas al bolsillo: la selección ocupó los espacios vacíos de la política
La discusión por las islas y las declaraciones de Messi sobre la situación económica pusieron al gobierno a la defensiva. El efecto Mundial, más allá del resultado. Pullaro, entre las paritarias y la agenda del segundo tiempo de 2026
Durante cuatro semanas, el Mundial y la política corrieron por andariveles separados. En los últimos días eso cambió. La cuestión Malvinas y las declaraciones de Lionel Messi sobre la situación económica del país pusieron al gobierno de Javier Milei tan a la defensiva como Inglaterra en el segundo tiempo de la semifinal.
De Malvinas al bolsillo: la selección ocupó los espacios vacíos de la política
La discusión por las islas y las declaraciones de Messi sobre la situación económica pusieron al gobierno a la defensiva. El efecto Mundial, más allá del resultado. Pullaro, entre las paritarias y la agenda del segundo tiempo de 2026
Sin proponérselo, la selección atacó al gobierno por dos zonas que la gestión libertaria suele descuidar: la identidad nacional y la brecha entre los números oficiales y la vida cotidiana.
Alineada con Estados Unidos, la Casa Rosada aceptó sin matices la prohibición de ingresar banderas con alusiones a Malvinas. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, explicó la medida con más énfasis en las normas de la Fifa que en la posición histórica de la Argentina.
El trapo artesanal que apareció primero en la tribuna y luego desplegaron los jugadores en la cancha desbordó al gobierno. Fue un movimiento de abajo hacia arriba que volvió a instalar la ocupación británica de las islas en el centro del debate global.
Entre los temas permanentes de la agenda argentina, Malvinas es uno de los más incómodos para Milei. Su mirada economicista lo llevó a expresar admiración por Margaret Thatcher y a plantear que el país recuperará las islas cuando su crecimiento induzca a los isleños a aceptar la soberanía argentina.
Esa visión se acerca más a la autodeterminación invocada por el Reino Unido que al principio de integridad territorial sostenido durante décadas por la diplomacia argentina. Pero Milei no es un ciudadano de a pie: es el jefe de un Estado que dio rango constitucional al reclamo de soberanía sobre las islas del Atlántico Sur.
La posición argentina también pierde fuerza cuando el gobierno abandona la tradicional búsqueda de equilibrios en asuntos como Medio Oriente y profundiza el alineamiento con Estados Unidos e Israel. Al alejarse de aliados históricos de América latina, África y Asia, reduce la masa crítica necesaria para sostener un reclamo que involucra no sólo memoria e identidad sino también recursos pesqueros, petróleo y proyección sobre la Antártida.
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La curiosidad es que funcionarios del gobierno de Donald Trump defendieron el gesto de los jugadores en nombre de la libertad de expresión protegida por la Primera Enmienda. Mientras Milei aceptaba una eventual sanción económica para los futbolistas, sus aliados ideológicos defendían el derecho a mostrar la bandera. El exarquero quedó en offside.
El vocero Adrián Ravier se metió también en un terreno pantanoso. Dijo que no coincidía con Messi sobre las dificultades para llegar a fin de mes y publicó que, mientras la Argentina fuera un país bananero, nunca recuperaría las Malvinas.
El encargado de aportar orden y seriedad a la comunicación oficial después de los escándalos de Manuel Adorni terminó discutiendo con dos sensibilidades mayoritarias: la percepción de que la economía todavía no llega a los hogares y un reclamo de soberanía que atraviesa identidades políticas.
El gobierno respondió con cifras e ideología donde la selección había expresado empatía y pertenencia. Además, eligió confrontar con el capitán argentino, que ya ocupa un lugar de privilegio en la historia nacional junto a San Martín, Maradona, el Papa Francisco y un puñado de figuras más.
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La selección no disputó el poder, pero sí ocupó un vacío de representación. Ahí donde el gobierno ofrece una explicación económica o una afinidad geopolítica, con la cuestión Malvinas los jugadores le pusieron palabras e imágenes a sentimientos muy arraigados en la sociedad argentina.
La potencia de las declaraciones de Messi sobre la situación económica se relaciona también con la debilidad de la oposición. El peronismo todavía no elaboró una explicación convincente sobre la inflación, el déficit y el deterioro de los ingresos que dejó al terminar su gobierno. Puede señalar el frío de la economía cotidiana, pero le cuesta presentarse como alternativa después del descalabro del Frente de Todos. Esa debilidad le permite a Milei conservar iniciativa aun cuando la recuperación no llega a todos los bolsillos.
