La Odisea: estreno del tanque del año en cines y sí, Messi
El estreno en cines de La Odisea en novísima versión de Christopher Nolan podría seguir en estado "mitológico" si Messi se cruza.
Se ha acordado sin tanta consulta y con buen tino en la decisión, con el mismo vértigo que a veces dispara a Messi de sus opinadas "idas" de los partidos, que Homero como pionero comenzará a poner orden en Occidente al menos en el asunto literario.
Al surgir los libros (que, en realidad son, poemas), "La Ilíada" y "La Odisea", estos pusieron inicio formal a un arte que ha sido en al menos los últimos 250 años uno de los orgullos de Occidente. Tiene estatura y densidad propia. Este orden es casi idéntico al que por entonces se ignoraba que tendría un rejuvenecer casi dos milenios después.
Homero nunca lo supo y ni falta que hacía porque esas obras lo traspasaron. Fue una especie de satélite humano sintonizado para bajar esa data de vaya demonios saberdesde dónde. Además, Homero era poeta.
Pero, y aún en modo incomprobable, Homero también estaba flojo de papeles en ese alboroto. Es que los expertos a lo largo del tiempo (muchísimo tiempo) insisten que una de esas obras no es suya.
Nada grave, tampoco. Es dado a suponer que en esta circunstancias hayan sido ambas obras las que lo eligieron y le concedieron el justo honor de firmarlas. Pero tampoco parece que Homero eran tan justo.
Y entonces aparece Messi, en el rol de héroe, casi en el crepúsculo de su vida deportiva de alta competencia. Altísima. Es el propio Messi quien la ha promovido varios niveles superiores. Y casualidad o no, el director Christopher Nolan estrenó esta semana una adaptación polémica de "La Odisea".
Es un texto que no dejará de ser épico pero, si es por precisión, lo que allí sucede es una epopeya.
La épica es el tono de una epopeya. Rima con selección argentina de fútbol.
Messi
Los Messi, como Ulises en "La Odisea", también emprendieron un largo viaje. Y dejaron y llevaron en su partida un hito inesperado: pudo haber sido la tristeza, el dolor, sacudiendo a la familia en pleno, Nadie sabe cuánto dura esa angustia, pero siempre nos parece una eternidad.
Y a los Messi también. Y ellos también saben, como nosotros e incluso hasta más prematuramente, que se pierde y se gana. En la vida real estos resultados son bastante peores en su impacto, a diferencia de lo que puede ocurrir con un partido de fútbol.
Y este tango está bastante asimilado en la misión del héroe, en su preparación para una vida distinta. Es lo que asegura salir a a batallar, listo para enfrentar y superar adversidades sabiendo de las propias fortalezas.
La misión del Messi héroe ahora se ve más clara: conquistar el futuro.Y él es el primero que sabe que ni siquiera esa conquista colosal le extirpará el destierro. El único lugar del mundo donde Messi se siente como en su casa es Rosario. Y ganará el mundal ante los marcianos y será campeón intergalático. Y tampoco ese triunfo le sacará lo sucedido, tempranamente, en su muy buena y merecida vida.
Bien por el otro Messi. Por el papá Jorge Messi.
Poco favorecido Jorge Messi en este miserable juego del engaño y confusión parar armar relatos y discursos. Este planteo ante la realidad es tóxico. Y nos consume, sin metáfora. Somos un pedazo de carne para alimentar a las fieras. Sucedió al inicio de este Mundial.
Mitología
No hay límites para estropear al héroe. Vamos a esa tarea encandilados, como liebres en el campo la noche de cacería. Jorge Messi se enteró que lo habían dado por muerto, luego de 24 horas previas en las que se lo utilizó como atracción del circo mediático. Incidentes muy fuera de lugar.
Cuando el héroe comprende lo errático, definitivo y categórico del Destino (preferiría creer en las acciones de los dioses, unos dioses tampoco taaaan dioses: medio como carnales, y no), lo más juicioso es rendir tributo a una consagración fantasmal.
¿Por qué Messi, por qué este hombre, y no el pibe que atajaba en su equipo de Rosario, o algún africano adaptandose al ecosistema catalán apenas encallado en el Barcelona, por qué Messi y no algún otro, es el mejor jugador de futbol en la historia de este deporte.
Ni idea. Y si alguien tiene alguna bien agradecería que la comparta.
A los dioses, incluso a los paganos, no se los cuestiona en el trazado de nuestras vidas: se los comprende, según pasan los siglos, y se los ofrenda. Es una especie de peronismo super ultra archi sofisticado.
