Dalia Gutmann y el Mundial que no miramos: "El partido con Inglaterra lo viví en un shopping, y la felicidad fue total"
Un paseo por el shopping en pleno duelo de semifinales regala postales inolvidables.Para muchos, el fútbol no es la primera pasión pero este equipo es un ejemplo.Ahora toca España, y pase lo que pase el sentimiento que domina es el orgullo.
Creí que toda mi energía para ver fútbol ya la había agotado con los partidos de Argentina contra Cabo Verde, Egipto y Suiza. Así que el miércoles pasado, cuando todos se sentaban a ver el mítico partido ante Inglaterra, decidí acompañar a mi amiga uruguaya a comprar un regalo al shopping.
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Cuando entramos parecía vacío. Los locales estaban abiertos, pero la mayoría de los empleados se las ingeniaban para ver el partido desde algún dispositivo. Algunos, directamente, habían bajado la persiana.
Me crucé con dos chicas que estaban paseando por ahí. Les pregunté si les interesaba el partido y me dijeron que sí, pero que su cábala era ver solo el segundo tiempo.
Seguí caminando tranquila porque no escuchaba ningún grito. Sentía que no verlo me ahorraba un montón de sufrimiento y que mi sistema coronario me lo agradecía.
En el entretiempo aproveché para entrar a mi local favorito de ropa a probarme pullovers porque, aunque el clima esté rarísimo, estamos en invierno, chicos. Me compré uno y seguí fingiendo que todo era normal. Pero de pronto sentí que algo había pasado: Inglaterra había metido un gol.
Fuimos corriendo hasta la pantalla gigante del shopping. Cientos de personas estaban viendo el partido. Faltaba muy poco y, cuando parecía que ya no había manera de darlo vuelta, la Selección lo hizo otra vez. Ganó. Y la felicidad fue total.
Aunque también debo admitir que esto ya lleva bastante tiempo. Nuestro país está monotemático: vayas donde vayas, se habla del Mundial. Los futboleros se sienten habilitados para mirar partidos a cualquier hora y nadie puede decir nada. En épocas de Mundial las reglas cambian. O directamente dejan de existir.
Y aunque el fútbol no sea una pasión que yo tenga, y me dé un poquito de celos esa capacidad que tiene de unir a tanta gente alrededor de una misma emoción, entiendo que este equipo es brillante. Es imposible no admirar a estos jugadores que dejan todo en cada partido y a un técnico que transmite una tranquilidad envidiable, potencia a su equipo y hace que todos brillen.
Pase lo que pase hoy, a las 16, contra España, podemos quedarnos tranquilos. Tenemos una Selección que es un ejemplo de equipo para el mundo. Y eso, en la Argentina de hoy, ya es muchísimo.
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