La cancha embarrada del Senado y el efecto Mundial
El fervor nacional complicó también el tratamiento en el Senado de la ley de propiedad privada. Era un mal momento para flexibilizar la compra de tierras por extranjeros mientras la discusión pública giraba alrededor de la soberanía territorial. Al clima mundialista se sumaron la mala praxis de los sucesivos parches al proyecto, las internas oficialistas y las dudas de los aliados.
Victoria Villarruel olfateó una oportunidad para vincular Malvinas con la iniciativa impulsada por Federico Sturzenegger. Con una historia familiar ligada a la guerra de 1982 y definitivamente expulsada del paraíso libertario, la vicepresidenta encontró una plataforma para diferenciarse y proyectarse hacia 2027.
La llamativa filtración del intercambio de Whatsapp con Patricia Bullrich les sirve a las dos. Villarruel se coloca como referente del nacionalismo conservador. La jefa del bloque libertario intenta exhibir lealtad ante Javier y Karina Milei. Es una pelea de Titanes en el Ring, resume un aliado.
El resultado de la final contra España marcará el pulso de la semana. Terminado el partido, se activará el operativo para recibir al plantel de Lionel Scaloni. Se espera una movilización masiva, todavía mayor si la Argentina consigue la cuarta estrella. Al desafío de seguridad se agrega la cuestión política: ¿cumplirá Milei su promesa de dejarles la Casa Rosada a los jugadores? ¿Intentará capitalizar el triunfo?
La relación entre el gobierno y la AFA es incluso más tensa que en 2022. Después de Qatar, Claudio Tapia les hizo una cortina de básquet a los funcionarios que esperaban en el aeropuerto y los jugadores le negaron la foto a Alberto Fernández.
Lo ocurrido hace tres años y medio también adelanta el posible clima social. La euforia y el sentimiento de comunión son intensos, pero breves. El Mundial puede ofrecerle al gobierno una ventana emocional, no una solución. El fútbol es como una aspirina: el efecto pasa y a los dos o tres días la gente vuelve a sus problemas, dice un dirigente de Unidos.
Los partidos que juega Pullaro
Para el oficialismo santafesino, el cierre de la Copa del Mundo también marcará el comienzo del segundo tiempo de 2026. La agenda de Maximiliano Pullaro pasará por la obra pública, los Juegos Odesur y otros grandes acontecimientos culturales.
Sin exitismo, la intención es dar vuelta la página de la emergencia en seguridad y enganchar a Santa Fe con las nuevas locomotoras de la economía argentina, como la energía y la minería. Pasar del orden al progreso.
Antes, la Casa Gris tiene un partido difícil con la paritaria. La tensión es menor con los gremios de la administración central que con los sindicatos docentes. La pulseada con las organizaciones de maestros es un clásico desde diciembre de 2023 y el gobierno acumula victorias como Asistencia Perfecta y el descuento de los días de paro.
Esta semana, voceros del Ejecutivo salieron a jugar fuerte. Sostienen que el reclamo máximo de los dirigentes gremiales encubre una movida política. Mienten cuando dicen que en Santa Fe hay que recomponer el 35 %, cuando logramos estar por encima de otras provincias. El planteo no es sindical sino partidario, dicen cerca de Pullaro.
Los focus groups del laboratorio radical muestran una buena valoración del gobierno y a Pullaro casi solo en el escenario. La Libertad Avanza (LLA) no termina de hacer pie en Santa Fe y el peronismo continúa disperso. Esa soledad le permite dominar la agenda, pero también concentra sobre la Casa Gris la mayor responsabilidad sobre la marcha de la provincia.
En ese marco, Pullaro activó hace quince días gestiones para que el Papa León XIV pase por Rosario durante la gira prevista para noviembre. Para la provincia sería una certificación simbólica de la pacificación de la ciudad, también reconocida por Estados Unidos al levantar la alerta especial sobre Rosario. En la Casa Gris admiten, sin embargo, que la agenda papal es apretada y que la visita resulta difícil.
También parece complicada una recepción a Messi y los suyos si la Argentina alcanza hoy el gran objetivo. En la Casa Gris aseguran que no hay nada previsto, pero avisan: Si ellos tienen la voluntad, vamos a hacer lo que sea necesario.
Pullaro y Messi se reunieron al menos tres veces desde que el criado en Hughes es gobernador, aunque el mandatario prefiere evitar las fotos. La relación comenzó en 2017, cuando Pullaro era ministro de Seguridad y organizó el operativo de seguridad del casamiento del capitán.
Uno soñaba con ser gobernador y el otro con ser campeón del mundo. Nueve años después, los dos cumplieron sus objetivos. Aunque ya demostraron que siempre van por más.