Messimanía
El rosarino hasta hace pocos años padeció el destierro del que jamás se librará, doblemente. Ahora la novedad incluía nuevo formato en el reclamo: modo surrealista antropófago del Río de la Plata. La sociología definió el término anomia en términos muy prácticos.
(Transcribo) "Es la ausencia de normas, leyes o la incapacidad de una estructura social para proveer a los individuos de reglas claras que guíen su comportamiento".
Por eso no extraña que los fracasados hablen del éxito, sueltos de cuerpo. O que el más cuerdo sea el más delirante. Pura anomia.
Y pasó que montones de perdedores desataron su enjundia contra el héroe. Allí se escondía impotencia, mala educación, soberbia. Frustración. Los ignorados por las deidades querían obligarlas a descender a los infiernos
Hoy, podríamos oír otro delirio, otra "solución" bien a la argentina (ah, quiero recordar que el presidente de la AFA es el mismo que hace 3 meses, era casi un hecho, no iba a poder salir de este país porque, porque, porque... ).
El delirio actualizado lo imagino. "Queremos ganar algo en la vida. Ya hemos hablado con los dioses", dicen los tipos que se pusieron al frente de las negociaciones con el Destino. Ellos ampliaron lo conquistado.
"A estos que vos decís que son dioses los trabajamos por el lado dionisíaco, vinos, espumantes (guiñan el ojo) Está todo arreglado. Les planteamos cómo será el futuro:
- Como país solamente vamos a mantener la sede de gobierno, dos o tres edificios públicos. No pensamos más como país. Que vengan y se arreglen entre ellos, los que se animen a levantar el muerto. A cambio de este desprendimiento patriótico, nos dan el fútbol. Y es lo único que vamos a tener de por vida. Y para qué queremos más: así estamos bien. Desde ahora siempre ganará Argentina. Y jugará Messi. Por ejemplo: si nos hacen dos goles, hasta que no hagamos tres, no se va nadie del campo de juego. Ah, nos dejan la bandera para no cambiar la camiseta.
Fútbol
Está aún en el aire la fábula paranoica y bastante frívola del himno. Cuando Messi no lo cantaba. Días aciagos que eran alumbrados por aquellas hipótesis de tablón (pero de hipódromo). Sostenían que Lionel Messi no "sentía" la camiseta. Y que tenía miedo. Y que el dinero lo había aburguesado. Y que rendía únicamente en el Barcelona.
Al cierre deslizaban la fe dogmática, el pensamiento mágico. No lo admitían como la verdad, pero casi como precepto religioso: "Maradona es mejor que Messi".
Pero en este país la suma a veces resta. Nos arreglamos bien para crear nuevas ecuaciones, leyes repentinas, reglas y normas de un vuelo literario que lo dejan a Homero, Expósito.
Argentina
De modo tal que a los argentinos nos ocupa establecer limitaciones entre nosotros. Es lo prioritario. Creamos zonas vedadas para los que no piensan como uno. Cavamos trincheras y tomamos mate. Y vamos viendo si funciona el pensamiento mágico que ciega y despreocupadaente se les "regala" a los líderes ocasionales. Si eso ya no funciona, inventamos un enemigo.
Y eso tiene sentido para que Malvinas pueda verse como un artefacto que nos una, nos contenga. Resta por saber si esta sensibilidad tan dolorosa es fogoneada por algunos interesados. Es parte del disloque original, el de 1982. Exactamente lo decidido el 2 de abril de 1982 por nuestro gobierno.
Argentina tiene los mismos problemas hace por los menos 25 años. Y no podemos arreglar casi nada por dos razones.
La primera es que no conseguimos ser inteligentes para acordar 10 puntos civilizadores.
La segunda razón es que todo debate de la agenda pública se inicia con un gesto: una de las partes arroja en la mesa de reunión la diferencia más grande entre los actores protagónicos. Y después todo se reduce a colocar en esa misma la mesa, el bolso que guarda la diferencia más grande entre los oponentes. Las risas perversas crecen en visibilidad.
Cuántos países pueden exhibir en su historia figuras deportivas tan trascendentes, como Maradona y Messi. Y cuántos de esos mismos países darían el oro (pero no el moro) por tener esos atributos bajo el ala de su historia.
Asimilarlos en la tradición, la cultura de un país, embeber sus legados. Argentina, por ahora, no. Estamos hasta nuevo aviso discutiendo el sexo de los ángeles (esta vez, evadimos los dioses).
Argentina tiene ese ímpetu arrogante de la juventud eterna. Esa vibración es también una marca que se pondera en el mundo. Y es es condición parecida a uno de los tantos paraísos en el pensamiento rumiante de Ulises/Odiseo durante los 10 años que le tomó regresar a casa.
Si Aquiles había librado la guerra y esta había acabado, también era momento de construir futuro. Lo que sucede en "La Odisea" es que todo ese enorme tiempo, durante el cual debe sortear aventuras temibles (épicas, las que terminan en epopeya), Ulises/Odiseo también va madurando y mutando.
Tal vez su mayor batalla es la que se abre entre aquel muchacho temeroso pero con coraje, decidido a dar solución a su pueblo, la Ítaca que debe abandonar para tal empresa, con la versión madura y averiada de cicatrices sin sutura, el hombre transformado que está regresando luego del horror de una guerra devastadora.
Hasta el presidente Milei se subió a ese tren a veces descarrilado que hoy pasea menos por el mundo para exportar el color local, renovar expectativas, emprender un viaje que siempre es el mismo, con la misma actitud por parte de los anfitriones de turno.
Afuera del país, esa suerte de trencito es visto como exótico, novedoso, original, fundacional, disruptivo. Y en esa visión tiene sentido. Y es un rasgo no necesariamente negativo.
Sin embargo, a los que vivimos la odisea de la historia de Argentina, sin ser Homero ni por asomo, ya sabemos dónde y cómo se detiene ese trencito.
Nadie quiere que suceda. Nadie quiere más padecimientos. Ni revuelo. Ni energía malgastada de gente en las calles, como si fuera el Cabildo del 1800. Tampoco se desea que crezca el griterío, los insultos y la violencia desde el Estado. Y que se reduzca el espacio público, así como a los corruptos en plena comodidad. Y ojalá el experimento en danza funcione. Por el bien de todos. Es un deseo genuino.
Entonces quizá ahora será radicalizado lo de Maradona o Messi o se plantará alguna otra falacia. Es la misma operación entre los populistas de izquierda o de derecha (un anacronismo para la ciencia política contemporánea). Antes fue Patria o Muerte. Siempre ha sido privatistas o estatistas. Más lejano, en cambio, fue Braden o Perón. Y cuando queremos tomar aire ya estamos a dos pueblos de Civilización o Barbarie.
Lionel Messi
Retomando el aspecto mitolófgico de nuestro héroe favorito, en aquellos días Messi era el mismo gran deportista que ha sido durante toda su vida, acusaba recibo de las críticas.
Y su silencio siemrpe ha sido lo mínimo a lo que recurre para darse tiempo para entender la corporeidad de sus voceros, creatividad psicodélica de varias personas que en Argentina le decían "fracasado". Anomia.
Lo jodido de la vida de los héroes es que están en una misión, siempre. La misma, la única: la gloria, cambiar dos centímetros el mundo. Aunque sea completamente accidental para las pretensiones humanas. Pero son necesarios. Es un firmamento que alienta el músculo de la esperanza.
Por eso los dioses apiadados los dotan de virtudes. Entre ellas, la de facilitarles la tramitación de la vida a los héroes. Es muy razonable.
¿Qué querían de Messi? Me refiero a estos paganos, a las hordas de irrespetuosos, a los que agreden al no entender o no usar las herramientas para entender, a los que no preguntan, a los que disparan por las dudas.
Y desde luego a los que dicen: perdimos por los jugadores, pero cuando triunfan, ellos "nos" hacen ganar.
Difícil labor del héroe en la Argentina de las últimas décadas. Quisiera ver unos meses a Ulises/Odiseo viviendo en Argentina. Te escribe 20 poemas por día.
El derrumbe del 2001 en Argentina no deja de implicarnos: sus secuelas todavía gravitan en una sociedad mareada, sin objetivos, sin horizonte.
Si alguien no sabe de qué parte me estoy ocupando en YouTube está la explicación más gráfica. La expresó Alfredo Casero: "queremos flan, queremos flan...". Pero todo empezó en el estallido del 2001.
¿Quieren saber en qué año Messi y su papá se fueron a España?
Los dotados siempre están una o dos jugadas por delante.
Juegan a la mancha con los aviones, según expresión del habla urbana.
Cuando el ambiente se enrarece hay que ayudar a salir rápido cualquier confusión. Y si es necesario hacerse un gol en contra, se lo hace. ¿Cinco goles en contra? Tampoco la pavada.
Y Messi no es que se hizo carnal, porque en apariencia es un tipo de lo más normal. Pero debió apartarse de la gran misión por un rato. Y habló como los seres humanos agotados. No agravió ni siquiera a los que lo vituperaban en esa geografía al sur, lo que para Ulises/Odiseo en "La Odisea" es el lento retorno a su casa, a su tierra, a su familia en Ítaca.
Renunciaba a jugar en la selección argentina. El meior jugador de la historia del fútbol lucía tranquilo pero extenuado. Dijo que lo había intentado. Estuvo muy cerca de lograrlo, aunque daba a entender que la selección no era para él.
Si para un peronista no hay nada mejor que otro peronista, para un argentino fracasado no hay nada mejor que ayudarlo en dirección al fracaso a otro argentino.
El meior jugador de la historia del fútbol decía que lo había intentado, estuvo cerca de lograrlo, pero daba a entender que la selección no era para él.
Repasaron la letra chica del contrato antes de llamar a sus abogados. Leían bien lo pactado: Messi, Lionel conquistará este deporte como Alejandro Magno y además será el mejor de la historia. Más quilombo.
A horas de un partido importantísimo (remarco: Messi ya ganó todos los títulos que existen en este deporte, incluso a algunos ya los ganó 63 veces) Messi es el mismo niño que descollaba en los partidos que jugó para Newell's Old Boys. Comparen el juego, la actitud, la forma en que se mueve: es el mismo.
La Odisea
Esta obra que ha perturbado al director de cine Christopher Nolan sucedióochocientos años antes que apareciera otro muchacho, por la zona de Belén.
En Occidente poseemos esa raiz. De modo que escribimos, y con alguna clasificación -errada o no-, desde hace 2826 años.
Y se armó otro quilombo hace 2026 años. Había un tipo que peregrinaba por el desierto, por las montañas y que se metía en la profundidad humana. Comía, a veces, la última cena fue intrigante. Era muy dado a las labores del campo. Y pasó a la inmortalidad por ser habilidoso con los milagros.
Nunca se copaba mal, pero a veces se enojaba porque le decían que estaba en cualquiera. Y ahí medio que hacía un milagro. Ponía cara inocente. Preguntaba si estaba todo bien. Y volvía a caminar, a veces en círculos. Se perdía en el horizonte. Pero volvía. La gente quedaba flasheada, claro.
En Occidente nos queda de aquella época la organización de un mundo que está simbolizado en el Vaticano.
Christopher Nolan
No he visto la película de Nolan, aún. Me tiene más atrapado la que se está escribiendo y está en curso a pleno, para darle un cierre espectacular al Mundial que hoy termina..
Hay dos referencias en las noticias que consumo, a la hora de películas. Son dos revistas norteamericanas. Una es Variety, bastante suelta y mimada por la industria. La restante es The Atlantic; que me sorprende todo el tiempo por la impresionante calidad y seriedad en crítica cinematográfica.
Y pasó el Destino, esa vieja decadente pero regia, y el escenario actual luego de sortear su estela es el siguiente.
Una dice que Nolan sorprende por su amplitud de campo en la versión renovada del clásico fundante de la literatura occidental. La otra dice que Nolan sorprende, sí, pero por las razones contrarias. Y así en varios aspectos técnicos. Me sorprendió que la dicotomía llegase hasta el vestuario de época.
Apelo a la Fortuna, esa otra diosa que no es tan vieja y quizá por eso siempre esquiva, y voy a la búsqueda de una moneda. Cuando la encuentro me tranquilizo. Calculo mentalmente haciendome el Newton de qué fuerza estamos hablando para resolver si Nolan o Nolan no. El Destino me ha forzado a tomar esta resolución. Para compartir responsabilidades invoqué a la Fortuna.
Es una moneda de buen porte la que operará entre estas fuerzas omnipresentes. Y no ha sido emitida por el Bancol Central de Argentina. Entonces estoy en la última etapa. La de los rituales, los conjuros, la fecha de nacimiento de Alfredo Berti. Todo el pesto. Nolan si, Nolan no. Ya está en el aire ese pedazo de cobre extraído en África o en Chile. Que no se entera Nolan. Ya tengo la respuesta en la mano, la atrapé como si fuera el muerciélago del covid. Desempuño. Qué dice la moneda.
"Argentina repite el título".